Alcoa venderá a un fondo suizo de capital riesgo las plantas que iba a cerrar en Avilés y A Coruña

Protesta de trabajadores de Alcoa, este martes junto a la delegación del Gobierno en A Coruña./ EFE
Protesta de trabajadores de Alcoa, este martes junto a la delegación del Gobierno en A Coruña. / EFE

La multinacional del acero y el Gobierno afirman que Parter Capital mantendrá el nivel de empleo al menos dos años y recuperará la cargo de trabajo anterior al ERTE

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El futuro de las plantas que Alcoa tiene en Avilés (Asturias) y A Coruña (Galicia) parece ya ligado al fondo suizo de capital riesgo Parter Capital, el único que según la multinacional estadounidense del acero –que aún mantiene otra fábrica en Lugo con 1.300 empleados centrados en producir aluminio y alúmina- y el Gobierno ha presentado una oferta «integral» por los dos fábricas. Ambas se encuentran ahora con una capacidad de trabajo reducida casi al mínimo y sometidas a un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para 686 trabajadores, lo que ha reducido sus plantillas a poco más de 200 en conjunto.

Los responsables de Parter Capital se han comprometido, según anunció este martes el Ministerio de Industria, a mantener el nivel de empleo al menos durante dos años, al tiempo que estudiarían suspender o al menos minimizar el ERTE que finaliza el 30 de junio, cuando habrá de decidirse si se reincorporan los afectados o son despedidos -o bien prejubilados parte de ellos y otros recolocados-. Además, tienen previsto reconectar las series de electrolisis de las fábricas, que fueron apartadas para ahorrar costes, lo que en la práctica supondrá recuperar la actividad de la producción de aluminio primario.

Los 40 millones de euros que costará volver a poner el funcionamiento de los circuitos de electrolisis los asumirá la propia Alcoa, que con la venta se ahorra los 160 millones que le habría costado desmantelar las dos fábricas y prejubilar a parte de los trabajadores. Sin embargo, se desconoce la oferta económica de Parter, que en la multinacional estadounidense ven «viable» tras anunciar en octubre de 2018 que iba a echar el cierre a las dos plantas por sus «problemas estructurales», tanto de carácter productivo -ambas sacaban 180.000 toneladas métricas al año de aluminio primario- como tecnológico por su eficiencia baja y costes elevados.

Esa ausencia de información más clara y la falta de una consulta previa a los trabajadores ha sido criticada desde los comités de empresa, con encierros de algunos en A Coruña y protestas de otros en Avilés a las puertas de sus instalaciones. En esta última tanto los representantes sindicales como empresariales -la patronal regional- y políticos -la Junta del Principado- aún pretenden que el fondo alemán Quantum Capital, interesado solo en la planta asturiana y para su negocio de fundición, presente una oferta global por la dos para ser tenido en cuenta por Alcoa y el Gobierno.

Asturias busca alternativas

Desde Asturias ven con mejores ojos la opción germana, que ya se interesó por una instalación de aerogeneradores en León y posee la fábrica de amortiguadores Vauste (antigua Tenecco) en Gijón. Sin embargo, no convencía el hecho de que fuera a renunciar los circuitos de electrolisis, que es la parte esencial de las dos plantas que estaban en peligro de cierre, aunque al mismo tiempo se valoraba de forma positiva que no hubiera una exigencia previa sobre el nivel de los precios de la energía.

El preacuerdo de Alcoa -que en 2017, último año de pleno funcionamiento de sus fábricas en España, facturó 2.861 millones de euros, el 28% de su negocio mundial- con Parter Capital debe ser votado antes de que concluya esta semana por los trabajadores de las dos plantas afectadas, y también por el comité de empresa europeo. Para el secretario general de Industria, Raúl Blanco, es la opción «más lógica», aunque ha evitado concretar si existe alguna contrapartida desde el Ejecutivo sobre el precio de la electricidad que consumirán dichas instalaciones, principal demanda de los compradores y uno de los caballos de batalla de todas las compañías industriales.