«No hay corrientes complicadas en la zona de Jaizkibel en la que desapareció el joven de Irun»

Agentes de la Ertzaintza trasladan el cuerpo del joven fallecido, ayer en la base de Cruz Roja en Hondarribia./F. De la Hera
Agentes de la Ertzaintza trasladan el cuerpo del joven fallecido, ayer en la base de Cruz Roja en Hondarribia. / F. De la Hera

Óscar Mayor, instructor en la Escuela de Buceo Donosti, considera que «el más mínimo descuido lo puedes pagar caro»

IRAITZ VÁZQUEZSan Sebastián

Óscar Mayor es instructor en la Escuela de Buceo Donosti. Se conoce la zona de la cala de Justiz en Jaizkibel al dedillo. El experimentado buceador asegura que la zona en la que desapareció el pasado viernes un joven irunés, y cuyo cadáver fue localizado este martes por la mañana, «no es una zona especialmente complicada para bucear o hacer pesca submarina. No hay corrientes que compliquen en exceso este tipo de deportes». Eso sí, recuerda que el pasado viernes la mar estaba «bastante complicada. No sé lo que pudo pasar pero una ola o un mal golpe al final pueden ser muy peligrosos en una zona como esta. El mínimo descuido lo puedes pagar caro». Mayor también colaboró en las labores de búsqueda, ya que los responsables del operativo contactaron con él para conocer más al detalle el lugar.

La embarcación Guadalupeko Ama de Cruz Roja localizó ayer flotando en aguas de Hondarribia el cadáver de Xabi H., el joven irunés de 29 años que desapareció el viernes por la tarde en la cala de Justiz, en las faldas del monte Jaizkibel. Según señalaron fuentes del departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, el cuerpo se encontraba cerca del lugar en el que una persona, la que dio la voz de alarma, le vio por última vez. Miembros de Cruz Roja que por cuarto día emprendían la búsqueda lo encontraron sobre las 11.15 horas, a unos cien metros de la cala donde desapareció.

Desde el sábado por la mañana, un amplio operativo de patrullas de la Ertzaintza, bomberos de la Diputación, Salvamento Marítimo y Cruz Roja ha trabajado en las labores de búsqueda del joven vecino de Irun. Hasta que ayer por la mañana su cuerpo fue encontrado por los tripulantes de la lancha Guadalupeko Ama flotando en la superficie. Según fuentes cercanas al caso, el joven vestía un traje de neopreno que le cubría la parte superior del cuerpo, lo que presupone que bajó hasta la cala con intención de practicar algún tipo de actividad acuática.

Fuentes policiales apuntaron además que el cadáver podría haber emergido a la superficie después de que, a causa del oleaje, se soltara el cinturón de plomos que habitualmente utilizan las personas que practican pesca submarina o «submarinismo para contrarrestar la resistencia que ofrecen la propia vestimenta y el agua a la hora de realizar la inmersión».

El equipo de Cruz Roja llevó el cuerpo del joven de Irun hasta su base en Hondarribia. Hasta allí, acudió el médico forense antes de que el cadáver, cuya identidad fue confirmada minutos más tarde, fuera trasladado al Instituto de Medicina legal de Donostia donde hoy se le practicará la autopsia. El alcalde de Irun, José Antonio Santano, transmitió sus condolencias en nombre de la ciudad a la familia del joven irunés.

Los hechos se remontan al viernes por la tarde, cuando una persona que caminaba por la zona cercana a los acantilados reparó en un individuo que pedía auxilio desde el agua, relataron el pasado sábado fuentes conocedoras del caso. De inmediato llamó al 112, pero el vecino de Irun ya había desaparecido bajo el agua. En ese momento comenzó la búsqueda que el fin de semana se complicó por la mala mar, con aviso amarillo y olas de hasta 5 metros.

Todo apunta a que el joven pudo bajar al acantilado a practicar alguna actividad acuática y alguna ola o golpe de mar le arrastró. La cala de Justiz en Jaizkibel es una zona frecuentada por buceadores, mariscadores y pescadores. «Un lugar que no entraña demasiados peligros. Es un lugar bastante tranquilo», asegura Carlos Castro, gerente de la Escuela de Buceo de Hondarribia que el pasado sábado colaboró en las labores de búsqueda, pero el viernes el mar «estaba complicado».

Labores de búsqueda

El sábado al mediodía Castro y su compañero se enteraron de la noticia y no dudaron en sumarse al operativo de búsqueda. Conocen la zona y decidieron echar una mano. «De motu proprio decidimos colaborar», explica. Pero el Cantábrico mostró ese día su lado más salvaje con aviso amarillo por la mañana y naranja al llegar la pleamar de la tarde, a las 18.00 horas. «Estaba intratable, con esas condiciones no era viable buscar a nadie. Era muy complicado», argumenta. Aún así, buceadores y rastreadores estuvieron hasta el anochecer intentando dar con el desaparecido, pero sin éxito.

Lo intentaron de nuevo el domingo, el lunes. A las labores de búsqueda de las embarcaciones la Ertzaintza, Cruz Roja o voluntarios que se llevaron a cabo durante el fin de semana también se sumaron un helicóptero de la Ertzaintza, junto con el de Salvamento Marítimo. Desde tierra, un equipo también intentó localizar alguna pista que permitiera la localización del joven. Pero hasta ayer no se halló nada.

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