Amaia Erbina: «Mi aita me decía que podía estar en Río; yo no le hacía ni caso»

Amaia Erbina participará en los Juegos Olímpicos de Río con 19 años./
Amaia Erbina participará en los Juegos Olímpicos de Río con 19 años.

Con solo 19 años, la ordiziarra Amaia Erbina ha cumplido el sueño de participar en unos Juegos Olímpicos con la selección de rugby a siete

IMANOL LIZASOAIN

Cuando todavía tenía chupete ya sujetaba entre sus manos un balón de rugby a escala. Y es que no es de extrañar. Toda su su familia vive por y para el rugby y Amaia Erbina (Ordizia, 1997) no iba a ser menos. El oval siempre está presente en su día a día. Su padre, Iñaki, jugó en el Ordizia, su hermano Beñat es parte de la actual plantilla y sus tíos Axio y Aitor Araña han sido entrenador y presidente de la entidad del Goierri.

Si hace veinte años ya soñaba con convertirse en jugadora profesional -sueño más que cumplido a estas alturas-, ahora puede presumir de una nueva gesta en su curriculum deportivo al alcance de muy pocos. Estará en los Juegos Olímpicos de Río después de que la selección española de rugby seven lograra en Dublín el billete para los Juegos en el preolímpico, tras vencer a Rusia por 19-12. Así las cosas, la ordiziarra, que durante el torneo para lograr la plaza en Río logró un ensayo y ha disfrutado de minutos en todos los partidos menos en la final, pondrá el broche de oro a una precoz pero dilata trayectoria en el rugby con su presencia en Río de Janeiro. «La verdad es que todavía no le he asimilado, lograr algo así con 19 años es inimaginable. Es un objetivo que nos pusimos desde hace tiempo y finalmente lo hemos conseguido. Mi aita siempre mira más allá y me decía que podía ir a Río, pero yo le respondía que cómo iba a ir a unos Juegos Olímpicos con 19 años. Al final, los aitas siempre tienen la razón».

De esta manera, Amaia Erbina se convierte en el duodécimo deportista guipuzcoano que estará en los Juegos. La lista se completa con Pablo Feijóo, Ignacio Martín e Igor Genua (rugby a siete), Maialen Chourraut, Ander Elosegi e Iñigo Peña (piragüismo), Trihas Gebre (atletismo), Ane Santesteban (ciclismo), Ainhoa Murua (triatlón), Markel Alberdi (natación) y Jon Izagirre (ciclismo).

El combinado estatal se plantó en la final sin haber encajado un solo tanto. España se impuso a Túnez (38-0, con un ensayo de Erbina), a Venezuela (45-0) y a México (38-0), y consiguió pasar como primera de grupo a los cuartos de final. Frente a China, ganó 21-0 y volvió a hacerse con la victoria en la semifinal ante Kazajistán (0-28). «Veníamos súper preparadas. El equipo no había estado nunca a un nivel tan alto tanto física como mentalmente. Estábamos muy seguras de nuestro juego y al final ese aspecto ha sido determinante para hacer un torneo tan completo. La frase ya está muy manida, pero íbamos partido a partido, cada vez que saltábamos al campo era como una final» .

Como ya hiciera la selección masculina, a España le tocó medirse en el último partido a la gran favorita para hacerse con el billete a Río de Janeiro, Rusia. La selección resolvió el partido con dos ensayos en los primeros minutos. «Sabíamos que contra las rusas no iba a ser un partido fácil. Tanto Elisabeth como yo no pudimos disfrutar de minutos en la final, pero fue una decisión técnica y lo entendimos. Eso sí, vivimos el partido con muchos nervios hasta el final».

De Barcelona a Madrid

Amaia Erbina

SUS DATOS

Ordizia Rugby Elkartea. Erbina fue jugadora del conjunto guipuzcoano hasta los dieciséis años con el equipo masculino en el que era la única chica.

Hernani. Una sola temporada.

Bayonaise. Una campaña en la liga francesa en categoría sub 18.

INEF Barcelona. En Barcelona, este año, ha jugado en el Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña la liga de División de Honor.

Selección rugby seven. Fue convocada por primera vez con la selección en octubre de 2014, con diecisiete años. Hasta la fecha, lleva dos temporadas. Ahora verá cumplido su sueño en los Juegos de Río de Janeiro.

Erbina no ha tenido un año fácil. En septiembre dejó Ordizia para comenzar una nueva etapa en la Universidad de Barcelona, donde comenzó la carrera de Lenguas Aplicadas. Tras varios meses compaginando estudios y rugby, Erbina no daba a basto y optó por aparcar los estudios hasta el año que viene y centrarse así en su pasión, el seven. Desde la ciudad condal se desplazó a la capital para entrenarse con la selección mañana y tarde. «Al principio echas de menos a la familia y a los amigos, pero con el tiempo te vas acostumbrando. A partir de enero aposté por el seven y no he podido terminar la carrera, pero diría que la apuesta me ha salido muy bien».

Hasta los 16 años estuvo en el Ordizia, donde era la única chica del grupo. Más tarde, cambió al Hernani y el último año jugó en la liga francesa con l'Associaton Sportive Bayonnaise. La vida de una deportista profesional exige compromiso, dedicación y mucho esfuerzo. Por ello, cuando Erbina quería disfrutar de un rato con sus amigas, su aita le insistía que, si el rugby era lo que le gustaba de verdad, tenía que aguantar, porque la recompensa no tardaría en llegar. Dicho y hecho. «Me ha tocado madurar más rápido. En lugar de salir de fiesta, he tenido que madrugar para entrenarme. Los aitas me han ayudado muchísimo para poder llegar a la selección y a los Juegos».

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