La primera votación de 'los millennial de 1978'

Los senadores: Rosa López (PSOE), Rosa Domínguez de Posada (Foro), Gerardo Martínez (PP) y Ángeles Muñoz (PP)./
Los senadores: Rosa López (PSOE), Rosa Domínguez de Posada (Foro), Gerardo Martínez (PP) y Ángeles Muñoz (PP).

El referéndum sobre la Constitución celebrado el 6 de diciembre de 1978 fue la primera cita con las urnas para varios senadores actualmente en ejercicio

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

«Libertad, libertad, sin ira libertad. Guárdate tu miedo y tu ira...». El tema de Jarcha suena de fondo mientras Rosa se coloca la bufanda para acudir a votar. Es temprano en Pobladura del Valle (Zamora) y eso se nota. Hace mucho frío, nada que ver con el gusto que dan esos rayos de sol mañaneros que, a esa misma hora, iluminan Córdoba. Allí una joven estudiante de medicina, Ángeles, camina nerviosa hasta la urna donde introducirá la papeleta, tal y como ha ensayado días anteriores. Esa misma sensación se deja notar en buena parte de la multitud que se agolpa en las puertas del colegio de La Paloma en Madrid. Entre ella está Rosa, a medio camino entre la emoción y esa sensación de sentirse importante. Gerardo, en cambio, contempla las escenas con una mezcla de ilusión y cierta, aunque pequeña, frustración. Sólo dos días le han separado de la mayoría de edad.

La vida política ha llevado a estos cuatro protagonistas por distintos derroteros. Entonces tenían 18 años, lo que vino después les habrá hecho coincidir tantas veces como tantas no bajo el mismo lema de protesta y movilización. Pero aquél 6 de diciembre de 1978, fuera con frío, sol o lluvia, todos compartían algo: ser testigos de la historia del tiempo presente, contribuir con su voto a enterrar la dictadura y recibir la democracia. Sucedió en su primera vez, la de cuando ellos eran los 'millennial' de la época.

«No teníamos claro que pudiéramos votar, hasta unos días antes no se llegó a un acuerdo sobre el límite legal establecido para la mayoría de edad, entonces en 21 años; esto ponía dosis de incertidumbre a la que ya vivíamos», recuerda Rosa López, senadora del Grupo Socialista. Tan pronto se publicó en el BOE del 17 de noviembre ese esperado Real Decreto (33/1978), Ángeles Muñoz, senadora del Partido Popular, comenzó el 'entrenamiento': «Junto a unas amigas me acerqué para ver qué se necesitaba ese día, comprobar qué mesa nos tocaba, y todo lo necesario para poder votar; era un acontecimiento histórico y éramos conscientes de la trascendencia».

«Éramos conscientes que estábamos haciendo historia, poner el punto y final a un régimen que no permitía acudir a las urnas»

«Éramos conscientes que estábamos haciendo historia, poner el punto y final a un régimen que no permitía acudir a las urnas» Ángeles Muñoz, senadora del partido popular

«Teníamos un país gris que por fin se abría a la esperanza y al entusiasmo»

«Teníamos un país gris que por fin se abría a la esperanza y al entusiasmo» Rosa lópez, senadora del psoe

«Fue la culminación de una transición modélica e implicaba ser partícipe y decidir»

«Fue la culminación de una transición modélica e implicaba ser partícipe y decidir» Rosa domínguez de posada, senadora de foro asturias

«Nos echamos a la calle donde se podía sentir ese ambiente de alegría, relajado e incluso festivo»

«Nos echamos a la calle donde se podía sentir ese ambiente de alegría, relajado e incluso festivo» Gerardo Martínez, senador del pp

«Fue un día muy emocionante que implicaba ser partícipe y decidir», subraya Rosa Domínguez de Posada. La senadora de Foro Asturias recuerda que «a muchos compañeros y amigos les dijeron en su casa qué tenían que votar; mi padre nunca nos dijo nada en casa, lo hicimos en libertad». A Gerardo Martínez, senador del PP, le quedó la espina de clavada porque «cuando anunciaron la fecha de la votación, tras muchos años y una transición, me quedaba a las puertas de no poder votar por tan sólo dos días». Aún así, vivió ese día con «expectación e incertidumbre».

Diferencias con la juventud actual

Durante las jornadas previas a aquél histórico día resultaba casi imposible que alguien no hubiera tenido un ejemplar de la Constitución entre sus manos en algún momento . «En eso hemos ido hacia atrás, es una de las carencias actuales del sistema educativo, no se enseña en ningún nivel y nuestros jóvenes no tienen ni idea de ella», reivindica Domínguez de Posada. «Entonces muchos de nosotros montamos plataformas donde estaban representadas todas las ideologías para defender el texto pero hoy llegan, votan y tienen escasas nociones sobre determinados derechos», añade Rosa López.

