Diario Vasco

Mendizabal seguirá siendo cura pero no podrá ejercer y vivirá en Gipuzkoa

  • Las penas expiatorias que se han impuesto al sacerdote incluyen un proceso terapéutico, psicológico y espiritual

El proceso administrativo penal canónico llevado a cabo contra el sacerdote Juan Cruz Mendizabal, por los abusos sexuales cometidos contra menores, han provocado que la Iglesia de Gipuzkoa le haya retirado los cargos en la vicaría -desde abril dejó de ser vicario general- y no puede ejercer en ninguna parroquia. Eso sí, según aseguran las fuentes consultadas, sigue siendo sacerdote de la Diócesis. «De eso no se le puede quitar», afirman.

Según el comunicado emitido ayer por la Diócesis de San Sebastián, el proceso abierto concluyó con la declaración de culpabilidad del reo y la imposición de «diversas penas expiatorias ex cann. 1336-1338 CIC y de otras medidas administrativas y disciplinares». Consultado el Derecho Canónico, entre esas penas expiatorias se encuentra la «prohibición o mandato de residir en un determinado lugar o territorio» o el «traslado penal a otro oficio», una medida que buscaría alejar al culpable del lugar en el que residen las víctimas de los hechos. No obstante, fuentes de la Diócesis de San Sebastián señalaron ayer a este periódico que el sacerdote seguirá residiendo en Gipuzkoa.

Asimismo, en las medidas impuestas a Mendizabal, que ya ha mostrado su «profundo arrepentimiento por los hechos cometidos», se incluye que siga «un proceso terapéutico psicológico y espiritual, colaborando en la reparación de lo ocurrido». Este proceso ya ha comenzado y se lleva acabo bajo «la tutela» de un miembro de la Diócesis, según las fuentes consultadas.

Contundencia de Francisco

El proceso administrativo penal abierto por la Iglesia de Gipuzkoa contra uno de los sacerdotes sigue las directrices del papa Francisco, que desde que llegara al pontificado se ha mostrado contundente a la hora de condenar los abusos sexuales a menores cometidos por miembros de la Iglesia. De hecho, hace dos años y medio no dudó en recibir en el Vaticano a víctimas de curas pederastas para pedirles perdón, algo que ya había hecho antes públicamente en una comparecencia. «No vamos a dar un paso atrás en estos problemas. Con los niños no se juega», afirmó.

Tras revelar en la ONU, en un ejemplo de transparencia, que en diez años habían descubierto 3.500 curas pederastas, anunció la creación de un tribunal para procesar a obispos que encubran a estos religiosos.

En una de sus últimas intervenciones públicas, la del segundo día de este 2017, el sumo pontífice exhortó a los obispos a asumir la «tolerancia cero» con la pedofilia.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate