Tarde complicada en Biriatou por el fin de la Semana Santa

Los camiones circulan por la AP-8 en dirección a Francia este martes a la altura de Irun./Lusa
Los camiones circulan por la AP-8 en dirección a Francia este martes a la altura de Irun. / Lusa

La reanudación de la actividad tras la Semana Santa provoca gran afluencia de vehículos en la AP-8

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

El paso fronterizo de Biriatou este martes ha vuelto a exasperar a los transportistas de este lado de la muga. La vuelta a la normalidad tras las vacaciones de Semana Santa ha puesto de manifiesto una vez más las dificultades que el sector ha de salvar en su tránsito de un lado al otro del Bidasoa. La gran afluencia de vehículos se ha producido tras las últimas jornadas de descanso y el control que la Policía gala ejerce han vuelto a ser los detonantes de una jornada de tráfico muy complicada para el transporte en el entorno de Irun que ha soportado las retenciones de hasta trece kilómetros de longitud.

Era lo previsible, pero cuesta asimilar el caos circulatorio que se produce. Los profesionales de la carretera saben que después de varios días con restricciones al tráfico impuesto por las autoridades francesas, el colapso a este lado de la frontera está asegurado. Este martes no ha sido una excepción. Finalizada la Semana Santa, los transportistas se han echado de nuevo a la carretera y miles de ellos han confluido en la zona de fronteriza de Biriatou. Las retenciones comenzaron en torno al mediodía. Los camiones fueron instados por la Ertzaintza a ocupar el arcén y los carriles de la derecha, y dejar el izquierdo para el tránsito de automóviles y furgonetas.

Las colas no han tardado en adquirir proporciones considerables y en sus momentos más críticos, que coincidían con las primeras horas de la tarde, se han superado los trece kilómetros de longitud.

Durante el resto de la jornada, las retenciones han oscilado entre los siete y doce kilómetros. Las complicaciones se han mantenido hasta bien entrada la tarde.

El sector soporta esta situación prácticamente todas las semanas. No hay martes sin aglomeraciones en la muga con Iparralde, donde han llegado a formarse colas de hasta veintiún kilómetros. Las autoridades locales y territoriales guipuzcoanas vienen expresando su malestar por estos reiterados atascos y la repercusión que ello tiene sobre la ciudadanía. Por su parte, las empresas del sector del transporte están ya hartas de denunciar las graves pérdidas que este tipo de situaciones generan.

Balance de Semana Santa

El paso de Irun ha sido un punto conflictivo en el inicio de las vacaciones. El miércoles pasado soportó colas de ocho kilómetros en dirección a Francia y al día siguiente se totalizaron diez.

Y con el final de la Semana Santa es momento de balances. La operación especial diseñada por la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco ha concluido con dos personas fallecidas y otras tantas graves en accidentes de tráfico, y con 472.000 desplazamientos, entre el miércoles pasado y el Lunes de Pascua, un 3% más que en 2018. El primer accidente mortal se produjo el sábado, día 20, en la A-1, en Júndiz, sentido Irun, cuando una mujer de 41 años perdió la vida tras salirse de la calzada con su vehículo. El mismo día, un hombre de 50 años perdió el control de su vehículo en la A-624, en Zuia, y falleció horas después en el hospital. Son las primeras víctimas mortales registradas en Semana Santa desde 2012, año que contabilizó dos personas fallecidas, también en Álava. En España ha habido 27 muertos.