Los trabajadores vascos pierden más de un 4% de poder adquisitivo durante la crisis

Los trabajadores vascos pierden más de un 4% de poder adquisitivo durante la crisis

Los salarios han aumentado en Euskadi un 5,7% entre 2008 y 2016, mientras que los precios lo hicieron en casi un 10%

JORGE MURCIA

Los vascos eran, hasta el año pasado, los trabajadores con mejores salarios de España. Ese honor les fue arrebatado por los madrileños, cuyos sueldos crecieron en 2015 un 1,7% para situarse en los 2.297 euros mensuales, según la Encuesta Anual de Coste Laboral realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En cambio, los salarios cayeron en Euskadi un 0,3% -fue junto a Castilla-La Mancha la única comunidad en la que bajaron- para situarse en los 2.228 euros (cantidad en la que está incluida la parte proporcional de las pagas extra y todos los conceptos salariales).

Esa pérdida de liderazgo de la comunidad autónoma vasca se ha gestado en los años anteriores, concretamente desde 2013, cuando la serie estadística empezó a marcar en sus gráficas el descenso del salario medio de los trabajadores vascos: ese año la nómina de los asalariados de Euskadi se situaba en una media de 2.256 euros, 28 más que la registrada el año pasado, y 143 euros superior a la de 2008, cuando la crisis hizo acto de aparición en toda su crudeza.

En todo este tiempo los trabajadores vascos han asistido a una merma de poder adquisitivo, ya que los salarios han crecido muy por debajo del coste de la vida. Así, desde 2008 hasta 2015 incluido -último año en el que se puede realizar una media de las series trimestrales de la Encuesta de Coste Laboral- los salarios crecieron un 5,7%, mientras el Índice de Precios al Consumo (IPC) acumulaba una subida del 9,9%. Es decir que el poder de compra de los trabajadores vascos se ha resentido más de cuatro puntos porcentuales.

Se da la circunstancia de que ese retroceso ha tenido lugar precisamente en los años de la crisis en los que los salarios más han crecido: de 2008 a 2013 se incrementaron una media del 6,8%. Pero los precios crecían a un ritmo bastante superior (un 10,3% en ese periodo). Después el tiempo de vacas flacas se haría notar realmente en las nóminas de los trabajadores, de forma que en los tres últimos ejercicios bajaron una media del 1,3%. Para entonces el IPC había entrado en el terreno negativo, sobre todo en el conjunto de España. En Euskadi algo menos, pero suficiente como para que los precios sufrieran una caída del 0,3% (el IPC de 2014 cerró en negativo, con un -1%, mientras que en 2013 y 2015 se situaron en el 0,6% y el 0,1% respectivamente).

Llega la reforma laboral

La crisis irrumpió en las nóminas de los trabajadores vascos -y del resto de España- fundamentalmente a partir de 2013, cuando la reforma laboral del Gobierno del Partido Popular modificó, entre otras cuestiones, la denominada ultraactividad de los convenios. Es decir, que transcurrido un año desde la demanda del convenio colectivo sin que se hubiera acordado uno nuevo, aquel perdería su vigencia, salvo pacto en sentido contrario. Y pasaría a ser aplicado -si lo hubiere- el de ámbito inmediatamente superior.

La reforma laboral dejó el terreno abonado para la configuración de un nuevo escenario marcado en Euskadi por la desaparición de convenios colectivos, en el bloqueo en la negociación de los que siguen vigentes, y en los menores sueldos que perciben los trabajadores que en los últimos años se han incorporado a empresas sin acuerdo laboral al que acogerse. De hecho, este año comenzó con sólo un 21% se trabajadores (en mayo esa cifra había ascendido hasta el 29%) con su convenio renovado, una proporción incluso peor que el 24% con el que comenzó el 2014, según datos del Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi (CRL). Es decir, que la gran mayoría de los asalariados vascos están obligados a renovar o recuperar sus acuerdos laborales si quieren actualizar sus condiciones de trabajo. Entre ellas, el salario.

El hecho de que buena parte de los trabajadores vascos tiene su sueldo congelado por esa situación de bloqueo en la negociación colectiva, y que los que se incorporan al mercado laboral lo hacen con condiciones generalmente peores -muchas veces sin regular-, explican la bajada de salarios reflejada por el INE en los últimos ejercicios. Y es que en muchos sectores y centros de trabajo la empresa puede aplicar las condiciones del último convenio suscrito y eso, en caso de que no haya desaparecido-. Como resultado de ello, los nuevos empleados cobran salarios bastante más bajos que los de sus compañeros, y en consecuencia la media salarial se resiente.

No llegaban a 160.000 los trabajadores vascos cubiertos por un convenio vigente. Más de la mitad de los asalariados (287.867) desempeñaban su trabajo bajo condiciones marcadas por un convenio de vigencia prorrogada, pendiente de renovación. Y los de más de 100.000 asalariados habían decaído, por lo que su referencia legal en cuanto a derechos es el Estatuto de los Trabajadores. Tal y como advertía a comienzos de año el presidente del CRL, Tomás Arrieta, el modelo vasco de relaciones laborales presenta «importantes desajustes». Y avisaba de que la negociación en la empresa, la vía escogida por algunos sindicatos vascos, «no está en condiciones de sustituir a medio plazo a los convenios sectoriales decaídos».