Familiares, amigos y feligreses dan su último adiós al obispo emérito José María Setién en el Buen Pastor

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, en la capilla ardiente/Lobo Altuna
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, en la capilla ardiente / Lobo Altuna

El lehendakari ha acudido a la capilla ardiente instalada en la catedral donostiarra

XABIER GARATE

La capilla ardiente con los restos mortales del obispo emérito de San Sebastián José María Setién se ha instalado poco antes de las dos de la tarde de este martes en la catedral donostiarra del Buen Pastor, donde algunos de sus familiares han velado al prelado fallecido a los 90 años. También amigos y feligreses le han dado su último adiós.

La asistencia a la capilla ardiente ha comenzado de manera tímida e intermitente, pero se ha ido intensificando a medida que avanzaba la tarde. La luz de la capilla, más clara e iluminada que la propia catedral, atraía a su vez a los turistas que, curiosos, se acercaban e incluso accedían al interior hasta que se topaban con el cuerpo sin vida de monseñor Setién y se daban la vuelta. Allegados y feligreses ocupaban los bancos. Con manifiesta emoción abandonaba la sala un «amigo de la familia» para quien Setién fue «el no va más», consiguió decir antes de que se le quebrara del todo la voz.

También han acudido a la catedral donostiarra el alcalde de la ciudad, Eneko Goia, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, así como otros representantes políticos e institucionales vascos.

El lehendakari ha asistido junto con la consejera de Desarollo Económico e Infraestucturas, Arantxa Tapia, y el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernandez, que han sido recibidos en el exterior del Buen Pastor por el obispo José Ignacio Munilla.

El exlehendakari Juan José Ibarretxe, que ha rehusado hacer declaraciones, ha sido el primer político en acudir a la capilla ardiente del que fue obispo de la diócesis donostiarra entre 1979 y 2000.

También ha estado presente el científico Pedro Miguel Etxenike, presidente del Donostia International Physics Center. Ha remarcado ante los periodistas que era amigo del prelado «desde hacía muchos años». «Presenté el libro de su biografia y escribí el prólogo», ha recordado en este sentido. «Su timidez le hizo parecer a veces frío, una injusticia en esta apreciación. Era un gigante, un hombre como dijo quizas Orixe sobre Lizardi: 'Goian bego eta utzi digun uzta honerako izan bekigu bizi zitzaigunean bezalaxe'», ha concluido.

Un hombre que también ha acudido a la capilla ardiente no podía ocultar su emoción. «Le conocía mucho a él y a su hermano. A toda la familia. Para mí ha sido el no va más. Me apetecía venir a despedirme».

Asimismo, un ciudadano ha resaltado que «se pueden discutir de su proceder, no contentaba a todo el mundo, sin duda, pero su fe era inquebrantable frente a los ataques. Que Dios le tenga en el cielo».

Una mujer ha incidido en que tuvo un «trato directo» con el obispo emérito. «Incluso me quiso casar», ha subrayado. «Era un hombre muy inteligente y mantuvo una postura que para mí es muy respetable», ha finalizado. Otra ha resaltado del fallecido «su bondad, recibimiento y discrección, entre otras tantas cosas».

El cadáver de José María Setién, vestido con indumentaria eclesiástica y ornamentos como la mitra y el báculo obispal, se encuentra en la capilla del Santísimo Sacramento, que este martes permanecerá abierta hasta las ocho de la tarde y mañana desde la ocho de la mañana hasta el comienzo del funeral a mediodía, que será oficiado por el actual obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla.

El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, ha anunciado que asistirá a las honras fúnebres en el Buen Pastor, en cuyo prebisterio serán enterrados los restos mortales de Setién junto a los de sus tres antecesores.

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