El espíritu de Luis Sánchez Granjel vuelve a Segura

Granjel, en 2008. / J. SUDUPE
Granjel, en 2008. / J. SUDUPE

Mañana se presenta la biografía de este catedrático de Historia de la Medicina, que vivió en el Goierri

Félix Ibargutxi
FÉLIX IBARGUTXI SAN SEBASTIÁN.

Luis Sánchez Granjel fue un gran historiador de la Medicina española y catedrático de la Universidad de Salamanca. Nació en Segura en 1920, murió hace cuatro años en Salamanca, y ahora el también historiador de la Medicina José María Urkia Etxabe ha escrito su biografía, bajo el título de 'Vida y obra de Luis Sánchez Granjel'. La publicación, editada por la Universidad de Salamanca, se presentará este sábado en el ayuntamiento de la villa del Goierri.

Se ha querido dar brillo a la presentación, que comenzará con un encuentro con café, a las 11.30 de la mañana. A las 12.00 darán comienzo las intervenciones, primero la del alcalde Eñaut Telleria, luego la de José Luis de las Heras Santos, director de publicaciones de la Universidad de Salamanca, y a continuación tomará la palabra José María Urkia, autor del libro. La última intervención será la de Gerardo Sánchez-Granjel, hijo del biografiado.

«Luis Sánchez Granjel era hijo del médico de Segura, un hombre nacido en Béjar. Su madre era gallega. Siempre tuvo un sentimiento de pertenencia a la tierra que le vio nacer. Luis solía repetir la frase de Julio Caro Baroja: la tierra donde uno ha nacido será sello permanente», ha comentado Urkia.

La casa que ocupaba el padre, Gerardo Sánchez Campo, era la destinada a los funcionarios públicos, un edificio de la calle Unzurrunzaga. Poco después se trasladaría a otra, más espaciosa, que compartía con el veterinario del lugar, Carlos Goena, y su familia.

La madre de Luis enfermó cuando el parto, y la criatura fue llevada al caserío Ikorta, a medio camino entre Segura y Zerain. Allí fue criado durante dos años por una nodriza, una ama de leche, y la única lengua que escucharía sería el euskera.

El que luego sería catedrático en la universidad de Salamanca empezó su bachillerato en Santiago de Compostela. Durante las vacaciones volvía a Segura, hasta que, con doce años, en 1932, el padre fue destinado al pueblo de Becedas, en la provincia de Salamanca.

Nada de Segura le era ajeno, tal como describe Urkia en el capítulo inicial de 'Vida y obra de Luis Sánchez Granjel'. En 1985, acompañado por el jesuita Dionisio Aranzadi, nacido también en Segura, realizó un viaje a su villa natal, para recordar su niñez y ver lo que quedaba de él y sus padres en la memoria colectiva de sus paisanos. Su vivencia la trasladó a un texto que tituló 'Hijo de Médico' y publicó en los 'Cuadernos Vascos de Historia de la Medicina'.

En la última etapa de su vida, concretamente en 2007, inició contactos con el Ayuntamiento de Segura con la intención de donar su biblioteca de fondo vasco al municipio. La donación de esos 250 volúmenes se hizo efectiva tras su muerte.

Desde 1990 la presencia de Granjel en Gipuzkoa fue muy constante. Invitado por José María Urkia -que se considera su discípulo-, acudió a las defensas de bastantes tesis doctorales y a las sesiones académicas de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, de la que era socio.

Con tres años de retraso por la Guerra Civil, inició su carrera de Medicina en Salamanca, en octubre de 1939. En el curso 1941-42 tuvo una crisis existencial y perdió el interés por la faceta de médico clínico. Llegó a pensar en abandonar la carrera de Medicina, pero prosiguió, en buena parte gracias a la ayuda de dos amigos íntimos: Ernesto Sánchez Villares y José Castillo Nicolau. Conocidos como «los tres mosqueteros».

Amigo de Antonio Tovar

En esa etapa, su refugio fue la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras. Acudía a la tertulia literaria 'Exedra', dinamizada por Antonio Tovar, el filólogo que tanto ayudó a Koldo Mitxelena.

Acabada la licenciatura, durante unos pocos años ejerció de psiquiatría. Pero a regañadientes. Se cuenta la anécdota de que un día una paciente reiterativa, cansina, que le contaba sus cuitas un día sí y otro también, le reprochó que no le prestara la atención adecuada y que por ello temía perder la cabeza. Luis, exasperado, le respondió: «Señora, no tema, no hay ninguna tonta que se vuelva loca».

Su docencia universitaria se inició en 1945. Las tareas de creación de una cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Salamanca comenzaron en 1953. Finalmente, fue adjudicada a Granjel dos años más tarde.

Otra tarea destacable de Granjel fue la recuperación del palacio Fonseca, uno de los edificios renacentistas más bellos de la ciudad salmantina, edificado en el siglo XVI, pero que sufrió deterioro y abandono a partir del siglo XVIII. Fue Sánchez Granjel, entre 1966 y 1970, quien se encargó de recuperar el edificio, con la ayuda de varios arquitectos y un contratista. El edificio se destinó a Colegio Mayor para postgraduados, e investigadores. Y en el piso superior se instaló el Instituto de Historia de la Medicina Española.

VIDA Y OBRA DE L SÁNCHEZ GRANJEL

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos