Directos del local al Kursaal

Xabi, Álvaro, Leire, Haritz y Pablo, en su local de ensayo en San Sebastián./
Xabi, Álvaro, Leire, Haritz y Pablo, en su local de ensayo en San Sebastián.

La Oreja de Van Gogh ofrece hoy el primero de sus dos conciertos en San Sebastián con su nuevo disco

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Casi podrían coger el 28 (y cualquier fan sabe lo emblemático de ese número) y dirigirse con las guitarras de su local de ensayo de siempre al auditorio del Kursaal, donde esta tarde a las 20.30 horas La Oreja de Van Gogh ofrece el primero de sus dos conciertos programados en San Sebastián dentro de su nueva gira. Con la escenografía que han preparado para el directo en el que presentan las canciones de 'El planeta imaginario' pretenden, precisamente, recrear en el escenario el ambiente acogedor, aunque más elegante, del local de ensayo.

Llamamos a Pablo Benegas pero no cabe pensar que en la víspera de la gran cita estuviera en concentración con su equipo, al estilo futbolístico. «Qué va, aquí estamos atendiendo a los niños. Por la mañana sí hemos ido un rato al local de ensayo, para retocar alguna cosa, porque mañana [por hoy] es un día de emociones fuertes y queremos que salga todo muy bien».

Entre familiares y amigos antes de ir a Estados Unidos

Los conciertos en San Sebastián «nos llenan especialmente, siempre, son más profundos, y cuando recordemos todo esto con nostalgia, nos seguirán llenando igual», afirma Benegas. «Porque estamos en Donosti, porque están nuestras familias y nuestros amigos de siempre, los que no nos preguntan por el grupo cuando quedamos para cenar. Y ahora empiezan a venir a los conciertos nuestros propios hijos, así que es un conjunto de emociones muy fuertes».

Es también el momento de compensar las incertidumbres: «Hace un año estábamos dándole vuelta a cómo hacer el disco, con nuestras inseguridades, nuestra búsqueda de la línea a seguir, y ahora tenemos el disco en la calle, el número uno en las listas de muchos países y la gente queriendo vernos en directo. Así que el balance del año y de todo lo que está suponiendo 'El planeta imaginario' está resultando inmejorable», añade Benegas.

Tras la gira española que comprende una quincena de conciertos, llegará el tour por Estados Unidos, con doce ciudades de Texas a Los Angeles, San Francisco, Washington, Nueva York y Miami, entre otras.

En medio de las fechas navideñas La Oreja de Van Gogh se reencuentra con el público de su ciudad en un concierto para el que las entradas están agotadas desde hace dos meses. Por esa razón, se habilitó posteriormente otra fecha, así que aún habrá otra oportunidad de verles, el próximo 21 de enero, también en el Kursaal. Para este segundo concierto sí quedan aún entradas. Este fenómeno de tener que hacer un segundo concierto en la misma ciudad por la demanda de entradas también se ha producido en Madrid y Barcelona.

Reinicio dos años después

El de hoy es el segundo concierto de la nueva gira, que se estrenó en Vitoria el pasado día 17, y que supuso un regreso a los escenarios después de casi dos años de ausencia (conciertos promocionales aparte) en los que La Oreja de Van Gogh se ha dedicado a preparar y grabar el nuevo disco, el séptimo en estudio de su carrera, 'El planeta imaginario', que se publicó el 4 de octubre. En este tiempo canciones como 'Estoy contigo', 'Diciembre' o el single 'Verano' se han convertido ya en nuevos hitos del grupo, a añadir a su ya amplia lista de éxitos.

«Escribimos canciones para subirnos a un escenario, escuchar a la gente cantándolas y vivir con ellos muchas emociones», nos contaba ayer Pablo Benegas. «Te encierras un largo tiempo a componer y grabar pero en el escenario es donde se cierra el círculo, donde todo cobra sentido».

Las nuevas canciones «tienen mucho sentido dentro del contexto del concierto, y por supuesto no nos olvidamos de las anteriores. Son dos horas y cuarto de concierto, o incluso dos horas y media», revela Pablo. «La gente hace un esfuerzo increíble por venir a vernos y le tenemos mucho respeto a eso. Cuando la gente ve que hay entrega en el escenario, lo agradece y conecta enseguida. Y acaba siendo una fiesta».