Prohibamos de una vez la tauromaquia

Prohibamos de una vez la tauromaquia
SILVIA BARQUEROPresidenta Partido Animalista PACMA

Los animales sienten y sufren. Es un hecho constatado a nivel científico, aceptado socialmente, que ha quedado plasmado desde hace tiempo en la legislación tanto europea como española. Los animales son seres sensibles, capaces de experimentar sentimientos negativos como el dolor, el miedo o el estrés, pero también positivos, como el placer o la felicidad, regulando la debida protección que merecen para evitarles padecer sufrimientos.

A pesar de ello, se siguen celebrando corridas de toros, un espectáculo en el que se ejecuta a un toro dándole una muerte agónica y atroz. Se le clavan banderillas que horadan su piel y desgarran sus músculos, se le atraviesa con una espada que perfora sus pulmones y órganos vitales haciéndole chorrear sangre hasta la pezuña, hasta que el animal cae derrumbado al suelo y es apuñalado seccionándole las vértebras hasta dejarlo tetrapléjico.

Quienes nos preocupamos por los animales hemos hecho un ejercicio de empatía, de ponernos en el lugar de un ser tan diferente a nosotros como puede ser un toro, o cualquier otro animal maltratado, apostando decididamente para evitar su sufrimiento. Hemos ampliado así nuestro círculo de consideración moral, en el que ya estaban por supuesto las personas, incluyendo también a otros seres vulnerables, como son los animales.

Avanzar en la protección de los animales frente a su maltrato es una exigencia moral, no una cuestión de gustos. Es una cuestión de poner el límite allí donde empieza el perjuicio para otros. De progresar hacia una sociedad basada en el respeto y la justicia.

Una cuestión de tal relevancia como es la protección de los animales frente al maltrato, merece una reflexión rigurosa, profunda y objetiva para tomar las decisiones que por lógica se infieran de todo lo ya expuesto. La conclusión no puede ser otra que la necesaria y urgente prohibición de la tauromaquia en todas sus expresiones. Ese día España abrirá las puertas al futuro.