Pasaia restaura la escultura de Basterretxea en recuerdo a los fallecidos en la mar

El monumento escultórico obra de Néstor Basterretxea que se erige en la plaza de la Torre. Arriba, el cuerpo de la escultura. / LUIS MICHELENA
El monumento escultórico obra de Néstor Basterretxea que se erige en la plaza de la Torre. Arriba, el cuerpo de la escultura. / LUIS MICHELENA

Los trabajos para recuperar el monumento, que se levantó en 1972 , darán comienzo el próximo mes

Elena Viñas
ELENA VIÑAS PASAIA.

Fue bautizada como 'Homenaje entre los tres Pasajes en el recuerdo de sus hijos muertos en la mar' y desde el año 1972 esta creación, obra de Néstor Basterretxea, se eleva quince metros de altura sobre la orilla de Pasai San Pedro, donde parece dar la bienvenida a los barcos que llegan a puerto. Su autor la definió como una alegoría artística, buscando «formas sentidas desde una expresión del vigor, del impulso, del ímpetu diseñadas con perfiles de olas, de vuelo, de aventura... formas que, en síntesis, quieren simbolizar dinamismo y voluntad común».

El escultor la ideó, por encargo del Ayuntamiento de Pasaia, erigida sobre unos pilotes de hierro similares a los que fueron utilizados para la ampliación y construcción del muelle de la dársena guipuzcoana. El cuerpo de la escultura parece estar fabricado en acero corten, realizado con una composición química que hace que su oxidación tenga unas características particulares que protejan la pieza frente a la corrosión atmosférica sin perder prácticamente sus características mecánicas. Desde un punto de vista artístico, su color característico y sus cualidades químicas son muy valoradas por los escultores y arquitectos. Los pilotes de soporte en forma de columnas verticales donde se encuentra unida la escultura son de hierro fundidos.

Corrosión

Más de cuatro décadas a la intemperie, al azote de un ambiente inestable desde el punto de vista climatológico y de la salinidad debida a la proximidad del mar, han activado los procesos de corrosión del metal. Los líquenes y las algas adheridos a la estructura son perfectamente visibles, igual que la pérdida de materia metálica en algunas zonas y la oxidación del hierro.

«El resultado se observa en varios puntos como corrosión con una fuerte laminación agrietada, picaduras y graves pérdidas de materia metálica», señala un informe elaborado por encargo del Consistorio pasaitarra, que ha decidido restaurar el monumento con una subvención económica de la Diputación de Gipuzkoa.

La concejala de Cultura, Miriam Cano (PNV), ha manifestado a este periódico que los trabajos para devolver la escultura a su estado original arrancarán el próximo día 22 con la colocación de un andamio de varios metros de altura. La intervención como tal, que no comenzará hasta la primera semana de septiembre, se dividirá en un total de cuatro pasos.

Tras una limpieza manual y otra programada mediante un chorro abrasivo, empleando previsiblemente arenadoras neumáticas portátiles, se procederá al saneado y reintegración volumétrica de picaduras y pérdida de materia. Se recurriría, al parecer, a resinas epoxídicas, «estudiadas expresamente para trabajos de metalurgia industriales de alto rendimiento».

La última fase de la restauración se basará en la aplicación de una protección. Según explican los encargados de la restauración en su informe, «lo recomendable sería empezar por la aplicación de una imprimación a base de cromado de zinc como fondo de protección e inhibidor frente la corrosión. A continuación, se acometería una aplicación de dos manos de pintura blanca a base de caucho clorado o polietileno estudiados para soportar las dilataciones calor-frío del metal».