«Boca abajo en una cuneta»

El presidente valenciano, Francisco Camps, provoca la polémica al decir que el PSOE quisiera verle muerto

M. IGLESIAS MADRID / VALENCIA. COLPISA
Francisco Camps, ayer en las Corts. /EFE/
Francisco Camps, ayer en las Corts. /EFE

La presión política, personal y mediática que ha recibido Francisco Camps desde que surgió el escándalo del caso Gürtel puede poner en peligro la estabilidad del presidente de la Generalitat valenciana o, al menos, eso teme su partido, que atribuye a los excesos de la oposición la salida de tono del líder en su respuesta de ayer al portavoz del PSOE. En la sesión de control al Gobierno en las Cortes, el socialista Ángel Luna tildó al político popular de «cadáver político» y el 'president' replicó que al PSOE «le encantaría coger una furgoneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta».

Tal respuesta sorprendió hasta en las filas populares. Fuentes del PP valenciano asumieron que el presidente valenciano cometió un error y dio a su oponente una contestación políticamente incorrecta, pero disculparon su salida de tono por la presión a la que dicen se ve sometido desde que salió a la luz pública el caso Gürtel.

Ante el revuelo causado por su palabras, el propio Camps aseguró anoche que «me gustaría pedir disculpas si he herido la sensibilidad de alguien -que entiendo que pueda ser así, apostilló- por la frase que esta mañana, en el calor del debate parlamentario, pueda haber dicho», señaló Camps. «De igual manera, me encantaría que los socialistas, tanto de los de la Comunitat Valenciana como los de España, pidiesen perdón públicamente por la cantidad de insultos y de infamias que me han proferido a mi persona y al PP durante estos meses», agregó. Destacó que «el debate político tiene que enmarcarse en el entorno que corresponde». El presidente valenciano continuó que «a mí no me duelen prendas en absoluto por pedir las disculpas que correspondan, creo que todo el mundo que me conoce sabe perfectamente que he oído las cosas más duras durante estos meses y he estado siempre callado y en donde me corresponde». En tono conciliador, mostró su esperanza de que «comenzásemos, socialistas y populares, una época y una etapa completamente diferente». «Creo que seria muy bueno para todos», sentenció.

Inquietud en el PP

Fuentes cercanas a Camps aseguran que se encuentra mejor desde que el Tribunal Superior de Justicia Valenciano sobreseyó la causa por el regalo de trajes, el pasado agosto, e intenta recuperar la normalidad en su actividad política, que se vio afectada por su imputación judicial. Pero en las filas populares existe una creciente inquietud por el comportamiento del líder valenciano, al que consideran a punto de sucumbir a la vista de sus declaraciones incoherentes. En efecto, ésta no era la primera vez que Camps atribuía a los socialistas deseos perversos porque, en una reunión con diputados de su grupo, les comentó que el PSOE quería verle «gaseado» porque la reconquista del poder para el PP había comenzado en Valencia.

Parlamentarios que conocen bien al valenciano aseguran que en la polémica frase de ayer en las Cortes aludía a San Pedro («Él también pidió ser colgado boca abajo como gesto de humildad ante Nuestro Señor Jesucristo») y a la guerra civil («Rememora la muerte de Calvo Sotelo»).

Los populares valencianos culpan a los socialistas porque «los insultos son tantos que resulta insoportable y él ya no puede más, la tensión tiene que salir por alguna parte», alegan. Es cierto que, no hace mucho tiempo, Ángel Luna acusó a Camps de estar «incapacitado» y «enajenado».