Primera

Las mayores sanciones del fútbol español

Pepe, fuera de sí, tras su agresión a Casquero en 2009. /Gustavo Cuevas (Efe)
Pepe, fuera de sí, tras su agresión a Casquero en 2009. / Gustavo Cuevas (Efe)

Los ocho partidos impuestos a Diego Costa por insultar y agarrar a Gil Manzano quedan muy por debajo de los 24 que le cayeron a Cortizo por partirle la tibia y el peroné a Collar en 1964 o los 18 a Goikoetxea por una entrada a Maradona en 1983

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Los ocho partidos de sanción que le han caído a Diego Costa, cuatro por insultar al árbitro del Barcelona-Atlético del pasado sábado, Gil Manzano, y otros cuatro por agarrarle del brazo, pasan a engrosar el listado de las mayores sanciones en la historia del fútbol español, que registra castigos mucho más altos que el que se le ha impuesto al delantero del conjunto rojiblanco.

24 partidos Joaquín Cortizo (Zaragoza), 1964

La sanción más alta de la historia del fútbol español se la impusieron a Joaquín Cortizo, jugador del Zaragoza de los Cinco Magníficos, por fracturarle la tibia y el peroné a Enrique Collar durante un partido que midió al club maño con el Atlético en la última jornada de la primera vuelta de la campaña 1964-1965. Los rojiblancos visitaban La Romareda a un punto del Real Madrid, que marchaba líder, mientras que el Zaragoza era tercero. El conjunto aragonés vivía tiempos de esplendor con futbolistas como Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, y venía de imponerse el curso anterior al Atlético en la final de la Copa del Generalísimo (2-1), lo que había encrespado los ánimos de los contendientes en aquel encuentro disputado en una fría tarde de invierno y marcado por la ferocidad de los futbolistas que saltaron al rectángulo de juego.

Aunque Luis Aragonés puso por delante al cuadro madrileño, el Zaragoza remontó para poner el 3-1 que reflejaba el marcador cuando se produjo la acción que marcaría la carrera de Cortizo. Acudió el lateral derecho a un balón dividido por el que pugnaba también Collar. El encontronazo terminó con el rojiblanco por los suelos. Salió en camilla, con la pierna rota. Gómez Arribas, árbitro de aquel partido, no sancionó ni falta. Tuvo que ser el Comité de Competición el que examinase luego lo sucedido, aplicando una sanción de 24 encuentros para Cortizo, 15 de ellos de Liga y los otros nueve de Copa. No volvió sino hasta ocho meses después, cuando Zaragoza y Atlético volvieron a cruzarse en una final de Copa que en este caso cayó del lado rojiblanco, con Collar levantando el trofeo en presencia de Cortizo, que ya nunca pudo sacudirse el sambenito de jugador duro hasta que expiró su carrera deportiva en el Jaén, del que posteriormente se convirtió en presidente. Al árbitro del colegio vizcaíno, que era internacional, le metieron tres meses en la 'nevera'.

Seis meses Hristo Stoickhov (Barcelona), 1991

A Urizar Azpitarte siempre le gustaron los clásicos. Terminó arbitrando quince duelos entre Real Madrid y Barcelona, pero el que registró con mayor fuerza su nombre fue el choque de ida de la Supercopa de España disputado el 5 de diciembre de 1990 en el Camp Nou. Los azulgranas le guardaban recelo desde que expulsase a dos futbolistas del Barcelona en un encuentro ante el Atlético. Llegó a estar vetado para dirigir partidos del Barça, pero fue el elegido para ese choque de finales de 1990 en el que el cuadro culé se vio abajo en el marcador con un tanto de Míchel en la segunda parte. Había nervios en Can Barça cuando Stoichkov fingió una falta de Chendo. Johan Cruyff recriminó a Urizar Azpitarte una presunta parcialidad en favor del Real Madrid, a lo que el colegiado replicó pidiendo calma al holandés. Continuó el técnico con sus protestas, que le costaron la expulsión. Fue entonces cuando Stoichkov se fue a por el árbitro y le propinó un pisotón.

«Traté de no hacer aspavientos, pero me dolía mucho. Podría haber suspendido el partido en ese instante», explicó en su día Urizar Azpitarte sobre una acción que le costó la expulsión al búlgaro, castigado luego con seis meses apartado de los terrenos de juego. El atacante, conocido por su volcánico carácter además de por sus goles, declaró en alguna ocasión que no se arrepentía de lo que hizo, aunque los dos implicados terminaron firmando la paz casi tres décadas después.

