Entretenidos hasta morir

Sede de la cadena de la televisión británica ITV./AFP
Sede de la cadena de la televisión británica ITV. / AFP

Una cadena de televisión británica pone fin a un 'reality' tras el suicidio de un participante

IÑIGO GURRUCHAGALondres

Stephen Dymond ya tenía una vida complicada cuando decidió resolver su más grave problema en un plató de televisión. El conductor de excavadoras había destrozado una barrera de madera en la fábrica en la que trabajaba y le habían despedido. No se había presentado en un tribunal que le reclamaba pagar unos siete mil euros en multas por conducir un coche sin permiso de su dueño y cometer un fraude.

Y, para acelerar la caída en el vacío, su novia, Jane Callaghan, le había echado de casa acusándole de infidelidad con su exmujer. A sus 63 años vivía en la habitación de un piso en una torre de Portsmouth, alquilada por una mujer que vivía allí con su hijo. Para recuperar la estima de Jane aceptó someterse a un detector de mentiras en 'El show de Jeremy Kyle'.

Era el programa con más audiencia en la cadena ITV, una copia del 'Jerry Springer Show' que cautivó a audiencias americanas presentando tensos pleitos sentimentales y familiares. El detector de mentiras condenó a Dymond. Llamó luego a su hijo para contarle que Kyle lo había 'destripado', que la audiencia le había abucheado.

Una semana después, el día 9, lo encontraron muerto en su cuarto. Había fallecido días antes como consecuencia de una sobredosis de fármacos. El fin de semana trascendió e ITV suspendió la emisión y filmación del programa. Su consejera-delegada, Carolyn McCall, ha anunciado que, «dada la gravedad de los acontecimientos recientes», la cadena no producirá más episodios.

Una espectadora del programa en el que participó Dymond dice al 'Daily Mail' que se desmoronó y que lloró tras fallar el test. La patrona de la casa donde vivía también afirma que regresó apesadumbrado y lloroso. Su exnovia, Jane, está abatida porque, aunque está segura de que le engañó, le quería. La hija de esta dice que Dymond era un mentiroso y que Kyle no tiene la culpa, que su programa era muy bueno.

Como ya ocurrió en Estados Unidos con Springer, los defensores de Kyle recuerdan su popularidad y que nadie fuerza a los participantes a acudir: reprochan esnobismo a los críticos. El espectáculo se basa en la explotación de personas vulnerables, dicen estos. «Es el teatro de la crueldad», según el expresidente del colegio profesional de psiquiatras, citado por la BBC.

Familiares de Blake Alvey, un participante en un episodio del 'show' de Springer que se suicidó en 2018, le han denunciado hace dos semanas ante los tribunales y también a la cadena NBCUniversal, como responsables de una 'trampa' en la que, según 'thewrap.com', su entonces novia le informó en el plató de que había sido infiel y no iba a casarse con él, y de que había vendido el anillo de prometida.

En enero y en marzo, se suicidaron Sophie Gradon y Mike Thalassitis, que habían sido participantes en el programa 'Love Island', que también emite ITV. Chicos y chicas jóvenes son invitados a una villa lujosa para pasar una temporada estableciendo relaciones amorosas que juzga la audiencia con su voto. Vivían antes de morir en un mundo de celebridades de menor nivel.

May, preocupada

Lo sucedido en el 'show' de Kyle llevó a la primera ministra, Theresa May, a expresar «profunda preocupación». Se apuntó en el Parlamento que el programa, 14 años de existencia- jugaba con la salud mental de los participantes. Los productores dicen que, al contrario, se ocupan de su estado al fin del programa. Jane Callaghan, la exnovia del Dymond, confirma que los productores se portaron muy bien.

A Stephen Dymond le habrían incitado a levantar la voz porque el anfitrión quería invitados locuaces y sonoros. Le cambiaron sus vaqueros por unos pantalones de chándal. Llamó al programa y en cuestión de horas estaba en un taxi y en los estudios en Mánchester. Cuando acabas de representar ante el mundo la tragicomedia que es tu vida, la prioridad, según exproductores, era que te vayas a tu casa.