«Muchos jóvenes se van a estudiar fuera y ya no vuelven»

Joseba Etxezarreta, alcalde de Ezkio. «Nos faltan servicios básicos», afirma. /  MIRIAN GALILEA
Joseba Etxezarreta, alcalde de Ezkio. «Nos faltan servicios básicos», afirma. / MIRIAN GALILEA

Los alcaldes de Ezkio y Belauntza, que pierden población, insisten en que la escuela y la vivienda son clave para retener a los jóvenes

A. S. J. SAN SEBASTIÁN.

En la medida que sus recursos se lo permiten, los municipios más pequeños de Gipuzkoa trabajan día a día para mejorar sus servicios y evitar así la fuga de sus vecinos más jóvenes. No obstante, los problemas demográficos son aún más acusados en estas localidades, donde la población mayor supera con creces a la que está en edad de formar una familia. «Muchos jóvenes se van a estudiar fuera del pueblo y ya no vuelven», constata Silvia Moneo, la jovencísima, -tiene 24 años-, alcaldesa de Belauntza, un municipio que desde el año 2008 ha perdido casi un centenar de habitantes. Actualmente son unos 239 vecinos, la mayoría, como afirma Moneo, tienen una edad que supera los 50 años.

La alcaldesa señala a la falta de vivienda como el principal obstáculo para que los más jóvenes se afinquen en los pueblos pequeños. «En estos sitios la mayoría de las casas son antiguos caseríos, viviendas muy grandes que son costosas y difíciles de mantener para una pareja joven», explica. «Además, si los dueños fallecen y sus hijos no deciden mudarse ni ocuparse de ellas, se quedan abandonadas», añade. Por ello, en Belauntza han decidido rehabilitar la antigua ikastola, en desuso desde hace más de 20 años, para construir nuevas viviendas. «Estamos preparando los pliegos para habilitar unos cuatro pisos de unos 75 m2. Además estamos estudiando construir más viviendas en otras parcelas municipales. Lo que nos hace falta a los jóvenes es tener un lugar en los pueblos donde nos podamos quedar a vivir», señala Moneo.

Otro de los problemas que citan la mayoría de quienes viven en zonas alejadas de los núcleos urbanos es la mala conexión o la falta de ella. En Ezkio, aunque hay autobuses que conectan el pueblo con localidades colindantes como Zumarraga, la frecuencia de los mismos, que circulan como máximo una vez a la hora, provocan que todos sus vecinos utilicen el coche para desplazarse. «Hay que tener en cuenta que nos faltan servicios básicos como un supermercado o una farmacia», apunta el alcalde de la localidad, Joseba Etxezarreta.

En Ezkio viven 575 vecinos, una cifra, según su alcalde, que se mantiene «muy estancada» desde hace años. «No ganamos población, pero bastante tenemos con mantenernos», confiesa. Para Etxezarreta son dos las causas que provocan que los jóvenes prefieran afincarse en localidades grandes. «La primera, los servicios, porque un municipio pequeño no puede ofrecer los mismos ya no que una ciudad, sino de cualquier pueblo mediano. Y la segunda, la movilidad, porque aunque se trabaja y se ha mejorado mucho en los últimos años, en los pueblos pequeños el coche es básico para todo el mundo».

En Ezkio sí cuentan con un ambulatorio y con una escuela a la que acuden una treintena de niños del pueblo y de otros cercanos. «Fue una apuesta económica muy importante pero estamos encantados. Estoy convencido de que el factor de crecimiento de los pueblos tiene que girar en torno a la escuela».