El TS revoca una sentencia de la Audiencia de Gipuzkoa sobre las subordinadas de Caja Laboral

Dice que el hecho de que el cliente fuera diplomado en empresariales no le convierte en un experto que pudiera conocer los riesgos del producto, y declara nula la orden de adquisición de aportaciones

EUROPA PRESSbilbao

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha revocado una sentencia de la Audiencia de Gipuzkoa y declara nula la orden de adquisición de aportaciones, tanto de Fagor como de Eroski, realizada a través de Caja Laboral, que deberá devolver al cliente lo invertido.

El TS estima el recurso de casación interpuesto por el cliente contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, mientras que desestima el interpuesto por Caja Laboral contra la dictada por el Juzgado de Primera instancia e Instrucción número 3 de Bergara, que confirma en sus propios términos.

En el Juzgado de Primera Instancia se estimó la demanda del cliente y declaró nula la orden de adquisición de aportaciones tanto de Fagor como de Eroski, desestimando que las partes "vuelvan a tener la situación personal y patrimonial anterior al efecto invalidador", por lo que la cooperativa debería devolver lo invertido en este producto. Por su parte, la Audiencia Provincial de Gipuzkoa estimó el recurso planteado por Caja Laboral y revocó la anterior resolución.

El titular de las Aportaciones suscribió con Caja Laboral un contrato financiero de Subordinadas de Fagor el 6 de febrero de 2004 y un contrato de financiero de aportaciones de Eroski en julio de 2004.

El cliente, diplomado en ciencias empresariales y cuya esposa trabajaba como administrativa en Caja Laboral, no era, según la resolución, un experto inversor y presentaba un perfil de inversor moderado y conservador. Precisamente, la Audiencia argumentaba que las circunstancias personales del demandante y de su esposa hacían que "el error no fuera excusable".

En la sentencia se señala que una empleada de la cooperativa de crédito ofreció al demandante suscribir estos productos y añade que no ofreció al cliente "una información completa y suficiente de la naturaleza de dicho producto complejo ni de los riesgos asociados al mismo".

Las aportaciones habían perdido más del 50% de su valor

En concreto, fue en julio de 2012, en el momento en que Caja Laboral le informó que estos títulos pasarían del mercado AIAF al SEND, cuando el cliente solicitó información y comprobó que las aportaciones habían perdido más del 50% de su valor.

Por ello, planteó una demanda contra la entidad y solicitó que se declararan nulos estos contratos por concurrir vicio en el consentimiento, así como se le devolvieran las cantidades entregadas.

En la sentencia se indica que Caja Laboral estaba "obligada" a ofrecerle la información que exige la normativa del mercado de valores vigente en el momento en el que suscribieron las aportaciones.

En la resolución se afirma que la normativa reguladora del mercado de valores es "fundamental" para determinar si el error es excusable, ya que "establece para las empresas que operan en el mercado financiero una obligación de información a los clientes con estándares de claridad e imparcial muy elevados". Por tanto, "si no se da esa información y el cliente incurre en error sobre esos extremos sobre los que debió ser informado, el error puede considerarse no solo sustancial, pues recae sobre los elementos esenciales que determinaron la prestación de su consentimiento, sino también excusable".

"Quien ha sufrido el error merece, en este caso, la protección del ordenamiento jurídico puesto que confió en la información que le suministraba quien estaba legalmente obligado a un grado muy elevado de imparcialidad, exactitud, veracidad y defensa de los intereses de su clientela en el suministro de información sobre los productos de inversión cuya contratación ofertaba y asesoraba", añade.