No conviene gastar bromas al payaso del traje morado

La risa más temible de la historia del cómic. / DV
La risa más temible de la historia del cómic. / DV

El estreno de 'Joker', la película ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia, devuelve al personaje a lo más alto de la popularidad

Óscar Goñi
ÓSCAR GOÑISAN SEBASTIÁN.

En 2013, la revista norteamericana 'Wizard', un referente en el mundo del cómic, publicó una lista que intentaba establecer quién o quienes habían sido, hasta ese momento, los cien villanos más importantes de la historia de la ficción, incluyendo a los nacidos en las viñetas, en el cine, la televisión y los videojuegos. Naturalmente, y como sucede con todo ranking, no tardaron demasiado en surgir aplausos y críticas al orden propuesto, dada la inclusión o el menosprecio de los personajes favoritos de cada lector. En cualquier caso, en el número uno, la aterradora presencia de un hombre con la cara blanca, el pelo verde e impecablemente vestido no admitía dudas: el trono le pertenecía al Joker, por delante de, entre otros, Hannibal Lecter o el mismísimo Darth Vader.

Retrocediendo aún más en el tiempo, corre el mes de marzo de 1940. En ese momento, en los comienzos de la Edad de Oro del cómic de superhéroes, Batman es ya tan famoso que rivaliza con el todopoderoso Superman, por lo que debuta con su propia publicación. Hasta entonces y desde mayo de 1939, se ha movido por las páginas de 'Detective Comics', pero las ventas suben sin parar, así que no parece demasiado arriesgado dar al vigilante de Gotham más protagonismo, una constante que irá creciendo con el paso del tiempo. Ese número de 'Batman' consta de varias partes bien diferenciadas. La primera, una historia brevísima titulada 'La leyenda de Batman', dos páginas en las que a modo de introducción, como si de una serie televisiva clásica se tratase, en la presentación, se cuenta el origen del héroe; no será la última, en el mundo de los superhéroes es recurrente recordar los orígenes, no solo por si algún nuevo lector llega a dicha publicación, sino porque personajes con medio siglo y más de vida bien merecen un lavado de cara. Pero lo importante llega en la segunda parte. Allí, irrumpe en escena, desde la primera viñeta, un personaje inquietante. El Joker. Después, dos páginas de humor, dos nuevos relatos del hombre murciélago con las también primeras apariciones de Hugo Strange y Catwoman, y luego de algunas secciones más, 'El regreso del Joker'. Dos protagonismos dentro del mismo número, con lo que ya quedaba claro que el destino que su creador daba al criminal no pasaba por un momento estelar efímero.

Tres padres

Pero, realmente, ¿quién fue su creador? Según relata el padre oficial de Batman, Bob Kane, fue él, naturalmente, junto al guionista Bill Finger. Sin embargo, Jerry Robinson, dibujante colaborador de ambos, siempre sostuvo hasta su fallecimiento, que un día se presentó ante Kane con una carta, el comodín de la baraja, porque a partir de ella se podría desarrollar un nuevo supervillano para el caballero oscuro.

Nada más lejos de la realidad según Kane porque, tal y como continúa relatando en su libro 'Batman and Me', Finger observa el naipe, y comenta «se parece al actor Conrad Veidt en la película de 1928 'El hombre que ríe».

Puede que para Kane el matiz arrebatara la autoría del Joker a Robinson, pero cada vez más teóricos del noveno arte optan por la versión de este último.

Y, desde el principio, desde la primera historia, donde asesina sin piedad con un gas de la risa que provoca la muerte de sus víctimas con un rictus desencajado presa de una sonrisa histriónica, Joker es un psicópata despiadado. No es gracioso. El ríe a carcajadas, pero no tiene ninguna gracia.

Desafortunada la traducción que su nombre tuvo en Hispanoamérica, donde aún hoy es conocido como Guasón. Entonces, al poco de su irrupción triunfal, la sociedad estadounidense, cada vez más conservadora, hace que el monstruo letal vaya convirtiéndose en un lamentable ladrón de planes patéticos, cuya presencia es molesta para Batman tal y como sería la de un ratero pertinaz.

Al fin, el tiempo, como siempre, recuerda que la realidad es más que tozuda. Desde el último tercio del siglo XX, Joker no solo vuelve a matar con saña, sino que sus métodos, sus discursos son tan estremecedores que, en efecto, dan miedo. Para el recuerdo queda la obra maestra 'The Killing Joke», por citar el trabajo más abrumador acerca de la locura, obra de Alan Moore y Brian Bolland.

Ahora, y tras las extraordinarias y tan opuestas interpretaciones de César Romero, Jack Nicholson, Mark Hamill y Heath Ledger, la discutible de Cameron Monaghan y la lamentable de Jared Leto, llega Joaquin Phoenix.