EE UU culpa a Irán del ataque a la refinería

EE UU facilitó imágenes de satélite que muestran las consecuencias del ataque en la refinería saudí de Abqaiq./AFP
EE UU facilitó imágenes de satélite que muestran las consecuencias del ataque en la refinería saudí de Abqaiq. / AFP

Trump se dice a punto para una represalia mientras ve cómo aumenta la demanda de su crudo para cubrir la bajada del saudí

CAROLINE CONEJERONueva York

Donald Trump ha convertido el aislamiento de Irán en el centro de su política exterior, con la salida unilateral del acuerdo nuclear internacional que firmó su antecesor y la imposición de sanciones económicas y el embargo de las exportaciones de crudo. Ahora, el presidente de Estados Unidos se dice preparado para una acción militar contra Teherán como respuesta a los ataques con drones a las refinerías de petróleo de Arabia Saudí el sábado, que se atribuyeron los rebeldes hutíes de Yemen.

En una nueva escalada, de momento verbal, con el régimen de los ayatolás, Trump aparentó estar sólo a la espera de la verificación de la autoría de los ataques y, aunque evitó mencionar a Irán específicamente, declaró saber quién es el culpable. Entretanto, exhibe la condición de mayor productor de crudo de su país y asiste, cabe suponer que complacido, al incremento de la demanda de su petróleo que señalan los intermediarios, como consecuencia del ataque a los saudíes. EE UU exporta más de tres millones de barriles al día y los analistas apuntan a que ahora podría alcanzar los cuatro millones.

LA CLAVE

Washington descarta a los hutíes.
Su teoría es que la acción, por su sofisticación, no partió de Yemen ni envolvió a los rebeldes
Una reducción sin precedentes.
Riad suministrará 5,7 millones de barriles menos al día por losdaños en sus instalaciones

El Gobierno estadounidense sostiene que las evidencias de Inteligencia, basadas en las imágenes de satélite que muestran 19 puntos de impacto en la refinería de Abqaiq, apuntan a que los ataques habrían llegado desde Irán o Irak, y no desde Yemen, una versión apoyada por Arabia Saudí e Israel. Washington, que espera el resultado del análisis de dispositivos adicionales recuperados fuera de la zona de los ataques, rehusó considerar la posibilidad de que los drones hubieran sido lanzados desde Yemen y se desviaran de su trayectoria.

Abqaiq y Khurais, las plantas petrolíferas más grandes del mundo de la empresa estatal saudí Aramco, fueron atacadas el sábado por una flota de 10 drones modificados con motores jet, aseguró un portavoz militar hutí. Los rebeldes de Yemen dijeron que habían alertado a los extranjeros para evacuar las instalaciones antes de las explosiones y avisaron de que las refinerías volverían a ser objetivo en cualquier momento.

Acusaciones sin pruebas

En esta nueva escalada de la crisis con Irán, EE UU contempla lo que podría caracterizarse como una respuesta militar seria, la primera del mandato de Trump. Con representantes del Pentágono instando a la contención, miembros de la Administración, incluido el secretario de Estado, Mike Pompeo, acusan directamente a Teherán de los ataques, aunque sin ofrecer pruebas. Tampoco los hutíes avalaron su supuesta autoría.

Washington trabaja con la teoría de que los ataques no fueron lanzados desde Yemen ni envolvieron a los hutíes, dado el nivel de sofisticación de la operación. Las investigaciones en una de las refinerías alimentarían la especulación de que los drones partieron de Irán o desde algún punto de Irak a través de milicias aliadas de Teherán. Aunque el primer ministro iraquí, que habló con Pompeo, dijo haber coincido con él en que el ataque no fue lanzado desde un espacio aéreo sobre el que EE UU tiene limitada visibilidad. E informes de prensa en Kuwait complicaron aún más el misterio al señalar haber visto los drones sobre su territorio, situado entre Irak y el reino saudí.

Irán negó rotundamente cualquier implicación y su ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, señaló en Twitter que tras la fallida estrategia de «máxima presión», EE UU trabaja ahora en el «máximo engaño». Ante la amenaza militar que percibe desde Washington, Teherán recordó que los contingentes norteamericanos en la región se encuentran al alcance de sus misiles.

Gran Bretaña y Alemania condenaron los ataques sin asignar responsabilidad mientras que otros países de la Unión Europea y también China disuadieron de culpar precipitadamente a Irán. El ministro de Exteriores ruso consideró asimismo contraproducente acusar a Teherán sin pruebas y alertó de que una intervención militar sería inaceptable.

Los ataques del sábado podrían suspender los supuestos esfuerzos de Trump por iniciar negociaciones con Irán, una iniciativa a la que se oponen Israel y muchos de los 'halcones' de Washington. Aunque Trump parecería perseguir un posible encuentro en la ONU con el presidente iraní, Hasán Rohaní, en la ONU este mes, Teherán descarta cualquier aproximación sin una revocación previa de las sanciones económicas.

Putin propone a Riad que le compre su escudo antiaéreo

El presidente ruso, Vladímir Putin, propuso este lunes a Arabia Saudí que le compre un sistema de misiles antiaéreo para defender su territorio tras los ataques registrados contra sus infraestructuras petroleras durante el fin de semana. «Estamos dispuestos a ayudar a Arabia Saudí para que pueda proteger su territorio. Podría hacerse de la misma forma en que lo hizo Irán, comprando los sistemas de misiles rusos S-400», declaró Putin en Ankara. Estas armas «seguramente protegerán cualquier sitio de infraestructuras en Arabia Saudí».

El mandatario ruso participó este lunes en la capital turca en una cumbre sobre Siria a tres bandas. Además del anfitrión, Recep Tayyip Erdogan, acudió a la cita el presidente de Irán, Hasán Rohaní, quien a la salida de la reunión justificó los ataques contra Arabia Saudí reivindicados por los rebeldes hutíes. Estos «sólo se defienden» frente a los bombardeos de Riad, afirmó. Para el dirigente iraní, «Yemen es blanco de bombardeos diarios (...) El pueblo de Yemen se ha visto obligado a responder. Sólo se defiende».

Putin aclaró que no se discutió «el ataque en la cumbre, pero nuestra posición está clara. Hay una tragedia en Yemen. Todos los bandos deberían ayudar a encontrar una solución». Rohaní propuso «un proceso como el de Astaná», en referencia a las negociaciones entre Turquía, Rusia e Irán para apaciguar el conflicto sirio, iniciadas hace dos años en la capital kazaja. Erdogan se limitó a señalar que «habría que ver cómo empezó todo esto y quién es responsable».

La quinta cumbre trilateral sobre Siria se centró en la región de Idlib, último reducto de las milicias alzadas en armas contra el régimen de Bashar el-Asad. Erdogan dedicó la mayor parte de su intervención a la propuesta de crear una «zona segura» en el noreste de Siria, proyecto que no agrada a Putin ni a Rohaní.

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