La encrucijada del automóvil

Los concesionarios intentan atraer al cliente con agresivas ofertas para desacerse de sus 'stocks'./Arizmendi
Los concesionarios intentan atraer al cliente con agresivas ofertas para desacerse de sus 'stocks'. / Arizmendi

Las exigencias medioambientales, el desprestigio del diésel, la incertidumbre sobre la fiscalidad o la transición hacia otros tipos de movilidad ponen a prueba la capacidad de transformación del sector

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

El sector del automóvil vivió, una vez superados los peores años de la crisis económica, un relativo periodo de tranquilidad. Con la inestimable muleta de los planes PIVE, los fabricantes y concesionarios veían como poco a poco se recuperaban unas ventas que desde 2007 habían caído en picado. Hasta que estalló el 'dieselgate' el escándalo del trucaje de las emisiones que afectó a varias marcas, especialmente a la alemana Volkswagen. El desprestigio del diésel -tecnología que mueve al 40% de los vehículos que se fabrican en España- es solo uno de los retos que hoy por hoy ponen a prueba la capacidad de transformación del sector. La adaptación a las exigencias medioambientales, la incertidumbre respecto a la fiscalidad que debe gravar los vehículos, la transición hacia las tecnologías limpias y el coche autónomo, o los nuevos tipos de movilidad que reclaman los usuarios son otros campos de batalla para el principal motor de la industria española.

El más reciente desafío al que se han tenido que enfrentar -y aún lo hacen- fabricantes y vendedores es el del nuevo test europeo de medición de emisiones de dióxido de carbono (WLTP) que ha entrado en vigor en septiembre, y que sustituye al anterior ciclo de medición, denominado NEDC. Los vehículos que no hayan sido homologados conforme a los nuevos parámetros no podrán comercializarse a partir de este mes de septiembre. Sólo un pequeño porcentaje (concretamente el 10% de los coches vendidos en 2017) podrán comercializarse hasta final de 2018, sin bien este periodo de gracia podría alargarse hasta en un año más.

Récord de ventas en agosto

Con todo, esta situación ha generado una cascada de agresivas ofertas en los concesionarios de toda España, que publicitaban rebajas de hasta el 40%. Los usuarios han respondido de forma masiva a este llamamiento comercial: según las cifras provisionales -las definitivas no se conocerán hasta este lunes-, agosto ha cerrado con más de 120.000 matriculaciones, lo que representa un 68% más que en el mismo mes que el año pasado. Eso sí, un porcentaje nada despreciable corresponde a automatriculaciones realizadas por los concesionarios. Se trata de vehículos que no cumplen con la nueva normativa de emisiones, pero que a partir de este mes se comercializarán como 'kilómetros cero' con importantes descuentos. La fiebre compradora, presumiblemente, no se habrá pasado con el mes de agosto.

El nuevo test europeo hará que entre un 10% y un 20% de los vehículos que actualmente están exentos del Impuesto de Matriculación por emitir menos de 120 gramos se vean ahora obligados a liquidarlo, según la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam). Esos vehículos saltarán al siguiente tramo, tributando un 4,75% extra. Ganvam calcula que este encarecimiento del precio retraerá hasta un 10% un mercado donde aproximadamente siete de cada diez coches matriculados se libran del pago del tributo.

Fabricantes (agrupados en Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam) coinciden a la hora de reclamar la eliminación del impuesto de matriculación, que consideran una anacronía en Europa. Y el de reorientar del de Circulación (en manos de los ayuntamientos) al uso, más que a la cilindrada de los vehículos, como ocurre en la actualidad. Es decir, que paguen más los que más contaminan.

Una transición «ordenada»

También quieren reactivar las ayudas a la compra de nuevos coches, independientemente de la tecnología que los mueva. Desde hace un tiempo, cuando se puso fin a los planes PIVE, las subvenciones se han destinado a los vehículos ecológicos (eléctricos, a gas, híbridos…), aunque han tenido un efecto limitado (se agotan fácilmente) y sin continuidad en el tiempo. Hay que tener en cuenta que el parque automovilístico español es uno de los más viejos de Europa (más de 12 años de media), por lo que los agentes del sector piden «una transición ordenada hacia la descarbonización», indican fuentes de Faconauto, que alertan de un cierto «estancamiento» en la expansión del coche eléctrico en tanto no fortalezca el respaldo institucional, no sólo a la compra de vehículos, sino a la infraestructura de recarga.

En esa transición «no se puede prescindir de la tecnología actual», alertan en la patronal de concesionarios. Tampoco del diésel, añaden los fabricantes. «Nosotros nos podemos adaptar a las circunstancias del momento, pero siempre que haya unos horizontes claros y razonables. Pero manifestaciones como las de la ministra Teresa Ribera (Transición Ecológica) -quien llegó a decir que el diésel tiene «los días contados»- crean incertidumbre. Y no tiene sentido, porque los nuevos diésel son muy eficientes. Emiten menos CO2 que los gasolina y prácticamente la misma cantidad de partículas», asegura Noemi Navas, directora de Comunicación y portavoz de Anfac.

Jaime Román, codirector del Observatorio del Vehículo Eléctrico y la Movilidad Sostenible de la Universidad Pontificia Comillas, cree que el sector del automóvil en España «tendrá que transformarse como lo han hecho mucho otros sectores ante las nuevas demandas de la sociedad de una movilidad menos contaminante y que sea sostenible. La producción de nuevos coches se están viendo afectada por la limitación de emisiones a nivel europeo y a nivel local de los municipios (emisiones de NOx, SOx y micropartículas a nivel local y CO2 a nivel global)». Con todo, considera que «no es un momento especialmente complicado, ya que la industria puede ejecutar estos cambios sin demasiado coste».

Innovación «disruptiva»

Juan José Cano, socio de Mercados de KPMG, recuerda que el sector de la automoción «está acostumbrado a un entorno de competitividad exigente y con márgenes ajustados, lo que le ha llevado a ser pionero en la incorporación de tecnología a sus procesos y productos». «Pero lo que hace diferente este momento y le añade complejidad, es la velocidad de los cambios y la combinación en el tiempo de diferentes factores que están propiciando una innovación disruptiva sobre la que se está definiendo un nuevo concepto de vehículo y un modelo de servicios asociado al mismo», añade..

En ese contexto se encuadran los nuevos hábitos de movilidad, que si bien es cierto que muy lentamente, poco a poco van calando en el usuario. «El consumidor, demanda una nueva forma de entender tanto la movilidad como el vehículo, en la que destacan el vehículo compartido y el pago por uso. Se estima que en 2025, la mitad de los propietarios de vehículos no querrán adquirir otro vehículo en propiedad y hoy el 75% de los españoles, piensa que en 10 años el automóvil ya no será propiedad de una sola persona, sino que se tratará de un bien compartido», considera Cano.

De momento, las urgencias del sector pasan por tener un marco regulatorio más o menos predecible y una política de movilidad clara a los que agarrarse. En este sentido, fuentes de la patronal de concesionarios destacan las buenas sensaciones recibidas del ministerio de Industria, «que es muy consciente de la importancia del sector en la economía española». El departamento que dirige Reyes Maroto, valoran en Faconauto, baraja la posibilidad de crear una mesa de movilidad. «Se ha mostrado sensible con nuestro sector. Esperemos que el tiempo que estén en el Gobierno puedan hacer cosas».