Joe Biden sale en pie de su siguiente duelo, debilitado en los debates

Joe Biden. /Afp
Joe Biden. / Afp

Todos los aspirantes atacaron al líder en las encuestas, en un debate dominado por la expectativa de otro combate con la senadora de color Kamala Harris

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

De los diez aspirantes demócratas que compartieron anoche el escenario del segundo debate en Detroit, dos eran los favoritos en las encuestas y en el circo romano en el que se enfrentaban. La audiencia estaba ávida de un nuevo duelo entre el ex vicepresidente Joe Biden y la senadora Kamala Harris, pero también el resto de los candidatos que aspiraban a apuntarse un tanto a costa de hacer daño a los líderes. «No seas muy duro conmigo, chiquilla», le dijo Biden por lo bajo al saludarla en el escenario. Algunos creen que ella lo degradó luego a senador como revancha.

En el triángulo de la metrópolis neoyorquina, el alcalde de Nueva York, Bill De Blasio, sin nada que perder por ir a la cola en las encuestas, quiso presentarse como el verdadero progresista y puso a Biden contra la pared por las deportaciones masivas de su gobierno con Obama, que también protestaron en el teatro de Detroit los manifestantes del Movimiento Cosecha.

Biden se negó a desvelar si apoyó o no esa medida del primer presidente afroamericano, lo que propició uno de los ganchos más directos del senador de New Jersey Corey Booker. «No puedes jugar con dos barajas e invocar al presidente Obama en la campaña cuando te conviene y esquivarlo cuando no», le asestó.

Kirsten Gillibrand, que heredó el asiento al Senado de Hillary Clinton por Nueva York, completaba ese triángulo arremetiendo contra todos e intentando sumarse a la ola de izquierda de la que se había distanciado en el anterior debate. «No creo que sea exclusividad de Corey Booker y Kamala Harris (los dos aspirantes afroamericanos) enfrentar las cuestiones raciales», les disputó. «Yo también puedo decirle a una mujer de color que, como blanca privilegiada, cuando mi hijo va por la calle de noche a comprar caramelos con la capucha puesta lo que le protege de que no le disparen es su blancura».

La disputa racial que Trump ha insertado de lleno en la campaña ocupó parte del debate en el que todos coincidían en llamarle «racista» sin paliativos, verbalizó Julián Castro. El ex alcalde de San Antonio, que ha acuñado el «Adiós to Donald Trump», es el único de los 24 aspirantes que escribe su nombre con acento y ha liderado a su partido en despenalizar el delito de cruzar ilegalmente la frontera. «Eso nos ahorraría construir cárceles», recordó, con el consenso de la mayoría. «Los niños no deben de estar en jaulas sino en aulas», secundó el gobernador de Colorado Michael Bennet, «y desde luego se merecen algo mejor que un matón en la Casa Blanca».

Fue el momento que aprovechó Trump para introducirse en el debate a través de su cuenta de Twitter, un arma de distracción masiva con la que dispara bulos. El de ayer no era nuevo: «Fue Barack Obama el que inició la política de separación familiar, yo la terminé». Sus seguidores se lo creen a pies juntillas.

Cuando la historia repase este momento se encontrará con que varios candidatos como Booker, Harris y Castro defendieron el inicio de un proceso de impeachment para frenarle. De Blasio, por su parte cree que «el mejor impeachment será batirle en las urnas», algo que Bennet considera «una obligación» de los demócratas, que aún tienen mucho camino por recorrer hasta que definan quién se batirá con él en noviembre de 2020 para lograr «que sea un presidente de un solo mandato», prometió el gobernador de Colorado.

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