El Festival de Cine genera un volumen de negocio de 60 millones de euros en diez días

Se debe al gasto de los asistentes al certamen, al del propio Festival y a la estimación de la publicidad 'gratuita' en los medios de comunicación

LUIS UREÑA

SAN SEBASTIÁN. DV. Tras la clausura de la 55 edición del Festival de Cine de San Sebastián, el certamen se consolida como uno de los grandes sectores productivos de la ciudad. El turismo que se mueve alrededor del Zinemaldia es uno de los motores más importantes de su actividad, ya que en pocos días genera un volumen de producción cercano a los 60 millones de euros. Donostia, tan frágil de sol y calor casi siempre, debe contar con una oferta cultural que solvente esta situación. Y el Festival Internacional de Cine es su apuesta más fuerte.

Estos días de cine y glamour tienen una marcada repercusión socioeconómica en la ciudad cuyo análisis no debe descuidarse. A falta de los datos definitivos, la de este año se presume mejor que la de ediciones anteriores, confirmándose que se avanza por el camino hacia la recuperación de la fama internacional que el Festival se ganó a pulso. Sin duda, buenas películas y glamour es la mejor combinación. Ambas cosas son responsables del éxito de esta edición.

Las cifras cantan

Fomento de San Sebastián, sociedad municipal del área de Desarrollo Económico, Empleo, Comercio y NTIC realizó en 2005 un estudio de impacto económico del Festival a partir de los datos recogidos durante estos días. Según este estudio, las 186.154 personas que acudieron a esta edición dejaron en la ciudad un total de 20.197.438 euros. El cálculo se realizó estimando un gasto medio diario de 90,34 euros por cada unos de los 115.229 habitantes de San Sebastián y de otros municipios cercanos, que acudieron al Festival pero no tuvieron necesidad de pernoctar en los establecimientos hoteleros de la ciudad, y que realizaron un desembolso estimado en unos 10 millones y medio de euros; casi otros 10 millones de euros -a razón de 138 euros diarios- sería el gasto que realizaron las 70.925 personas provenientes de fuera de Gipuzkoa, que sí hicieron uso de los servicios de alojamiento existentes en la capital donostiarra y su entorno.

Además, el Festival gastó en la ciudad casi 5 millones y medio de euros, el 85% de su presupuesto (6.461.900 euros), lo que significó un total del gasto directo de 25.690.053 euros. Por otra parte, la estimación del gasto indirecto, referenciado por los coeficientes utilizados en otros estudios similares, elevaba el total de la producción como consecuencia de la actividad generada alrededor del Festival de Cine hasta casi los 40 millones de euros. El mismo informe estimaba que un 16% de la producción generada, esto es, algo más de 6 millones, revirtió en las administraciones públicas a través del pago de impuestos

Según el estudio de la sociedad municipal, que se actualizará con los datos de la presente edición del Zinemaldia, esta producción resultó posible gracias a los nuevos puestos de trabajo que se generaran con ocasión de garantizar los servicios necesarios para un evento de estas características. La creación de empleo es una de las consecuencias más favorables para la ciudad debida a la coyuntura económica que se produce alrededor del Festival de Cine.

Buenas expectativas

Las expectativas son aún mejores. La creciente afluencia de visitantes y medios de comunicación año tras año, ha supuesto para el Festival un nuevo reto. Según apunta Lide Salvador, de la Consultoría de Análisis Socioeconómicos Ikei, que realizó un estudio similar en 2003, no es casualidad que esta sea la 55 edición del certamen porque esto significa que «durante más de cinco décadas, el Festival ha sido capaz de atraer a la industria del cine, a los medios de comunicación y a las personas que asisten a las proyecciones, lo que significa que ha sabido adaptarse a la evolución del negocio cinematográfico y a los cambios sociales y culturales de la ciudad».

Entre los indicadores a tener en cuenta a la hora de valorar el éxito de un evento como es el Festival Internacional de Cine de San Sebastián no hay que olvidarse de la presencia de medios de comunicación. «Abrir un telediario en prime-time o el hecho de que su programación se mencione en medios especializados son una publicidad automática y gratuita del evento en sí, pero también de la ciudad y del espacio concreto (Kursaal, Victoria Eugenia...) en que se realiza», afirma Salvador.

El estudio de Ikei señalaba que «un tercio del volumen de beneficio generado por el núcleo de eventos formado por el Festival de Cine, el Festival de Jazz, la Quincena Musical y la actividad generada en torno a los congresos en San Sebastián, era atribuible al Festival de Cine». Además, se estimó que dos tercios de los casi 30 millones de euros de la «publicidad blanca», esto es, de la presencia de medios de comunicación en todos estos acontecimientos, también se deberían al Zinemaldia.

Y todo eso sin contar todavía con los datos de la presente edición aunque, «desde la intución y la cautela, habría que pensar que el Festival de Cine mantiene, si no aumenta, su importancia en la generación de actividad económica en la ciudad y el Territorio», sostiene Salvador. «Indudablemente, el Festival Internacional de Cine forma parte de la trayectoria económica de la ciudad, integrado en un sector audiovisual que, en la última década, se viene apuntando como una opción muy interesante para el desarrollo de la actividad económica y el empleo». Y cuanto más glamour, mayor sería la repercusión mediática, lo que «facilitaría su presencia en un rango más amplio de programas y medios de comunicación, y eso siempre es positivo».

Pero, según la responsable de Ikei, no se trata sólo de glamour, sino que «el balance que ya se está apuntando con respecto al acierto de esta edición combinará distintos factores. Hay que hacer un festival interesante para el público especializado y la industria del cine, pero también para el aficionado e incluso para el observador de la noticia».

En el anterior estudio realizado se estimó que hubiera habido que pagar más 20 millones de euros por todas las apariciones del Festival en los medios de comunicación. De esta forma, se pudo constatar que «existe una proyección positiva de la ciudad que, a día de hoy, no les cuesta nada a los contribuyentes guipuzcoanos y que, sin embargo, difunde una imagen amable y atractiva de Donostia y de Gipuzkoa», señala Salvador.

De lo que no cabe duda es de que el conjunto de la ciudad sale beneficiada. Y aunque no se puede hablar de un sector más favorecido que otro, sí «hay sectores más directamente concernidos y en los que es más fácil delimitar y cuantificar el impacto que reciben, como la hostelería en su conjunto, los servicios a empresas (intérpretes, publicidad, aseguramiento...), el comercio minorista o el transporte dentro de la ciudad».

La generación de empleo es una de las consecuencias más importantes de toda esta coyuntura económica que surge alrededor del Festival de Cine. Existe un núcleo de personas que trabaja todo el año preparándolo. Pero, además, el Festival moviliza el mercado del empleo con una cantidad indeterminada de contratos eventuales (hostelería, servicios especializados, limpieza, transporte...). Según el estudio de Ikei, «la suma de todos estos trozos de tiempo de trabajo supone algo más de doscientos empleos en jornada anual».

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