Los últimos responsables de Fagor dicen que todos los socios conocían la «situación real»

Sergio Treviño en el jucio a Fagor
Sergio Treviño durante su declaración de este martes. / Usoz

Sergio Treviño asegura que solo los dueños de Fagor Electrodomésticos decidían qué hacer con sus aportaciones | Xabier Bengoetxea repasa las dificultades que vivió la cooperativa y la administración concursal señala que en el juicio ya quedó probada la correcta actuación de Mondragón

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDA

La última sesión probatoria del juicio por la demanda contra Mondragón Corporación por parte de algo más de 900 socios y exsocios de Fagor Electrodomésticos y Edesa, que acusan al Grupo de engañarles para que dejaran en la moribunda empresa sus ahorros, se celebró este miércoles. El jueves llegarán las conclusiones por parte de los letrados. En la sesión, que resultó algo más breve que las precedentes, testificaron Sergio Treviño y Xabier Bengoetxea, que fueron director general y presidente del consejo rector, respectivamente, de la cooperativa en sus últimos meses de existencia. También comparecieron Ane Alkorta, miembro de la administración concursal de FED, y dos peritos de PwC.

Treviño, en contra de lo que pudiera imaginarse puesto que era testigo de la acusación, tumbó con sus palabras los pilares de la conocida como 'teoría del engaño', ya que reconoció -como también hizo Bengoetxea-, por un lado, que la situación de Fagor Electrodomésticos fue de mal en peor y que los problemas de tesorería eran más que graves. Y, por otro, que «todos» los socios (activos e inactivos) fueron conscientes siempre de esa situación. «Conocían la fotografía real de la empresa; yo mismo y otras personas se la explicamos en innumerables reuniones siempre didácticas, ya que muchos de ellos no comprendían en ocasiones algunos términos técnicos», aseguró.

Junto a esto, el directivo -que tras el concurso pasó a gerenciar los negocios de Fagor Electrodomésticos en Francia que compró la argelina Cevital, compañía que abandonó el año pasado para ocuparse de un fondo de inversión- insistió en que todas las deciciones sobre las aportaciones y los préstamos que los demandantes tenían en FED «eran solo suyas». Y también resaltó que la confianza en que la firma saliera a flote tras una inyección extraordinaria de 70 millones de euros de Mondragón estaba supeditada «a lo que sucediera en el mercado» y no a que esa manguera de dinero del Grupo cooperativo siguiera abierta. Tal fue el planteamiento de Treviño que alguien en la sala apuntó que la declaración parecía más bien un regalo a la letrada principal de Mondragón, Arantza Estefanía, que celebraba su cumpleaños.

Treviño, el más locuaz y sereno de cuantos se han sentado en el banquillo de los testigos estos días en el Palacio de Justicia de Bergara, dejó también claro que la lentitud inherente al universo cooperativo, en el que los comités, las comisiones, las asambleas, las comunicaciones y los congresos se reproducen y eternizan, tuvo también su influencia en el ocaso de Fagor Electrodomésticos. «Alguna financiación llegó tarde por la propia forma de tomar decisiones en las cooperativas», dijo.

Cuestionado por el letrado de la acusación, el abogado del despacho donostiarra Sunion Raúl Tenés, sobre el por qué de que los planes de salvamento de FED nunca resultaron efectivos, Sergio Treviño matizó que las crisis fue tan dura y los problemas de tesorería tan intensos que, a pesar de pelear la resurreción de la empresa, el mercado se la llevó por delante. El abogado intentó que 'su' testigo se pronunciara sobre si la suelta de amarras del Grupo Mondragón respecto de Fagor Electrodomésticos fue por una «falta de confianza». Pero la magistrada intervino y no permitió la pregunta al entender que era «una valoración».

Sin embargo, Xabier Bengoetxea, quien corroboró la idea de la amplitud y universalidad de la información ofrecida a los socios, sí llegó a reconocer que Mondragón se negó a ofrecer una última ayuda de 50 millones (el plan contemplaba mucho más dinero) a mediados de 2013 «por la falta de herramientas para acometer una mayor financiación y por la falta de confianza en el plan de viabilidad».

A lo que no dio respuesta el último presidente de Fagor Electrodomésticos fue al hecho de que, sabiendo todos los socios que la situación era muy mala, solo dos personas trataron de recuperar por la vía judicial sus aportaciones a finales de 2012 y principios de 2013. Eso sí, apuntó que FED devolvió de manera extraordinaria 1,5 millones de euros a prórrata entre mayo y junio de 2013 entre quienes habían pedido su dinero y sufrían una situación expecial «como un accidente o algún tratamiento de cáncer».

La abogada Ane Alkorta, que forma parte de la administración concursal de FED, compareció a petición de Mondragón. Y en este caso el promotor de la testifical y las palabras de quien la protagonizó sí mostraron la coherencia esperada. Así, declaró que ya en el juicio quedó acreditado que las asociaciones de damnificados (ahora demandantes) fueron parte en el proceso e intentaron, sin éxito, que fuera declarado culpable. Y añadió que el Grupo ni dilató la presentación del concurso de acreedores ni ocultó información a los socios de FED ni a ningún otro de sus acreedores.

Junto a esto, y aquí la letrada Arantza Estefanía puso especial énfasis, Alkorta explicó que la administración concursal nunca tuvo el dato de cuándo vencían los préstanos mercantiles de los socios a la cooperativa, con lo que, como su plazo era de cinco años, nunca se pudieron haber reclamado entre 2011 y 2013, como dice la demanda.

La abogada de Mondragón se mostró optimista y aseguró que buena parte del dinero reclamado no eran créditos sino capital de FED y que la acción utilizada por los demadantes se presentó fuera de plazo. Tenés, por su parte, confió en que la demanda «prospere».

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