Vuelve la Fábrica de Gas

El edificio del antiguo gasomotor es reconstruido piedra a piedra para albergar el gimnasio del nuevo colegio de Morlans

AINGERU MUNGUÍA| SAN SEBASTIÁN.
El nuevo edificio que contendrá el gasomotor, en la entrada del colegio, será parte museo y parte gimnasio escolar. /LUSA/
El nuevo edificio que contendrá el gasomotor, en la entrada del colegio, será parte museo y parte gimnasio escolar. /LUSA

DV. La Fábrica de Gas se fue... y ahora vuelve. El derribo de esta ruina industrial para la construcción del nuevo barrio de Morlans provocó hace dos años no pocas polémicas en la ciudad. Parte de este inmueble, el edificio que contenía el gasomotor, está protegido por el Gobierno Vasco como bien cultural con categoría de monumento, lo que exigió su desmontaje piedra a piedra y un compromiso de reconstrucción en la zona, tarea que hoy ya se puede contemplar en la entrada de lo que será el futuro colegio público.

A los años de tira y afloja en la Corporación municipal para establecer si se derribaba toda la Fábrica de Gas, se protegía parte y, si se blindaba, cómo se interpretaba esta protección, se sumó la batalla que planteó la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP) para que, no sólo no se tocara esta 'joya' industrial, sino que se rehabilitara de arriba abajo con el objeto de convertirla en un museo.

Los responsables de este colectivo lograron que el Ararteko les diera la razón, pero el Ayuntamiento se apoyó en un acuerdo con los departamentos de Cultura del Gobierno Vasco y la Diputación para salirse con la suya y no retrasar por más tiempo la construcción de un nuevo barrio de 584 VPO que incluía un nuevo colegio. Los años de demora en la ejecución de la variante sur ferroviaria de Euskotren y en despejar el mapa escolar de Amara 'congelaron' los planes municipales y autonómicos de levantar un barrio integramente de vivienda protegida. Además el gobierno municipal propuso al departamento vasco de Educación levantar el nuevo colegio de Morlans en la parcela de la Fábrica de Gas. Consolidar la vieja fábrica supondría retrasar el derribo del actual colegio, lo que a su vez frenaría la segunda fase del plan residencial.

Finalmente, en marzo de 2007 las máquinas excavadoras entraban en la parcela y comenzaban a demoler o desmontar, según los casos, los viejos inmuebles.

Edificio del gasomotor y el gasómetro fueron calificados como bien cultural con categoría de monumento por el Gobierno Vasco hace siete años -decreto 290/2002, de 10 de diciembre-. El gasomotor alemán es de la marca Otto Fabrik Deutz de 16 HP, tiene un alternador de la Societé Anonnime de Geneve, unos paneles Siemens-Schubert, además de una grúa puente construida en Pasaia. El gasómetro es un gran depósito cilíndrico de 800 m3 que fue construido en Lyon en 1890 por la casa Bonet-Sparing y Cie.

El gasómetro se está trasladando unos metros desde su emplazamiento original hasta una zona próxima bajo el vial Amara-Ibaeta, frente al edificio de 98 VPO que construye el Gobierno Vasco. El coste de esta operación será de 440.271 euros.

La reconstrucción del edificio del gasomotor es una operación aún más compleja. En su día todo el cerramiento fue desmontado pieza a pieza -previa numeración y clasificación de todas los elementos de sillería- y hoy en día se procede a su reconstrucción en lo que será la entrada del nuevo colegio Amara Berri. La necesidad de mantener este edificio en la parcela obligó a casar sus dimensiones y apariencia con la arquitectura del colegio. El nuevo edificio alojará en una zona de su interior el gasomotor, que se podrá visitar y que por tanto será como un museo, y el resto de su espacio se aprovechará para ubicar el gimnasio escolar.

La concejala de Obras y Proyectos, Duñike Agirrezabalaga, explica la dificultad de esta reconstrucción: «Hay que volverlo a construir con las mismas piezas, pero el nuevo edificio debe adecuarse a la normativa vigente lo que implica una serie de modificaciones para cumplir con requisitos estructurales, de condiciones térmicas, accesibilidad, salubridad, seguridad de utilización y seguridad en caso de incendio, mucho más exigentes en la actualidad que hace 100 años». No sólo eso, hay que tener en cuenta el cambio de uso del inmueble: de ser una fábrica de electricidad pasa ahora a tener un uso docente (gimnasio) y de pública concurrencia (museo).

La obra es muy llamativa y el vallado no impide contemplar los trabajos desde el mismo paseo de Errondo. Se ha construido una nueva estructura mediante muros y pilares de hormigón armado a la que se van incrustando los elementos numerados de piedra. Una vez que el cerramiento esté finalizado se procederá a la colocación de las cerchas metálicas originales -la estructura que sustenta la cubierta- que han tenido que ser rehabilitadas por el deterioro sufrido con el paso del tiempo. Finalmente, cuando el edificio esté terminado se colocará en la zona expositiva el gasomotor y se acondicionará la otra sala para la puesta en funcionamiento del gimnasio escolar. Toda esta operación costará 677.000 euros, lo que unido a los trabajos de acondicionamiento del gasomotor suman casi doscientos millones de las antiguas pesetas.

No termina todo aquí. En el polideportivo que se construirá al fondo del nuevo barrio de Morlans se incorporarán las piezas más valiosas del antiguo edificio de oficinas de la fábrica de gas. La vieja fábrica se fue, pero de una u otra forma se quedará entre nosotros.

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