18 partidos Andoni Goikoetxea (Athletic), 1983

Una violentísima entrada de Andoni Goikoetxea mandó al quirófano a Diego Armando Maradona en la cuarta jornada de la campaña 1983-1984. y provocó un encendido debate que sacudió el fútbol español. Corría el minuto 59 del duelo entre Barcelona y Athletic en el Camp Nou, con dominio azulgrana en el marcador por 2-0, cuando el astro argentino, que había aterrizado la temporada anterior en el Barça, recibió un balón de espaldas a la portería del Athletic. El zaguero del cuadro vizcaíno se lanzó a por el 'Pelusa' y le alcanzó en la parte posterior de la pierna izquierda, a la altura del tobillo. En el templo azulgrana se hizo un silencio sepulcral mientras el '10' se retiraba en camilla. Terminado el choque, César Luis Menotti, por entonces técnico culé, clamó contra lo que consideraba tibieza a la hora de proteger a los futbolistas de violentas entradas. «Quizá tenga que morirse alguien en el fútbol para que esto cambie», dijo el técnico argentino mientras Javier Clemente, su homólogo en el banquillo del Athletic, llamaba la atención de los periodistas sobre otra fea acción anterior de Bernd Schuster precisamente sobre Andoni Goikoetxea.

El parte médico de Maradona emitido esa misma noche era espeluznante. «Fractura del maleolo peroneal del tobillo izquierdo, con desviación. Arrancamiento del ligamento lateral interno con desgarro». Se anticipó que el 'Pelusa' estaría entre tres y cuatro meses de baja. Acabó reapareciendo tres meses y medio después.

El árbitro de aquel partido, Jiménez Madrid, sólo mostró amarilla a Goikoetxea, lo que contribuyó a encender aún más los ánimos de la parroquia local. La prensa de la época tildó la acción de «crimen» y al futbolista del Athletic le cayeron 18 partidos de sanción, aunque luego acabó rebajada.

15 partidos Pedro Fernández (Granada), 1974

A Pedro Fernández, un futbolista paraguayo que había disfrutado de una breve estancia en el Barça, le reclutó en los años 70 un Granada que terminaría siendo temido por la ferocidad con que se empleaba la dupla de centrales que completaba el argentino Aguirre Suárez, quien llegó al cuadro andaluz precedido por la fama de violento que se ganó en una final de la Copa Intercontinental entre el Estudiantes y el Milan que le ganó incluso una estancia en la cárcel por dar mala imagen del país sudamericano, por entonces bajo el yugo de la dictadura militar.

Alfredo Di Stéfano, por entonces entrenador del Valencia, había comprobado cómo se las gastaban los zagueros del Granada en Los Cármenes. También lo habían experimentado los futbolistas del Real Madrid en el Bernabéu, donde Fernández tuvo un tira y afloja con Amancio Amaro a raíz de una entrada del madridista. El paraguayo se la guardó y se cobró venganza dos años después. Visitaron los blancos el feudo andaluz en Copa. Corría el minuto 16 cuando Amancio atravesó la medular con el balón en los pies. Fernández salió a su paso, levantando la pierna para descargar toda la fuerza con sus tacos sobre el muslo derecho del futbolista del Real Madrid, al que le partió el cuádriceps. «Gente como Fernández no debería entrar en el fútbol español», dijo el madridista en referencia a una acción que el árbitro de aquel partido no estimó suficiente para sacar tarjeta. El paraguayo, eso sí, no se libró de la sanción disciplinaria. Quince partidos de suspensión por una entrada que causó gran indignación.

Tres meses Maradona, Clos y Migueli (Barcelona), Goikoetxea, Sarabia y De Andrés (Athletic), 1984

'La batalla del Bernabéu' fue la denominación con que terminó conociéndose la final de Copa disputada en 1984 entre Barcelona y Athletic en el templo de Chamartín. El título fue para los rojiblancos, que alzaron por vigésimo tercera vez en su historia el trofeo para rubricar un histórico doblete ya que ese mismo año también conquistaron la Liga. Pero la victoria en un partido que llegó precedido de numerosos enfrentamientos dialácticos entre ambos clubes en los meses anteriores a raíz de dos entradas de Andoni Goikoetxea que dejaron en el dique seco a Diego Armando Maradona y Bernd Schuster, quedó en segundo plano ante la trifulca desatada tras el pitido final, con patadas y puñetazos incluidos.

