El párroco de Hondarribia apela a la «convivencia y a la paz» entre vecinos en el Alarde

Victoriano Etxabe durante una bendición de banderas./DE LA HERA
Victoriano Etxabe durante una bendición de banderas. / DE LA HERA

Las referencias de Victoriano Etxabe a lo sucedido el sábado causaron sorpresa entre los fieles que asistieron a la Solemne misa de ayer

Iker Marín
IKER MARÍNSAN SEBASTIÁN.

La tensión vivida el sábado por la mañana en la calle Mayor de Hondarribia ante el paso de la compañía Jaizkibel, compuesta por hombres y mujeres a favor de un Alarde paritario, llegó ayer hasta la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano. En el transcurso de la Solemne misa por los caídos en el Glorioso Sitio que sufrió la ciudad en el año 1638, Victoriano Etxabe, párroco del municipio, trasladó a los fieles que llenaron el templo un mensaje de «paz, convivencia y concordia». En declaraciones a este periódico, el cura nacido en Itziar que lleva ejerciendo 4 años en Hondarribia, señaló que «no está preocupado por lo sucedido pero sí dolido por la tensión que se vivió el sábado. Fue muy desagradable».

Etxabe, que asistió el sábado al paso del Alarde Tradicional y al de la compañía Jaizkibel, utilizó en su homilía un «léxico deportivo» para dejar claro a los asistentes a la misa que el municipio «tiene un reto» por delante, «o acaso», se preguntó, «¿queremos seguir así durante los próximos 20 años y dejar a las futuras generaciones este problema?». No se explica el párroco de Hondarribia «cómo es posible que este pueblo, que durante el año convive en paz», se comporte de la manera que lo hizo durante sus fiestas patronales: «Hondarribia no se merece esto», afirmó.

La solución para apaciguar dicha tensión está, en su opinión, «en explorar nuevas vías de trabajo entre todos. Hay que buscar una fórmula para solucionar esto. No podemos exportar la imagen del sábado. La palabra es la clave y la iglesia de Hondarribia tiene las puertas abiertas para este cometido», comentó ante unos fieles que no se mostraron indiferentes ante sus reflexiones.

«Hay que buscar una fórmula para solucionar este asunto. Hondarribia no se lo merece», dijo

Una mujer subió al altar y, «sin permiso», dijo que «las mujeres tenemos derecho a participar como queramos»

Llamativo fue el caso de «una mujer muy conocida en el municipio», reconoce el titular de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano. Ante las declaraciones del cura, que causaron sorpresa entre muchos de los fieles presentes, esta hondarribitarra, al parecer simpatizante del Alarde Tradicional, subió al altar y se hizo con el micrófono utilizado en la homilía para decir que «las mujeres también tenemos derecho de participar en la fiesta como queramos». Ante esta actitud, Etxabe le señaló que «no era el momento» para tomar la palabra y «además no tenía permiso para hacerlo». El párroco sí que quiso confirmar que contrariamente a lo que se comentó tras la misa en el municipio, no «zarandeó a la mujer» en ningún momento. Sí que reconoció que varios fieles le mostraron que estaban «dolidos» con lo dicho durante su sermón, pero «también me felicitaron otros».

«Ola retrógrada»

Los que sí mostraron su preocupación por lo sucedido el sábado durante el Alarde fueron los componentes de la compañía Jaizkibel. Y lo hicieron bajo la expresión de «¡ya está bien! No vamos a aceptar ni un paso atrás». En su opinión, «los votos y el poder han dejado que la ola retrógrada crezca y que ejerza su fuerza con impunidad contra Jaizkibel». Los partidarios del Alarde paritario también tienen claro quienes son los responsables de esta situación: «El Ayuntamiento de Hondarribia, la Diputación de Gipuzkoa, el Departamento de Seguridad y en última instancia, el lehendakari».

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