El Metro quiere volver a llamarse solo Topo

La estación de Amara luce desde hace unos meses el nuevo cartel, sin rastro ya de la marca 'Metro de Donostialdea'./USOZ
La estación de Amara luce desde hace unos meses el nuevo cartel, sin rastro ya de la marca 'Metro de Donostialdea'. / USOZ

El Gobierno Vasco «aprovecha» obras en las estaciones para «actualizar» la señalética | Los trabajos de la pasante ferroviaria avanzan en todos los frentes del túnel y en tres de los accesos a las estaciones

Amaia Chico
AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

El Metro de Donostialdea es cada vez más Topo. Y solamente Topo. Ese es el empeño del Departamento de Infraestructuras del Gobierno Vasco, que se resiste a la denominación con la que se ideó el proyecto, allá por 2009, y quiere hacer extensivo el nombre original de la línea entre Hendaia y Lasarte-Oria a la variante soterrada que se construye en San Sebastián. Esta batalla de la imagen, y del nombre con el que los ciudadanos llamarán definitivamente a la infraestructura, se está librando de manera sibilina. Fuentes del departamento reconocen que en cada obra de mejora que se emprende en las estaciones se «actualiza» la señalética y, los operarios «aprovechan» además para cambiar el logotipo de Euskotren y eliminar los carteles con referencias al Metro de Donostialdea, que en su día se colocaron en todas las estaciones del trazado hasta Hendaia.

Algunos de los últimos cambios se han producido en la estación de Amara, el pasado verano; o en la de Lugaritz, que ha cambiado de cara en las últimas semanas. En la plaza Easo, ya no hay rastro del cartel azul con la inscripción de Metro que durante años ocupó la fachada de entrada a la principal estación de la línea, en el futuro soterrada. Ahora, ese espacio lo ocupa un cartel blanco con el nuevo logotipo de la compañía ferroviaria vasca y con el nombre de Amara. Y en Lugaritz, el acceso también está coronado por un cartel con el logo y el nombre de la estación. «No hay ninguna estrategia ni partida concreta destinada específicamente a cambiar la señalética», aseguran las fuentes consultadas, que por eso no detallan cifras económicas.

La importante inversión en campañas publicitarias, tanto en medios como en mobiliario urbano, que el departamento está realizando para promocionar el Topo y convencer de las ventajas que acarreará la nueva variante ferroviaria a sus usuarios, tiene que ver también con ganar esa batalla del nombre y de la imagen, positiva cuando se asocia a la histórica línea de cercanías y con más oposición cuando se refiere 'al metro' soterrado en Donostia.

La consejera Arantxa Tapia inauguró hace un año las obras de la pasante de Donostia como las obras del Topo. Nunca ha querido referirse a este tramo, que añadirá tres estaciones subterráneas a la línea actual -Benta Berri, Centro-La Concha y Easo-, como Metro, pese a que sus predecesores (o precisamente por ellos), el equipo socialista encabezado por Iñaki Arriola y Ernesto Gasco, adoptaron ese nombre para un trazado que en el futuro podrá «tener frecuencias de metro», es decir, inferiores a 10 minutos, gracias a la doble vía y a la desaparición del «fondo de saco» que ahora supone la terminal de Easo. Dos de las razones principales esgrimidas para acometer esta obra de más de 180 millones de euros y que estará lista, si se cumple la previsión, en 2022.

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En su día, al final de la legislatura 2009-2012, el equipo socialista invirtió casi 500.000 euros en registrar su marca en las 16 estaciones que había entonces. Medio millón para cambiar los carteles por los de Metro Donostialdea y otro tanto para «cambiar las señales de emergencia y adaptarlas al bilingüismo», justificó en su día el viceconsejero Gasco.

Y, aunque el departamento de Tapia, desde su llegada en 2012, nunca ha destinado partidas específicas para sustituir esa señalética, en los dos últimos años, sobre todo desde el inicio de las obras de la pasante, ha empezado a modificar la imagen, tanto en las nuevas estaciones, como Loiola, como en las antiguas. «Se están actualizando los logotipos en toda la red» de Euskotren, argumentan las mismas fuentes, mirando no solo a Gipuzkoa sino también a Bizkaia o Araba. Es decir, cada vez menos estaciones entre Lasarte y Hendaia lucen la figura pentagonal junto a la denominación Metro de Donostialdea -queda aún en Intxaurrondo, por ejemplo- y cada vez más exhiben ya la «lágrima» de Euskotren, que en el caso del Topo sigue manteniendo el azul característico de la compañía ferroviaria vasca.

Mediciones y quejas

Mientras el Topo intenta ganar terreno frente al Metro, las máquinas excavadoras hacen lo propio bajo tierra desde Pío Baroja, calle Zarautz, plaza Benta Berri o paseo de Errondo, en Morlans. Según el último informe de situación proporcionado desde Eusko Trenbide Sarea (ETS), en lo alto de Miraconcha, por donde comenzaron las obras, las máquinas vuelven a estar a pleno rendimiento tras el parón nocturno obligado por el excesivo ruido. «Hacemos mediciones continuas», afirman, aunque el movimiento antiMetro Satorralaia sigue haciendo públicas «quejas y denuncias» sobre «ruidos, contaminación ambiental, averías o incluso grietas en una vivienda en la calle Zubieta».

La rampa desde Pío Baroja ha bajado ya casi los 500 metros necesarios para llegar a la altura del túnel de línea, por donde circularán los trenes. La previsión es alcanzar esa cota antes de Navidad.

Desde la «rampa uno», en la calle Zarautz, los responsables de obra indican que ya se han abierto 200 metros de túnel de línea hacia Benta Berri y unos 30 hacia Lugaritz. Y desde Morlans, las máquinas han avanzado 200 metros en la rampa de ataque para llegar al nuevo túnel que enlazará con la actual línea procedente de la estación de Anoeta, y que albergará la nueva estación soterrada de Easo, antes de enfilar la viariante ferroviaria hacia el Centro y Benta Berri.

En el exterior, han comenzado los trabajos de los dos accesos que tendrá la estación de Benta Berri, y en el entorno de la plaza Zaragoza, calle Easo y la plaza Xabier Zubiri, donde se está llevando a cabo el desvío de servicios.

 

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