A los que hoy les correspondería etiquetarse como 'millennial' o 'Generación Z' eran por aquel entonces, un grupo de jóvenes que luchaba por un nuevo marco de convivencia y firmaba -con su voto- sus reglas de juego. No son pocos los hoy integrantes de esta tribu urbana quienes reivindican tener voz propia ante una Carta Magna que no han votado. ¿Ha cambiado el paradigma de la juventud? «Ese argumento de no haberla votado carece de sentido, ¡otros países más antiguos tampoco! Lo que se debe reivindicar es a aquellos políticos que tuvieron generosidad, altura de miras y sentido de Estado», señala Gerardo Martínez. Su compañera del grupo popular, Ángeles Muñoz, le secunda: «No puedes estar cambiando la Constitución en democracias tan maduras, la nuestra tenía visión de futuro y conseguía que todo le mundo se viera representado en ella». Y es que se mire a un lado u otro de la bancada, la sensación que queda es que el discurso de los 'millennial del 78' tiene pocas fisuras: «Evidentemente se pudieron cometer errores pero se trataba de construir e ir perfeccionándola día a día», apuntala la socialista Rosa López, quien aprovecha para reivindicar el concepto 'reconciliación nacional'. «Lo acuñó la izquierda», recuerda.

«Nunca se ha conseguido tanto a ese nivel, era la puerta de entrada a la democracia»

«Nunca se ha conseguido tanto a ese nivel, era la puerta de entrada a la democracia» Ángeles Muñoz, senadora del partido popular

«Lo que menos me gustaba era escuchar lo de los siete padres de la Constitución. Me preguntaba: '¿por qué ninguna madre?'»

«Lo que menos me gustaba era escuchar lo de los siete padres de la Constitución. Me preguntaba: '¿por qué ninguna madre?'» Rosa lópez, senadora del psoe

«La Constitución es la norma de normas que además incluye la forma de reformarla así que la pueden asumir perfectamente los jóvenes de hoy en día»

«La Constitución es la norma de normas que además incluye la forma de reformarla así que la pueden asumir perfectamente los jóvenes de hoy en día» Rosa domínguez de posada, senadora de foro asturias

«Nuestros políticos de entonces nos dieron ejemplo de madurez y respeto»

«Nuestros políticos de entonces nos dieron ejemplo de madurez y respeto» Gerardo Martínez, senador del pp

A vueltas con la reforma constitucional

Consenso. Acuerdo. Convivencia. Como si de los títulos de una trilogía se tratase, son las palabras más repetidas por los 'primeros votantes' de entonces. Y, además, la esperan seguir repitiendo muchos años más. «No veo necesario reformar la Constitución en ningún punto», afirma Gerardo Martínez, aunque matiza: «Tampoco es inamovible, lo importante es que esté claro el qué, por qué y para qué ». Con la vista puesta en los probables siguientes fastos, los que llegarían con el medio siglo de vigencia, Rosa Domínguez de Posada exclama: «¡Muy mal andaríamos si no celebrásemos los 50 años de la Constitución, por el bien de España espero que sí!».

Diálogo. La cuarta palabra en discordia. Tan repetida como las anteriores y la que nadie obvia en este guion del que casi es imposible separarse ni un milímetro. «Es que fue un pacto entre generaciones que nos hacía saltar de un país gris a un horizonte de esperanza», recuerda Rosa López. Pero, ¿ni un artículo? «Sí, la sucesión de la monarquía, deja a la mujer en muy mal lugar», apostilla la senadora. Ángeles Muñoz no se atreve con este tipo de apuestas: «conforme está la situación política actual es complicado aventurarse en lo que pueda pasar a medio plazo». ¿Reformas? «¿Por qué no? Pero nos deberíamos de ceñir a los retoques exclusivamente necesarios».

Y así, mientras muchos traen a la actualidad la frase de Mark Twain «La historia no se repite, pero rima», otros responden apretando las filas. «Es que no hay estadistas como los había en el 78», lamenta la senadora de Foro Asturias. «Porque nuestra generación tenía mayor conciencia política», apostilla Rosa López. A lo que concluye Gerardo Martínez: «En los ritmos actuales es imposible, estamos a una cosa y al instante a otra».

Y ese instante, es ahora, el del 40 aniversario de la Carta Magna. «Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana, y no es posible que así pueda haber, Gobierno que gobierne nada...». Jarcha sigue sonando.

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