I love B/SS

Antxon Blanco
ANTXON BLANCOSan Sebastián

Pocas carreras en Europa pueden lucir una historia de 100 años. La Behobia es una de ellas. Nació con el pedestrismo, en los años 20, ligada a un fenómeno social que pocos entendían: eso de ponerse en pantalón corto y camiseta, sin un balón de por medio ni una buena apuesta que cruzar. Tras un largo parón, entró en una curiosa e innovadora ola como fueron las competiciones entre clubes y por relevos, aunque eso sí, solo hubo seis behobias salpicadas durante 30 años. Y tampoco cuajó ese modelo, ya que la carrera a pie aún se veía con recelo por los ciudadanos de la época. La Behobia 'murió' porque la sociología de la época no apoyaba ese movimiento y el atletismo solo era el enjaulado en una pista oficial.

Sin embargo, un par de décadas después, el fenómeno del mal llamado 'footing' inundó muchas ciudades del mundo. En ese momento ya fue inevitable que el atletismo popular calara. En Euskadi se ligaba al viejo mundillo del korrikalari y ¡cómo no! a las apuestas, y esa nueva salsa la supo condimentar el club Fortuna con el inquieto Pancho Gómez a la cabeza. Pocos creyeron en su tozuda idea de resucitar la vieja Behobia, que fue creciendo bajo el paraguas del jogging y el más moderno running. Los puristas del atletismo la rechazaron. ¡Vaya error! Pero la Behobia se adueñó año tras año del corazón de los hombres y mujeres que buscaban nuevos desafíos como era recorrer los 20 kilómetros desde la frontera hasta San Sebastián. La criticada meta en el Bule resultó ser un acierto. El complicado y antiatlético recorrido fue un revulsivo que convertía en héroes a quien derrotaba las cimas como si se tratara de una etapa del Tour.

Zorionak Behobia!