Tomás Arrieta: «Se tiene que abordar una reforma que refuerce nuestra negociación colectiva»

Tomás Arrieta. / M. BARTOLOMÉ
Tomás Arrieta. / M. BARTOLOMÉ

El presidente del CRL, Tomás Arrieta, ve necesario que se clarifiquen las reglas de estructura de los convenios

P. A. SAN SEBASTIÁN.

El presidente del CRL, Tomás Arrieta, señala que más allá de la ultraactividad y la prevalencia de los convenios sectoriales sobre los de empresa, puntos que son muy relevantes, echaba de menos en esta 'contrarreforma laboral' alguna decisión tendente a clarificar las reglas de estructura de la negociación colectiva, ya que apunta que el Estatuto de los Trabajadores sigue generando algunas dudas respecto del ámbito autonómico a la hora de reordenar la negociación colectiva. Se refiere al Acuerdo Interprofesional que se firmó en Euskadi en enero de 2017 y que tenía por objetivo blindar la negociación de los convenios en la CAV frente a los estatales. Un acuerdo que ha sido puesto posteriormente en entredicho por algunas sentencias judiciales, como en el caso del convenio de colectividades.

Arrieta incide en que tanto la anunciada reforma como las eventuales que se vayan a producir en el futuro deberían abordar este punto, clarificar y poner de forma explícita el alcance de los acuerdos interprofesionales. Señala que con la ley actual hay espacio para el Acuerdo Interprofesional pero la regulación no es lo suficientemente clara, y se deberían despejar esas dudas en el campo de la ordenación de los convenios. Un aspecto fundamental para saber si dicha herramienta puede servir para evitar la estatalización de los acuerdos, subraya.

Una vez más, el presidente del CRL aboga por «consolidar un espacio propio de negociación colectiva, reforzado y jurídicamente garantizado para hacer nuestra negociación colectiva. Esto es básico», insiste. «Necesitamos un marco seguro para pactar nuestros convenios y garantizar su efectividad».

Respecto a los dos puntos que están en estos momentos en el debate, apunta en relación a la ultraactividad que es fundamental para dar estabilidad a los convenios, aunque afirma que tienen que tener también un marco flexible y adaptable. Es decir, en su opinión, se tiene que garantizar la estabilidad pero introduciendo mecanismos de renegociación que puedan ir adaptando contenidos del convenio.

Además, apunta que no se debería dejar caer en saco roto lo dicho por los tribunales, esto es, que una vez vencido un convenio no decaen los derechos de los trabajadores que estaban bajo su paraguas, tal y como recogió una sentencia del Supremo de diciembre de 2014. «Habría que trasladarlo a la ley para que no decaigan esos derechos, de forma que sea la propia legislación laboral quien los garantice, ya que de esta manera se evitarían las incertidumbres y también la diferencia de trato que se da entre trabajadores antiguos y nuevos, sobre todo en un proceso intenso de creación de empleo como el actual».

Respecto a la prevalencia de los convenios sectoriales sobre los de empresa, considera que se trata de un aspecto con «una notable carga simbólica». Con todo, apunta que hay otros mecanismos que permiten modificar a la baja en las empresas las condiciones del acuerdo sectorial si hay unas condiciones que los justifiquen, como el artículo 82.3 del Estatuto de los Trabajadores. «Una herramienta que permite a las compañías adaptarse a las condiciones cambiantes», apunta, «por lo que no veo que el papel de la preeminencia de los convenios de empresa, que está regulado en el artículo 84.2, sea imprescindible».

Arrieta entiende que la modificación de estos aspectos sí supondría un arreón a la negociación sectorial, que ha mejorado de forma sustancial en el último año. «Reforzar el espacio sectorial es clave para muchas empresas que no tienen negociación colectiva». Pero el presidente del CRL vuelve al inicio de la conversación e insiste en que el camino pasa, sobre todo, por recuperar espacios frente a los convenios estatales.

Para Tomás Arrieta, es necesario abordar alguna reforma laboral con el objetivo, precisamente, de reforzar nuestra negociación colectiva. «Y el tiempo que se pierda en abordarlo es tiempo perdido», remarca.