Pelota-Manomanista

Bengoetxea VI da un máster de amor propio

Bengoetxea VI golpea de derecha con Julen Retegi a la espalda ayer en el Labrit/Calleja
Bengoetxea VI golpea de derecha con Julen Retegi a la espalda ayer en el Labrit / Calleja

El de Leitza protagoniza una salida fulgurante hasta el 19-7 y aguanta la reacción de Retegi. Cuarto finalista por quinto año consecutivo, Oinatz buscará ante Urrutikoetxea el pase a semifinales en Bilbao

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETA

Ha tenido que llegar Oinatz Bengoetxea para cortar la racha de victorias de Aspe sobre Baiko en duelos directos en competiciones oficiales de primera. Sumadas las del Campeonato de Parejas y las del Manomanista, queda en once. Ha tenido que llegar el más veterano de los dieciséis participantes, de 34 años, para sacar las castañas del fuego a su empresa y comenzar a mirar lo que resta de competición con otros ojos.

El delantero de Leitza jugará los cuartos de final de la competición reina por quinto año consecutivo. Se medirá a un compañero de plantilla, Mikel Urrutikoetxea, el domingo de la semana próxima en el Bizkaia de Bilbao. Otro reto ante el que se va a crecer seguro. Necesitará pegar más, también rematar mejor... De todas maneras, ese no se arruga ante nadie ni ante nada.

Si Julen Retegi venía de ofrecer el lunes en el Beotibar de Tolosa un curso sobre cómo dirigir bien la pelota, Oinatz Bengoetxea ofreció ayer en el Labrit de Pamplona un máster de amor propio con ingredientes que no le abandonan nunca: valentía, agresividad, combatividad y sufrimiento. Aderezados, por supuesto, con una técnica prodigiosa. Cada virtud en su momento, repartidas en función de lo que exigía el guion de la eliminatoria contra Julen Retegi, doblegado 22-16.

«Siempre me pasa igual contra Oinatz», se lamentaba Julen Retegi tras la derrota. «Se me va al principio y luego se agarra a la ventaja». Cuatro partidos de competición individual entre estos dos pelotaris, dos del Cuatro y Medio y dos del Manomanista, y todos han caído al mismo lado.

Retegi sabe el tipo de juego que le va a plantear Bengoetxea VI, pero no puede evitarlo. No encuentra la manera. Poseen dos estilos casi opuestos y siempre se impone el mismo. ¿Por qué? Esa es la cuestión. Oinatz posee un punto de agresividad que decanta la balanza a su favor cuando los dos están frescos. Va un paso por delante. Coge la iniciativa y no la cede. Sotamano por aquí, besagain por allá. Intercala dejadas con paradas al txoko y mantiene en vilo a un Julen sin claridad suficiente para romper ese juego. Preferir jugar a bote le penaliza. Consecuencia: 9-0, 13-1, 16-4 y 19-7.

Bengoetxea VI guardó su capacidad de sufrimiento para la recta final, para esos momentos en los que la pérdida de gas le obligó a defender más que a atacar. Brazos en jarras, la cabeza entre las rodillas, tres descansos entre el 14-4 y el 19-13... Su bajón físico quedó patente. Ahora bien, no baja nunca los brazos.

Frío en el agotamiento

Terminó mejor físicamente Retegi, sí. Indudable. Sin embargo, el repaso a los tantos más largos del partido aporta un dato incontestable. Oinatz Bengoetxea ganó ocho de los once tantos de diez pelotazos o más. ¿Cómo? Porque rinde mejor cuando la respiración se acelera y las piernas pesan. Dentro de ese espíritu caliente que le distingue, conserva un punto de frialdad decisivo.

Por eso apretó los dientes todavía más al ver aproximarse a cinco tantos a un Julen Retegi que pasó del 19-7 al 19-14. Fue el momento de mayor peligro para el de Leitza. Porque el rival mandaba sobre la cancha y encontraba la manera de acabar el tanto, sobre todo con la dejada, algo que le había faltado hasta entonces.

Sacó Julen cruzado a la pared izquierda. La pelota caía sin apenas espacio para meter la zurda. Flexionó Bengoetxea VI las piernas. Con los glúteos casi en el suelo, devolvió a buena. Equilibró el peloteo, encontró su oportunidad y terminó con una dejada al txoko: 20-14.

Tampoco le nubló ese tanto. Todo lo contrario. Vio claro que debía seguir sufriendo, agotar hasta el último gramo de fuerza que le quedaba en los brazos. Seguir igual. Hasta llegar a 22. El amor propio sirve siempre. Otra cuestión es si basta o no siempre. Porque vienen pegadores y la dificultad aumentará.

Primer análisis de Irribarria, Víctor y el suelo del Astelena

El duelo del Manomanista de esta tarde en Eibar pone a prueba a Irribarria y Víctor, aspirantes a una plaza en cuartos de final, pero también al suelo del Astelena, de estreno tras el pulido que recibió entre finales de marzo y primeros de abril. Ha ganado en rapidez y en brillo, lo cual exige adaptación por parte de los pelotaris. El zurdo de Arama prefería el anterior, más lento. El frontis mantiene su viveza de siempre, favorable tradicionalmente a los pegadores. Además de los pelotazales, el seleccionador de material, Martin Alustiza, y los intendentes permanecerán atentos al desarrollo de la eliminatoria ya que también ellos deben adecuar su labor a las nuevas características de la cancha.Irribarria es favorito por pegada, por trayectoria y por posibilidades para la modalidad, pero sigue viva en el recuerdo la victoria de Víctor sobre el zurdo de Arama en la final del Manomanista Promoción de 2015, en el Beotibar de Tolosa. Han transcurrido cuatro años...