Henrique de Souza (Bailarín): «La danza es un deporte de élite, hay que estar muy fuerte para bailar»

Henrique de Souza con un barquito de papel, uno de los elementos que aparecen en el espectáculo 'Meeting point'.
/FÉLIX MORQUECHO
Henrique de Souza con un barquito de papel, uno de los elementos que aparecen en el espectáculo 'Meeting point'. / FÉLIX MORQUECHO

El bailarín eibarrés afronta un verano intenso después de ganar el premio Max al mejor espectáculo de calle

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

La última edición de los Max premiaba a la compañía Ertza y su 'Meeting point' con el premio al mejor espectáculo de calle. Esa pieza pone en escena a dos jóvenes bailarines y uno de ellos es eibarrés. Henrique de Souza nació en la localidad brasileña de Itamaraju en 1995, y con 10 años llegó a Eibar. Ahora tiene 22 y quiere seguir bailando. En septiembre lo hará en la plaza de Unzaga, con la pieza que le ha premiado en los reconocimientos más importantes de las artes escénicas en España.

-¿Un Max pesa?

-Pesa mucho, de hecho, para el avión era 'objeto contundente'. Y en otro sentido también pesa, se nota muchísimo. Antes de tenerlo teníamos la tontería del premio, de si lo ganaríamos... pero una vez que llegó nos dimos cuenta de que es muy importante, ¡somos algo!

-¿Qué supone un reconocimiento así?

-Creo que nos puede abrir muchas puertas en el mundo de la danza, teatro, circo...

-¿Circo?

-Sí, soy una persona a la que le gusta mucho ese mundo y creo que si algún día dejo la danza voy al circo de cabeza.

-¿De cabeza? Llamó la atención que subió a recoger el premio con su compañero encima de su cabeza.

-Sí, es algo que hacemos en cada ciudad delante de algún sitio emblemático. Por ejemplo, en Brasil lo hicimos en Pelourinho, y en Eibar igual lo hacemos delante del ayuntamiento. Hicimos el primer vídeo en Corea, nos gustó la idea, y lo seguimos repitiendo.

-¿'Meeting point' es su primer trabajo con la compañía Ertza?

-No, llevo tres años con ellos.

-Pero sus inicios en el baile son anteriores. Recordando que llegó a Eibar con 10 años ¿sus inicios en el baile se dieron antes o después?

-Después. Cuando estaba en la ikastola vi a unos chicos bailar, fui a preguntarles y me dijeron que estaban bailando 'break'. Después fui a una actuación de un grupo de aquí de Eibar que se llama 'Lost souls', el grupo en el que estoy ahora. Recuerdo que actuaron en el Gazteleku, fui a verlo y me apunté. Luego estuve con Nerea Lodosa dos años.

-¿Cómo fue el cambio del 'break dance' a la danza contemporánea?

-Fue por entrar en el mundo de la danza. Cuando tenía 16 años me llamaron para hacer una audición en Donostia, con Asier Zabaleta, y me fui para allí. Buscaba bailarines de 'break' para una pieza y no me cogieron porque era demasiado joven, estaba estudiando y no podía compaginarlo. Cuando cumplí 18 o 19 y terminé las prácticas de mecanizado me llamó y pensé ¿por qué no?

-¡Vaya cambio, del mecanizado a la danza!

-Sí, terminé las prácticas y me llamaron, y desde entonces estoy dedicado al baile. En realidad, es algo que estoy haciendo desde los 16 años, pero se ha convertido en algo profesional al entrar en Ertza. Pero estoy acostumbrado a hacer espectáculos desde que era muy pequeño.

-¿Es algo que le ha gustado siempre?

-Sí, la danza me hace moverme. Puedes estar en casa descansando en el sofá, pero cuando pasa un día o dos tienes ganas de volver a bailar.

-¿Es un trabajo tan sacrificado como dicen?

-Sí, sobre todo por las lesiones. Hay veces que tienes actuaciones importantes y no puedes parar. Tuve el estreno de una pieza justo después de quitarme la férula de una lesión de tobillo, y he estado bailando con el tobillo tocado durante casi un año. Por eso, cuando estás bien todo es genial, el cuerpo responde bien y todo va sobre ruedas.

-¿Deporte de competición?

-Yo creo que la danza es un deporte de élite, hay que estar muy fuerte para bailar.

-¿Qué me puede contar de 'Meeting point'?

-Alguien que lo haya visto te lo podrá contar, porque lo vives, pero es que desde dentro también lo vivimos muchos, porque es nuestra historia, nuestra amistad.

-Si uno lee la sinopsis se encuentra con «dos jóvenes que proceden del mismo país pero de ciudades muy lejanas entre sí...».

-Es tal cual, es nuestra historia. Resulta que mi compañero en este espectáculo, Thiago Luiz Almeida, y yo llegamos de Brasil a España en el mismo mes, y tenemos la coña de que llegamos en el mismo avión, aunque no nos conocíamos y ahí queda la broma.

-Son quince minutos.

-Sí, es una pieza de calle, pero la hemos adaptado también para sala porque en muchos festivales exigen que sea en el teatro. Esa versión es un poco más larga pero la de calle está en unos quince minutos.

-¿Qué tal es bailar en la calle?

-Es lo que me gusta pero es duro. No eliges el sitio, tienes que hacerlo donde te indican, y no es lo mismo bailar encima de mármol que quemarte todo con arenilla. Pero se disfruta de una manera especial.

-¿En qué está metido ahora?

-Ahora mismo estoy en un proyecto que se llama 'La teta de Janet', que estrenamos en octubre en el Victoria Eugenia. También doy clases en Eibar, en Biraka, y sigo haciendo actuaciones. Para todo eso hay que mantener el físico y entrenar.

-¿Cómo se presenta el verano?

-Tenemos muchísimas actuaciones y vamos a Hungría en agosto. Hemos estado en Costa Rica, Brasil, Francia... Está muy bien porque son una especie de vacaciones al tiempo que trabajas, es un aliciente.

-Y en septiembre actúa en Eibar.

-Sí, además mi compañero Thiago vive en Donostia pero se crió en Villabona, y en el mismo mes nos toca a cada uno ir a actuar en casa, ¡nos pasan las mismas cosas! Para mí va a ser especial porque llevo cuatro o cinco años sin hacer una actuación en Eibar, y el cambio entre lo que hacía antes y lo que hago ahora es enorme. Me hace mucha ilusión.

 

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