El acceso del Peine del Viento para personas con discapacidad costará casi 600.000 euros

Una persona con discapacidad física recibe ayuda para llegar hasta las esculturas del Peine del Viento, misión casi imposible para las sillas de ruedas por el adoquinado./UNANUE
Una persona con discapacidad física recibe ayuda para llegar hasta las esculturas del Peine del Viento, misión casi imposible para las sillas de ruedas por el adoquinado. / UNANUE

La opción de alisar los adoquines está «prácticamente descartada» y gana enteros la pasarela. El concejal socialista Ramos explica que instalar una estructura acristalada es «menos agresivo» que cortar y pulir el pavimento

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

La falta de accesibilidad del Peine del Viento tiene los días -o los meses- contados. El departamento de Urbanismo ha solicitado a Hacienda una provisión de hasta 600.000 euros en el presupuesto de inversiones de 2018 para acometer las obras necesarias para que las personas con discapacidad física puedan disfrutar de este espacio en igualdad de condiciones.

El socialista Enrique Ramos anunció que ha incluido esta partida a tal fin en la propuesta de inversiones de su concejalía, petición que ahora tendrá que ser estudiada y aprobada antes de su incorporación al proyecto presupuestario del gobierno municipal.

El delegado del PSE explicó que las conversaciones y negociaciones con las partes implicadas en el proceso -familias Chillida y Peña Ganchegi y la federación de personas con discapacidad Elkartu- siguen adelante, aunque las alternativas sobre la mesa se han reducido a dos tras escuchar las conclusiones del análisis realizado por la Dirección de Obras y Proyectos.

La opción de alisar el pavimento está «prácticamente descartada», aseguró Ramos. Esta solución consistía en voltear, cortar y pulir los adoquines para generar un pasillo sin obstáculos hasta la zona de las esculturas del que se beneficiarían tanto los visitantes en silla de ruedas como los que utilizan bastones o muletas y los que empujan coches o sillas de niño.

El responsable de Urbanismo justificó el descarte por que esta técnica es «más agresiva», obliga a una intervención «importante» y supone «alterar de facto» el diseño original del paseo, algo que los herederos del arquitecto Luis Peña Ganchegui, autor del conjunto artístico, desean evitar. De hecho, para el alcalde, Eneko Goia, no merecía siquiera el calificativo de propuesta.

Urbanismo ha pedido una provisión de fondos en el presupuesto de inversiones de 2018

Elkartu teme que la pasarela les segregue y resbale, pero admite que es mejor que nada

La segunda opción es instalar una pasarela acristalada, actuación cuyo coste los técnicos del Ayuntamiento han cuantificado inicialmente entre 500.000 euros y los 600.000 euros solicitados para el próximo ejercicio. «Es una cantidad aproximada», advirtió Ramos, quien puntualizó que esta cifra puede verse rebajada durante los trámites de licitación de las obras por las ofertas de las empresas que aspiren al contrato de ejecución.

Esta solución, que gana enteros y se perfila como definitiva, consistiría en la colocación de una estructura translúcida volada -de vidrio o metacrilato-, como ya existen en muchos lugares de interés turístico del mundo como el Gran Cañón del Colorado. Iría apoyada sobre el adoquín existente y, según el edil del PSE, «no alternaría en ningún caso la morfología de la propia obra», característica que las familias de los artistas valoran como positiva.

«Es una plaza pública»

«No podemos olvidar que el Peine del Viento es una plaza pública y no debería haber espacios públicos a los que no puedan acceder todos los ciudadanos», dijo Ramos para contextualizar la necesidad de encontrar un punto de entendimiento entre los diferentes intereses que confluyen en el debate sobre qué ha de prevalecer: la protección del patrimonio o la accesibilidad universal.

Desde Elkartu recuerdan que la accesibilidad «no es cuestión de derechos, sino que es un derecho», por lo que insisten en pedir «que se acometan las actuaciones necesarias en el pavimento de manera que, respetando la protección de que ha de gozar un espacio de un valor cultural y artístico tan relevante, se posibilite al conjunto de la ciudadanía -y a las personas con movilidad reducida en particular-, el acceso y desenvolvimiento en la zona en condiciones de seguridad, comodidad y dignidad».

En la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Gipuzkoa gusta más la idea de cortar y pulir adoquines ya que, según han transmitido a los grupos políticos municipales -el PP ha sido el más proactivo contra la falta de accesibilidad del Peine del Viento-, la pasarela acristalada segregará visualmente a las personas que la usen, resbalará cuando llueva, sería el doble de cara que la otra opción y corre el riesgo de romperse por el paso de sillas de ruedas, bicicletas y patinetes... En cualquier caso, entre la pasarela y nada, se quedan con la pasarela.

En caso de que el gobierno municipal apueste por esta obra en los presupuestos de 2018, la voluntad de Urbanismo es redactar el proyecto de ejecución, que «tampoco parece muy complejo» -afirmó Ramos- y pasar posteriormente a licitación. «En principio, entendemos que podrían completarse a lo largo del próximo año», concluyó.

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