Diario Vasco

El Gobierno Vasco defiende una política de víctimas «sin exclusiones, pero sin equiparaciones»

  • Josu Erkoreka aboga por que «todas las víctimas que hayan sido objeto de una acción violenta y una vulneración de derechos humanos tengan su reconocimiento»

El portavoz del Gobierno Vasco en funciones, Josu Erkoreka, ha afirmado este lunes, tras anunciar el PP que no irá a los actos del Día de la Memoria si se homenajea a todas las víctimas de la violencia, que el Ejecutivo autónomo practica una política de víctimas "sin exclusiones, pero sin equiparaciones".

El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, ha advertido de que ningún representante de su formación acudirá a los actos que organizan el jueves el Parlamento Vasco y el Gobierno autonómico con motivo del Día de la Memoria si no se dirigen de manera específica a recordar a las víctimas del terrorismo.

Estos homenajes se celebran el 10 de noviembre por ser el único en el calendario en el que no ha habido personas afectadas por atentados terroristas.

Como en ocasiones anteriores el Parlamento Vasco recordará a todas las víctimas de la violencia, del mismo modo que lo hará el Gobierno autonómico, a través del Instituto de la Memoria-Gogora el mismo día por la tarde en Bilbao.

En declaraciones a los periodistas tras participar en Bilbao en un acto de homenaje al magistrado José María Lidón, en el día en el que se cumplen quince años de su asesinato a manos de ETA, Erkoreka ha señalado que el Gobierno Vasco es partidario "de trabajar, desarrollar y ejecutar una política de memoria en la que se reconozca a las víctimas sin equiparaciones, pero sin exclusiones".

Se trata, según ha dicho, de desarrollar una política "sin equiparar a quienes no son equiparables, pero sin excluir a quien no se puede excluir porque fue también víctima".

El portavoz del Ejecutivo vasco ha abogado por que "todas las víctimas que hayan sido objeto de una acción violenta y una vulneración de derechos humanos tengan su reconocimiento".

Ha defendido que la no exclusión no comporta "obligadamente la equiparación" porque todas las víctimas "son distintas" ya que todas "tuvieron una singularidad que las individualiza, pero todas -ha insistido- tienen en común que fueron objeto de actos violentos, vulneradores de derechos fundamentales".

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