«No han sabido perder», dijo Javier Clemente, entrenador por entonces del Athletic, que arremetió contra los extranjeros del Barcelona. «Hay que acabar con los que vienen de fuera y no tienen educación». César Luis Menotti, técnico culé, aseguró que no había visto «nada parecido antes».

No hubo ni rastro de lo ocurrido en el acta de aquel choque, pero once días después del mismo el Comité de Competición castigó con tres meses de suspensión a tres futbolistas por bando: los azulgrana Maradona, Clos y Migueli y los rojiblancos Goikoetxea, Sarabia y De Andrés.

Doce partidos José María Ceballos (Racing), 2000

Doce partidos de sanción recibió José María Ceballos, por entonces guardameta del Racing de Santander, después de conducirse de manera violenta con uno de los árbitros asistentes y con el colegiado principal en un partido de Copa del Rey ante el Zaragoza. Prados García le había expulsado en el minuto 90 por «protestar y empujar en el pecho al asistente», momento en el cual, según el árbitro, el arquero le agredió. «Se abalanzó sobre mí empujándome con el pecho y lanzándome al suelo, recibiendo yo un golpe en la nariz», indicó en el acta.

Aunque el Racing alegó que la redacción del acta no se correspondía «con la realidad», Competición le castigó con cuatro partidos por la acción con el asistente y ocho más por la que implicó al árbitro principal de aquel choque.

Once partidos 'Mono' Burgos (Mallorca), 1999

Al hoy segundo técnico del Atlético una agresión a Manolo Serrano cuando militaba en el Mallorca le costó once partidos de suspensión. Se medía el cuadro bermellón al Espanyol en un encuentro de Liga de la campaña 1999-2000 cuando el arquero propinó un puñetazo al futbolista del cuadro perico, que tuvo que abandonar el rectángulo de juego a consecuencia de esa acción.

El Espanyol denunció lo ocurrido al Comité de Competición, que impuso una sanción de once partidos al cancerbero argentino, al que también le cayó una multa de medio millón de las antiguas pesetas (3.000 euros).

Diez partidos Pepe (Real Madrid), 2009

Una violenta agresión de Pepe a Casquero persiguió al que fuera central del Real Madrid, ahora en el Oporto, durante toda su estancia en la Liga española. «Fue bastante duro para mí. Cuando bajé la escalera del estadio me di cuenta de lo mal que lo había hecho, no sólo para la gente sino para los niños. Al llegar al vestuario estaba llamándome mi mujer y me preguntó qué has hecho...», relataría años después el internacional portugués sobre una acción que se produjo en 2009, cuando el Getafe visitó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu.

Los blancos precisaban de la victoria para seguir compitiéndole al Barça una Liga que sentenciarían los azulgranas días después con aquel clásico que terminó llevándose el cuadro culé por 2-6. Corría el minuto 86 de partido, con empate a 2 en el marcador, cuando Casquero, que enfilaba a Iker Casillas, recibió un empujón por parte de Pepe. El árbitro del partido no tuvo dudas y señaló el penalti, lo que provocó un ataque de ira del central, que le propinó dos patadas al futbolista del Getafe mientras permanecía en el suelo. Expulsado, Pepe se retiró del campo gritando: «Sois todos unos hijos de puta». Casquero falló el penalti y el Real Madrid se llevó el triunfo con un gol 'in extremis' de Gonzalo Higuaín. Pero la agresión de Pepe copó todos los informativos y Competición acabó imponiéndole diez partidos de sanción, por lo que incluso llegó a perderse el comienzo de la siguiente temporada.

Diez partidos Carlos 'Lobo' Diarte

Una agresión al sevillista Ruda le costó diez partidos de sanción al paraguayo Carlos 'Lobo' Diarte cuando militaba en el Betis. La acción que motivó el duro castigo a Diarte se produjo en el partido de vuelta de una eliminatoria de Copa del Rey disputado en Heliópolis en 1983, cuando una dura entrada del paraguayo provocó que el jugador del Sevilla tuviese que ser retirado en camilla del rectángulo de juego. El Betis argumentó que minutos antes de esa agresión, Ruda le había propinado a Diarte un golpe en la mandíbula, abriéndole una brecha de precisó de siete puntos de sutura, pero el Comité de Apelación de la Federación Española de Fútbol desestimó el recurso.