El abogado de Rato minimiza como «accidente fortuito» el fiasco de Bankia

El expresidente de Bankia Rodrigo Rato (derecha) al comienzo del juicio oral del 'caso Bankia'./ EFE
El expresidente de Bankia Rodrigo Rato (derecha) al comienzo del juicio oral del 'caso Bankia'. / EFE

Estima que «todo se hizo razonablemente bien y con la mejor intención», mientras culpa a la crisis pese a que la acusación popular apunta que sus problemas «se gestaron en los años de bonanza económica»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Un rescate de 24.424 millones de euros a cargo del erario público, el mayor en la historia financiera de España, pero solo un «accidente fortuito» a ojos del abogado de Rodrigo Rato, el principal acusado por el fiasco de Bankia, entidad que presidió desde su creación a finales de 2010 tras la integración de media docena de cajas de ahorros hasta su dimisión en mayo de 2012. Para el letrado del expolítico metido a financiero (llegó a ser vicepresidente económico del Gobierno antes de pasar a dirigir el Fondo Monetario Internacional y luego Caja Madrid), «todo se hizo razonablemente bien y con la mejor intención».

En la exposición de su informe final en el juicio por la polémica salida a Bolsa del hoy banco semipúblico (la participación del FROB en su accionariado roza el 62%), que se celebra en la Audiencia Nacional desde finales de noviembre de 2018 y podría prolongar sus sesiones hasta el próximo día 25 (con el último turno de palabra para los acusados), el letrado Ignacio Ayala evitó asumir cualquier tipo de responsabilidad para su cliente, ni siquiera en el plano administrativo. Su defensa, algo apasionada por momentos, intentó hacer ver que la principal causa de los graves problemas de Bankia fue la crisis económica que afectó a España y el mundo desde 2008, llegando a afirmar que quienes traten de argumentar lo contrario «niegan la evidencia».

«Parece que la crisis del mundo fue consecuencia de Bankia y sus administradores, que son los culpables de todo», llegó a ironizar el abogado de Rato, para quien «hubo una sucesión de hechos imprevisibles para todos aquellos que estaban inmersos en esa situación». A su juicio, las acusaciones han incurrido en un ejercicio de «voluntarismo» para amoldar a su tesis «preconcebida» la propia realidad y las pruebas que se han visto durante la vista oral. «Han descontextualizado de su entorno -criticó- los hechos», tanto desde un punto de vista «jurídico como histórico y regulatorio», presentándolos como «episodios absolutamente autónomos».

«Lagunas y misterios»

Pero la acusación popular, que precisamente ve «hostigamiento» hacia ellos por la insistencia de las defensas en que se les carguen las costas del juicio, criticó que los acusados -sobre todo la antigua cúpula del banco con Rato a la cabeza- no han aclarado «las llamativas lagunas y misterios» que rodean las actuaciones y decisiones de sus órganos de administración.

«Lo que no se puede -señaló el letrado de la CIC, Andrés Herzog- es confundir causas con consecuencias o con un detonante», porque según insistió el problema de Bankia «no se crea o lo provoca la crisis» sino que «se gestó en los años de bonanza económica dando créditos sin control, por los pelotazos inmobiliarios y por las refinanciaciones masivas con tasadoras vinculadas».

Con todo, el defensor de Rato jugó también la baza de posible víctima de su cliente porque -según él- «se ha producido un error fundamental de atribuciones» y se trata de buscar a toda costa «un responsable al que culpar». Para este letrado «no existen hechos constitutivos de delito y hay ausencia de culpabilidad», de modo que tampoco habría dolo.

Sin embargo, desde la acusación popular sostienen que «hay normas que respetar» porque «no se puede hacer ver que la contabilidad es un chicle», al tiempo que reprocharon a los principales acusados que «nadie les obligó, ni mucho menos, a falsear las cuentas para salir a Bolsa».