«Metrominuto rompe con la idea de que moverse a pie requiere más tiempo»

Ejemplos de movilidad. El V Congreso Ciudades que Caminan, que se celebró en Irun, arrancó el jueves con un paseo guiado para conocer in situ los pasos que ha dado Irun en movilidad sostenible. /  F. DE LA HERA
Ejemplos de movilidad. El V Congreso Ciudades que Caminan, que se celebró en Irun, arrancó el jueves con un paseo guiado para conocer in situ los pasos que ha dado Irun en movilidad sostenible. / F. DE LA HERA

Irun aprovechó el congreso de Ciudades que Caminan para dar a conocer su versión de esta propuesta con la que impulsar la movilidad peatonal en la ciudad

IÑIGO MORONDO IRUN.

Cuarenta postes se van a instalar en la ciudad estas próximas semanas con el plano del Metrominuto irundarra, en castellano por un lado y en euskera por el otro. El Metrominuto es algo nuevo en Irun, pero no tanto en otros municipios de la Red de Ciudades que Caminan, asociación de una treintena de localidades españolas y portuguesas que ayer celebró en Ficoba su quinto congreso. Más de una docena de sus socios ya han desarrollado esta iniciativa con el mismo doble objetivo con el que Irun la va a implantar ahora: «Impulsar la movilidad peatonal y eliminar algunas ideas preconcebidas en cuanto a las distancias a pie entre distintos puntos de la ciudad», explicaba la delegada de Movilidad, Cristina Laborda.

Metrominuto es un plano del municipio inspirado en los esquemas que se usan para las líneas de metro en las grandes ciudades. En el caso local, el mapa tiene cuarenta puntos y líneas de colores los unen acompañadas de la distancia en metros y en minutos. «Obviamente es una aproximación y habrá gente que lo haga en menos tiempo y otras personas que requieran más. Tampoco es lo mismo yendo de paseo que con prisa por llegar. Para esta representación gráfica se utiliza una velocidad media de cinco kilómetros por hora», apuntaba la edil, si bien es cierto que en los cálculos se tienen en cuenta, por ejemplo, que haya que subir cuestas, como en el caso de la calle Mayor.

Laborda dio a conocer la implantación del Metrominuto en Irun coincidiendo con la celebración del congreso de Ciudades que Caminan. «Viene para quedarse», anunció. Pronto empezarán a instalarse los postes en cada uno de los cuarenta puntos marcados en el mapa. «También colgaremos el plano en la web, que hoy en día es lo primero que se mira cuando se va a visitar una ciudad, y editaremos ejemplares en papel. Pero lo más importante son los postes», aseguraba Laborda.

Como la implantación del límite urbano a 30, Metrominuto fue una apuesta de Pontevedra

«La idea es que al ver lo que van a tardar yendo andando a su destino, los ciudadanos se piensen si cogen el coche o no. Irun es una ciudad que se puede andar, incluso de un extremo al otro, de Ventas a Behobia. Creemos que el Metrominuto va a ayudar a terminar con esa idea de lo que cuesta ir andando a los sitios, de que hace falta más tiempo. Hay que pensar que aunque parezca que en coche se vaya a tardar menos, hay que ir hasta el coche, luego conseguir aparcar, ir desde donde aparcamos hasta el sitio...»

Otra aportación de Pontevedra

El Metrominuto fue una idea que surgió en Pontevedra. La ciudad gallega lleva ya dos décadas trabajando en un modelo de movilidad sumamente innovador construido sobre la idea del 'derecho al espacio público del ciudadano' en detrimento de la 'invasión del coche'. De todo ello habló ayer durante el congreso Ciudades que Caminan Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra desde 1999 e impulsor de ese cambio de paradigma en la movilidad urbana que se ha convertido en referente internacional y acumula premios por todo el mundo.

«Después de doce años en la oposición trabajando en un modelo alternativo de ciudad, al llegar al Gobierno, en 1999, en el primer mes, ya cerramos el tráfico en una calle del centro», explicó el primer edil pontevedrés. Aquello marcó el inicio de una apuesta decidida que llevó a transformar por completo la fisonomía de la zona centro del municipio, sustituyendo calles tomadas por los coches «por espacios que no son simplemente peatonales, sino ciudadanos, porque hablamos de niños jugando, bicis, chavales con patines, terrazas, zonas de estancia... y también itinerarios peatonales».

Pontevedra fue la primera ciudad del Estado en establecer el límite de 30 por hora general dentro de su casco urbano. En eso, como en otros muchos aspectos de la movilidad sostenible, Irun ha buscado en esta localidad un espejo en el que mirarse.

Ser tan innovadora en cuestión de movilidad urbana, ir abriendo el camino, no ha sido gratis. «Hemos cometido errores», reconoció Fernández Lores, «como apostar por un servicio de bicicletas público que luego no cuajó». También admitió que hubo «momentos de muchas protestas, pero los superamos y la gente está muy contenta ahora, incluso el que protestaba. En muchas ciudades se hace menos de lo que se debería hacer por miedo al cambio, a las protestas que pueda ocasionar, a perder unas elecciones», afirmó.

En términos generales, los datos avalan su apuesta: en el total del municipio (incluyendo aldeas y extrarradios) un 50% menos de tráfico; un 75% menos en lo que es propiamente casco urbano; un 90% menos en el centro ciudad. «De 30 muertos por accidentes entre 1996 y 2007, hemos pasado a 3 entre 2007 y 2017, Ninguno de ellos desde 2011. El 91% de la gente que compra va andando; el 81% de los niños van andando al colegio, la mitad de ellos solos, y las emisiones de CO2 se han reducido un 66%».

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