Real Sociedad

Mitxelo Olaizola: «Durante todos estos años, mi trabajo en la Real Sociedad ha sido muy gratificante»

Mitxelo Olaizola ante la casa de Okendo plaza donde nació. / TXEMA
Mitxelo Olaizola ante la casa de Okendo plaza donde nació. / TXEMA

El lasarteoriatarra se ha jubilado tras 37 años de utillero de la Real | Comenzó su labor de utillero en el equipo txuri-urdin, en julio de 1981, año de la primera Liga

TXEMA VALLÉS LASARTE-ORIA.

Mitxelo Olaizola es un lasarteoriatarra de 62 años, nacido en la misma Okendo plaza, que tras 37 años ejerciendo de trabajador de la Real Sociedad (los últimos 20 de utillero titular) se ha jubilado. Tras de sí deja una gran huella, tanto por su labor como su forma de ser, que se ha hecho querer por varias generaciones de la historia del equipo txuri urdin. Ahora deja el legado en buenas manos, ya que su hijo Unai ha querido prolongar lo que aprendió de su aita.

-En esta nueva etapa de la vida, ¿Cómo lo está llevando?

-Muy tranquilo, paseando, haciendo compras, visitando lugares que antes no visitaba y sobre todo acompañando a mi mujer Nekane, cosa que antes los fines de semana ha estado ella siempre sola.

-Al parecer ha dejado un buen relevo con su hijo Unai en el mismo puesto de utillero, ¿qué puede decir al respecto?

-Mi hijo terminó la carrera de Magisterio, y como no le salía trabajo, yo hablé con los responsables de la Real que si algún día salía algo en la Real le tuvieran en cuenta. Como también tiene los títulos de entrenador y hacía de monitor en los campos de la propia Real, al pasar reconocimiento en el club, Koldo le preguntó si quería trabajar con ellos. La propuesta que le ofrecieron le convenció y comenzó así. Su labor al principio fue llevar el almacén, pero al final al salir lo de la jubilación, le propusieron si quería seguir haciendo mi tarea y él acepto. La temporada pasada ya vino conmigo como ayudante para aprender, y la verdad es que muchas de las cosas que hago ya las sabía porque muchas veces de pequeño me había acompañado en mi trabajo en Zubieta.

-¿Cómo han sido estos meses de trabajar juntos?

-Para mí bonitos y gratificantes, para él no tanto; ya que como suele decir, que soy un cascarrabias, me tenía que aguantar mi mala leche. A mí siempre me ha gustado llevar las cosas muy rectas y más de una vez me ha tenido que aguantar alguna bronca. Pero al final muy a gusto, aunque pare él a parte de padre, era su jefe. Lo que sí puedo decir es que a su manera él lo hará muy bien porque el fútbol le encanta. Lo que hay que tener claro es que no le han cogido por ser hijo de Mitxelo, sino porqué han visto que podía ejercer bien la función encomendada.

-Ahora deja de trabajar tras 37 años, ¿recuerda cómo fueron sus inicios?

-Era a principios de los 80, la época dorada del club, y jugaba mi hermano Julan en el primer equipo. Se enteró que necesitaban personal para arreglar el campo y como me encontraba entonces en el paro, él habló con el encargado Jesús Cuartango, y le comentó que me acercara porque necesitan gente para el verano. En mayo del 81 la Real ganó la primera Liga y yo comencé a trabajar en julio de ese año.

-¿Qué funciones ejerció al principio?

-Comencé en un principio cuidando los campos de Zubieta y Atotxa, llevando arena, echando semillas, cortando la hierba, taqueando, y también pintando las porterías y las vallas, haciendo todo tipo de mantenimiento y limpieza del campo. Porque en aquellos tiempos solíamos limpiar también las tribunas de Atotxa, y recuerdo que solíamos sacar gran cantidad de basura de las mismas.

-¿Cuándo le pasaron a ejercer de utillero?

-Al cabo de un tiempo, me pusieron de ayudante de Richard, haciendo labores de utillero. Y cuando Richard tuvo problemas de salud, me quedé como utillero titular hasta mi jubilación; pues igual más de 20 años. En pretemporrada me ayudaba Miguel Álvarez. La labor consistía en cuidar todo el material: equipación, botas, toallas, etcétera.

-¿Con qué recuerdo se queda de toda su estancia en la Real?

-Después del palo del descenso lo más gratificante fue ascender; aunque también lo viví el segundo título de Liga. El título fue muy bonito, las celebraciones... pero creo que lo más fue alcanzar el ascenso con Martín Lasarte, superior al título de Copa con Toshack, al subcampeonato con Denoueix, o la clasificación para la Champions con Montanier. En cuanto al peor recuerdo, sin duda fue el descenso a Segunda al empatar con el Valencia en Mestalla, tras 40 años en la máxima categoría. Y en general me quedo con el haber conocido a grandes personas en el fútbol y donde he logrado grandes amistades. Sobre todo es gratificante, el respeto y cariño que te tienen tanto los jugadores como los técnicos. Yo me quedo con todo eso.

- Para los que ya no se acuerden de su etapa de joven, usted comenzó en el mundo del fútbol como entrenador, ¿no?

-Mi hermano Julan jugaba en el Michelin, luego en el Sanse y finalmente en la Real, y en mi casa siempre se vivía el fútbol. Yo por mis condiciones de peso, nunca pude jugar. Por eso comencé a entrenar a chavales en Michelin, y a mi cuadrilla de Blas de Lezo (los Patxi López Polaina, Jeza Oroz, Salva Fdez., los Mugika, Txarli Kalonge, Montes...), al Urnieta, y entre otros, al Easo Sport femenino donde coincidí y conocí a mi mujer Nekane.

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