Ocho días para compartir culturas y desterrar prejuicios

Recepción. Los jóvenes posan con el alcalde y varios miembros de la Corporación, tras la recepción en el Ayuntamiento.
Recepción. Los jóvenes posan con el alcalde y varios miembros de la Corporación, tras la recepción en el Ayuntamiento. / F. DE LA HERA

Treinta jóvenes de Bulgaria, Eslovenia, Bélgica e Irun desarrollan en la ciudad el programa europeo Erasmus+

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.

El alcalde de Irun, José Antonio Santano y la delegada de Juventud y Educación, Josune Gómez, acompañados por varios miembros de la Corporación municipal recibieron el pasado jueves, en la sala capitular del Ayuntamiento, a un grupo de 30 jóvenes de entre 13 y 17 años, procedentes de Bulgaria, Eslovenia y Bélgica y del que también forman parte chicos y chicas de Irun. Todos ellos han participado en el intercambio juvenil 'Jóvenes por la Igualdad', perteneciente al programa europeo Erasmus+.

El albergue Martindozenea ha sido el hogar y la base de operaciones del grupo, desde el pasado día 7 hasta hoy martes, en que los jóvenes han emprendido viaje de regreso a sus respectivos países.

Talleres y performances

«Vine a Irun sin muchas expectativas y me está encantando el grupo y el programa» Luka Vizlar, Eslovenia

«No sabía mucho sobre la cultura, ni sobre la lengua vasca y estoy contento de haberlas conocido» Dimitar Dimitrov, Bulgaria

«Venía con la idea preconcebida de que esta zona no iba a estar tan desarrollada» Gülsah Auci, Bélgica

«Me apunté porque me interesa reflexionar sobre prejuicios sociales con jóvenes de otras culturas» Beñat Larrukert, Irun

Oihane Amoedo, técnica del Servicio de Movilidad Internacional Juvenil de Irun, es una de las responsables del programa. «Se trata de un proyecto de ocho días, en el que los temas principales que tratamos son la interculturalidad y el teatro», explica. «Realizamos varios talleres, aprovechando las diferentes culturas de los jóvenes, enseñándolas y mostrando cuál es nuestra situación de interculturalidad, reflexionando sobre diferentes temas. Trabajamos por grupos y cada grupo crea proyectos para hacer performances callejeras, de interacción con el público, el último día del programa».

Además del trabajo realizado, los jóvenes también han dispuesto de horas de tiempo libre para hacer excursiones y conocer la zona.

El eslovaco Luka Vizlar, que ha viajado «por primera vez a España» se mostraba «muy contento con el grupo y con el programa. Llegué aquí sin muchas expectativas», confiesa. «Vine porque el proyecto me pareció atractivo, porque el teatro me gusta mucho y estoy encantado».

Beñat Larrukert, irunés, se apuntó al programa «porque fomenta el uso del inglés y tiene dos temáticas que me interesan mucho: intercambiar culturas y el teatro. Me ilusionaba compartir ideas y reflexionar sobre prejuicios sociales, como el racismo, el clasismo, la homofobia... Me interesaba saber cómo se ven desde otras culturas».

También Dimitar Dimitrov, de Bulgaria, quería «estar en un grupo con jovenes de otros países para hablar sobre racismo, xenofobia, discriminación...» Antes de llegar a Irun, Dimitar «conocía muy poco sobre el País Vasco y sólo sabía que venía a una ciudad que estaba en la frontera. No sabía mucho sobre la cultura y la lengua vascas y estoy contento de haberlas conocido».

La belga Gülsak Auci aseguraba que «es un placer estar en esta ciudad. Sólo conocía Barcelona y tenía una idea preconcebida de que esta zona no iba a estar tan desarrollada. Me han sorprendido las infraestructuras, los edificios, los transportes...

También se mostraba satisfecha con el programa. «A través de ejercicios y juegos, he podido sentir cómo te puedes llegar a encontrar cuando estás excluido. Lo bueno del proyecto es que todo esto se hace a través de ejercicios. No se estudian los conceptos de forma teórica. No aprendes que exclusión es bla, bla, bla, sino que lo trabajas a través de las emociones. Cuando vuelva y me ponga a preparar proyectos, no pensaré tanto en lo teórico».

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