Diario Vasco

Ethan Hawke, treinta años de carrera de un actor versátil

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'El club de los poetas muertos'.

  • Entre su niño de 'Exploradores' y su vaquero de 'Los siete magníficos' ha construido una solida carrera que le ha hecho merecedor del galardón

Muchos hemos visto crecer a Ethan Hawke en la pantalla. En sus treinta años de carrera hemos seguido la evolución de un adolescente que entró por casualidad en la película 'Exploradores', que se convirtió en una promesa del cine, que fue uno de los referentes de la llamada Generación X, que ha protagonizado algunas películas que se encuentran entre las más interesantes del cine independiente y que, en definitiva, ha sobrevivido a las modas en las que le han querido encasillar. Capaz de ser el hombre más dulce y el malvado más inquietante, su versatilidad, entre otros aspectos de su carrera, le ha hecho merecedor del Premio Donostia que le entregarán mañana.

Tenía quince años cuando acompañó a su amigo Brandon a una audición. Salió con un papel protagonista junto a River Phoenix para una película de ciencia-ficción 'Exploradores', dirigida por Joe Dante. «En mi familia nadie se había dedicado a esto y de pronto me tuve que buscar un agente, seguir estudiando... una locura».

La fama le llegó cuatro años después con una de las películas que más animaban a los jóvenes a soñar y luchar por sus ilusiones. Era uno de los alumnos del profesor Keating, interpretado por Robin Williams, en 'El club de los poetas muertos'. Ese mismo año trabajó con uno de los grandes, Jack Lemmon, en 'Mi padre'.

Generación X

Siguió su carrera con personajes sensibles en las adaptaciones de las novelas 'Colmillo blanco', de Jack London, y 'El país del agua', de Graham Swift. Después llegaron 'Viven' y 'Bocados de realidad', dirigida por Ben Stiller, una radiografía de la generación de los jóvenes de la década de los 90 desencantados con los excesos en los años 80, en la que compartió reparto con Winona Ryder. Unas declaraciones de entonces en las que declaraba su fobia por la actriz, quizá porque en esa época le gusta alimentar esa imagen de ir a contracorriente, todavía le persiguen.

Por entonces Hawke era un actor que ya apostaba por las producciones independientes, con una admiración desmedida por Henry Miller y que su amor por el teatro le había llevado a fundar la compañía Malaparte, que sobrevivió hasta el año 2000. Esa inquietud artística también la ha plasmado en la escritura de cuatro novelas y en la dirección de dos películas.

1995 fue un año clave porque en su camino se cruzó otro texano, el director Richard Linklater. ¿Hubiera conseguido Ethan Hawke el respeto que tiene ahora en el mundo cinematográfico si no hubiera aceptado interpretar 'Antes del amanecer'? Posiblemente sí, pero de otra manera. La sencilla historia de amor junto a Julie Delpy, que tendría continuidad en 'Antes del atardecer' y 'Antes del anochecer' -para las que escribió los guiones-, sobre dos desconocidos que deciden pasar una noche en Viena hablando de lo divino y lo humano, se ha convertido con el tiempo en una película de culto.

Pero eso no es lo más destacable de este encuentro actor-director, supuso también el nacimiento de uno de los más interesantes proyectos de los últimos tiempos en el cine: 'Boydhood'. Un viaje íntimo en la vida de un chaval, Mason, desde los 6 a los 18 años, rodado en tiempo real durante doce años. La involucración de los actores y el equipo técnico con este filme les ha conferido a todos un importante halo de prestigio. Junto Linklater también ha participado en 'Waking Life', 'The Newton Boys', 'Tape' y 'Fast Food Nation'.

Retrocediendo de nuevo a los años 90, Hawke participó en películas de ciencia-ficción como 'Gattaca' -suele contar la anécdota de que estando en la cola del baño durante el Festival Shakespeare in the Park se encontró con Bill Clinton quien le dijo que era un gran filme-, y en las nuevas adaptaciones de 'Grandes esperanzas', 'Hamlet' y 'Mientras nieva sobre los cedros'.

Thrillers y acción

En la extensa filmografía de este Premio Donostia también hay thrillers, con un desigual éxito, como 'Vidas ajena', 'El señor de la guerra' o 'Antes que el diablo sepa que has muerto', el último trabajo del director Sidney Lumet.

En 2001 aceptó el papel del joven policía que es adiestrado por un teniente -interpretado por Denzel Washington- corrupto y de cuestionables métodos en 'Training Day', filme dirigido por Antonie Fuqua, con quien también rodó 'Los amos de Brooklyn', y por la que recibió una de las cuatro nominaciones al Óscar que ha tenido en sus tres décadas de carrera. Es precisamente con este director con el que ha trabajado en 'Los siete magníficos', película que se proyectará después de recibir el Premio Donostia. Un retraso en este rodaje le impidió asistir el año pasado al Zinemaldia para la presentación de 'Regresión'. Entonces, en un vídeo grabado lamentó no poder estar en San Sebastián, pero aseguró que si le volvían a invitar, vendría. Parece que además de buen actor, es un hombre de palabra.