La ópera 'Las bodas de Fígaro' se despide hoy del Kursaal

Clara Mouriz, que interpreta a Cherubino, en un momento de 'Las bodas de Fígaro'. / LOBO ALTUNA
Clara Mouriz, que interpreta a Cherubino, en un momento de 'Las bodas de Fígaro'. / LOBO ALTUNA

El director de Quincena, Patrick Alfaya, recuerda el protagonismo de la mujer en esta obra de Mozart que cuestiona el orden social del medievo

A. MOYANO SAN SEBASTIÁN.

La ópera se despide por este año de la Quincena Musical donostiarra con la segunda y última representación de 'Las bodas de Fígaro', de Wolfrang Amadeus Mozart, que tendrá lugar hoy en el Kursaal donostiarra. Tras el éxito de público cosechado el domingo, aún quedan localidades a la venta para el segundo pase de esta ópera, con dirección musical a cargo de Yi-Chen Lin, y con Lucas Meachem (Conde), Carmela Remigio (Condesa), Katerina Tretyakova (Susanna), Simón Orfila (Fígaro), Clara Mouriz (Cherubino) a la cabeza del reparto. La Orquesta de Euskadi y el Coro Easo participan también en la representación de estas 'Bodas de Fígaro' que han supuesto el retorno de la ópera representada a la Quincena Musical tras el 'Don Giovanni' en formato concierto dramatizado del pasado año. Con precios que oscilan entre los 94,40 y los 11,40 euros, la representación comenzará a las 19.00 horas. Su duración es de 210 minutos.

Tal y como recuerda el director de la Quincena, Patrick Alfaya, «'Las bodas de Fígaro' es una muestra del genio de Mozart, que abordó ya en su tiempo temas tan actuales como la mujer, la política y el sexo». Alfaya recalca que se trata de una obra «muy actual, por el protagonismo que concede a la mujer, en especial a la Condesa y a Susanna, mientras que los hombres no salen muy bien parados. De hecho, el único que podríamos decir que se salva es Cherubino, que encima es un papel que fue escrito para que lo interpretara una mezzosoprano».

El responsable del Festival donostiarra apunta también al carácter revolucionario de una obra que cuestiona la aplicación del derecho medieval y los valores del Antiguo Régimen, hasta el punto de que su representación estuvo prohibida en la Francia de Luis XVI. Finalmente, resalta «la tensión sexual que atraviesa la obra» en un juego de seducción entre los personajes.

Es la primera vez que una mujer, en este caso la taiwanesa Li-Chen Lin, se encarga de la dirección musical de una ópera programada en la Quincena Musical donostiarra, que este año cumple su 78 aniversario. Alfaya ya ha adelantado que en la 79 edición también habrá ópera.

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