«Las sentencias tienen que ser contundentes para animar a las mujeres a denunciar»

Los participantes en el curso, entre ellos Iñaki Subijana. / SARA SANTOS
Los participantes en el curso, entre ellos Iñaki Subijana. / SARA SANTOS

Los Cursos de Verano debaten sobre la desigualdad y las trabas que sufren las víctimas en los procesos judiciales

Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZ SAN SEBASTIÁN.

La víctima de 'La Manada', la joven que en los Sanfermines de 2016 fue violada por cinco hombres en un portal, ha pedido a través de una carta a todas las mujeres que sufran una agresión sexual que denuncien, que no se callen. Una petición que evidencia el difícil camino a recorrer cuando se emprende un proceso judicial de estas características. Ella misma lo reconoce. «Os aseguro que no es plato de buen gusto».

Casos como el de 'La Manada' han reavivado el debate sobre la desigualdad en el trato judicial hacia las mujeres víctimas. ¿Qué ganas le pueden quedar a una joven que ha sido violada, de denunciar después de una sentencia como la dictada por la Audiencia de Navarra? Esas y otras preguntas se pusieron ayer sobre la mesa durante el curso 'Mujeres, víctimas ideales' que se ofreció en el Palacio Miramar de Donostia, dentro de los Cursos de Verano de la UPV. Izaskun Porres, abogada y directora del curso, contestó a esa pregunta con gran sinceridad. «Si me ocurriera a mí, me lo pensaría mil veces antes de denunciar».

Una declaración muy dura que refleja el sentir de muchas mujeres y que Porres justifica por su experiencia profesional: «Te lleva a preguntarte si el coste de oportunidad de denunciar este tipo de hechos merece la pena». La solución, según su criterio, pasa por «profundizar en la formación en violencia de género», «aumentar la financiación» de las políticas públicas en esta materia y, lo más importante, «que las resoluciones judiciales sean contundentes con los agresores, que no sean descafeinadas sino valientes, como las víctimas».

Unas víctimas que tal y como insistió Lourdes Lorente, directora del Servicio de Asistencia a la Víctima del Gobierno Vasco, tienen que estar «muy preparadas» antes de interponer una denuncia. «Se van a encontrar con muchos obstáculos, porque la perspectiva de género no existe en el sistema judicial», afirmó. La periodista y profesora Lucía Martínez recordó en ese sentido que cuando una mujer interpone una denuncia por una agresión «se enfrenta a que se publique su nombre, dónde vive, el lugar en el que fue violada o golpeada. En definitiva, a que se den datos suficientes como para que se le pueda identificar con claridad».

Concepto «desfasado»

Otro de los aspectos que centró el debate fue la necesidad de considerar las agresiones sexuales como delitos de violencia machista. «Una mujer violada no tiene ningún apoyo ni acompañamiento durante el proceso judicial como sí ocurre en los casos de maltrato», denunciaba una de las asistentes. Iñaki Subijana, presidente de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa y ponente en el curso, afirmó que en su opinión «el de 'La Manada' es un caso de violencia de género. Pero los poderes legislativos no incluyen las violaciones dentro de ese tipo de delitos», señaló, a la vez que reconoció que el concepto de violencia de género está «desfasado», ya que solo contempla las agresiones llevadas a cabo por una pareja o expareja. Subijana afirmó además que es necesario trabajar en los espacios de acogida de la víctima, para que esta «no se sienta juzgada por un policía o un operador judicial».

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