Un hogar para quienes carecen de él

Mitxel Apeztegia muestra su vivienda. /Usoz
Mitxel Apeztegia muestra su vivienda. / Usoz

La Diputación habilitará otros dos pisos en Gipuzkoa a los cinco ya existentes en Donostia para las personas sin hogar en el marco del proyecto piloto 'Hábitat Gipuzkoa'

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Por el momento son cinco las personas sin hogar que llevan un año residiendo en diferentes viviendas públicas de Donostia, dentro del programa piloto 'Hábitat Gipuzkoa'. Y aunque el objetivo a medio plazo es alcanzar las diez en todo el territorio, la Diputación ofrecerá próximamente otras dos viviendas en dos localidades guipuzcoanas para dar continuidad al proyecto.

El diputado general, Markel Olano, acompañado por la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, y Alejandra Puente, directora de la Asociación Rais Euskadi, han visitado este viernes el hogar de Mitxel Apeztegia. Este donostiarra tiene 58 años y ha estado ocho largos años viviendo en la calle como consecuencia, según comenta, de consumos de drogas y alcohol que terminaron por desestabilizar por completo su vida.

Sin embargo, es el ejemplo de que el modelo 'Housing first' proporciona resultados «muy positivos» han coincidido los tres representantes, ya que «el 100%» de los participantes en el proyecto «permanece en la vivienda facilitada por el programa un año después de su entrada».

Olano ha explicado que el objetivo es utilizar «como base una vivienda» para que un grupo de personas en situación de exclusión residencial, esto es, con más de tres años viviendo en la calle, con un deterioro físico o cognitivo, con una adicción, problema grave de salud mental o discapacidad, a través de una labor de acompañamiento encuentre «un espacio de oportunidades» para recuperar su relación con el entorno y pueda construir así una adecuada «red de apoyo social» que les permita salir de «su situación de exclusión».

La Diputación, que participa con una inversión de 30.000 euros, Rais y el Ayuntamiento donostiarra, se encargan de realizar la evaluación periódica del proyecto, que parte de un plazo de cuatro años, pero cuyo límite temporal definitivo lo marcará la evolución del inquilino.

Para la puesta en marcha del proyecto, el departamento de Políticas Sociales, junto con el Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS) elaboraron una lista con veinte posibles candidatos sin hogar (quince hombres y cinco mujeres) que por su perfil podrían participar en el programa. Finalmente, con la ayuda de la asociación Rais se realizó el último cribado para escoger a las cinco personas más aptas, cuatro hombres y una mujer.

Los usuarios de este tipo de viviendas deben cumplir necesariamente cuatro compromisos. Tener una convivencia normalizada con la comunidad de vecinos donde se encuentre el piso; aceptar una visita, al menos una vez por semana, del profesional del proyecto; participar en la evaluación del propio proyecto, y contribuir al desarrollo del programa con el 30% de sus ingresos en caso de disponer de los mismos.

Olano ha reseñado que facilitar un alojamiento adecuado es «un requisito previo a resolver otros problemas sociales y sanitarios», y por ese motivo, ha hecho hincapié en que Hábitat Gipuzkoa «busca ir más allá de la intervención que satisface las necesidades de supervivencia, para lograr un clima de hogar en el que cada una de las personas sean capaces de creer en sí mismas».