Diario Vasco

53 voluntarios participaron en el estudio sobre personas que viven en la calle en Irun

  • Se localizó a 17 personas, menos que las 39 de hace dos años pero porque en esta ocasión no se ha contabilizado a quienes viven en asentamientos

La participación de Irun en un estudio sobre las personas que pernoctan en la calle, hace unas semanas, permitió conocer las cifras de esta problemática. El delegado de Bienestar social, Sergio Corchón, recordó que este recuento está coordinado por Gobierno Vasco, las Diputaciones y Eudel, así como los ayuntamientos que se han querido adherir a la iniciativa, que se lleva a cabo cada dos años.

En el caso de Irun, la de este año ha sido la segunda ocasión en que ha participado en el proyecto, y este año «se localizó a 14 hombres y 2 mujeres», así como a una persona cuyo sexo masculino o femenino «no pudimos identificar, ya que estaba dormida y totalmente tapada», explica Sergio Corchón. En total, 17 personas pernoctando en la calle. En el estudio de 2014 fueron 39.

Es un descenso muy significativo, pero debido a que la metodología que rige la realización de este estudio ha cambiado, no sólo en Irun sino en todos los municipios en los que se lleva a cabo: a diferencia de hace dos años, ya no se contabiliza a las personas que viven en asentamientos; entendiéndose como tal un grupo de gente más o menos numeroso que pernocte en una zona concreta de forma continua en el tiempo. En 2014, existía en Irun un grupo de personas que 'residían' en un pabellón abandonado de Belaskoenea, y que formaron parte del recuento del estudio. Ahora, las personas que viven en este tipo de asentamientos se contabilizan en una estadística diferente.

Miembros de varias entidades relacionadas con lo social, profesionales del área municipal y estudiantes universitarios fueron los encargados de realizar el trabajo de campo del estudio sobre las personas que pernoctan en las calles de Irun. Durante la noche del 26 al 27 de octubre, de 22.00 a 2.00, 53 voluntarios recorrieron la ciudad hasta contabilizar a 17 personas sin hogar durmiendo en la vía pública. Además de hacer el recuento, los voluntarios debían realizar un cuestionario a las personas que encontraran si estas estaban dispuestas a ello, que incluía preguntas sobre su conocimiento de los servicios sociales que ofrece el Ayuntamiento, cuánto tiempo llevaban viviendo en la calle, su familia...

Nadia Fabo, miembro de RAIS Euskadi y coordinadora del comedor social y puento de encuentro de Irun, fue una de las participantes en el recuento. Su trabajo le permite conocer muy bien el contexto de la iniciativa y, además de a las que encontraron aquella noche, contabilizaron «a 6 o 7 personas más» que son usuarias del comedor social y a las que no se localizó durante el recuento. Durante la noche del estudio, «nos encontrábamos con 'los nuestros'. Ellos ya sabían que íbamos a ir y entraban a colaborar» respondiendo al cuestionario.

La coordinadora del comedor social y punto de encuentro destaca la presencia de estudiantes universitarios entre los voluntarios que participaron en el recuento: «fue una gozada, vinieron con una actitud super buena». Para los alumnos, estudiantes de carreras relacionadas con el ámbito de lo social, «fue como una clase práctica. En una noche hicieron más créditos que en un semestre».

Como trabajadora del ámbito social, Nadia Fabo observa una carencia y un aspecto mejorable en lo que se refiere a la acogida de las personas sin hogar: «es necesario un albergue», subraya. Además, se muestra crítica con el hecho de que para acceder al protocolo por alerta de frío haya que acudir a la Policía Local, algo que genera reparos a algunos de los potenciales usuarios: «hay personas sin documentación porque no la tienen o se la han robado, gente que no quiere acudir al ámbito policial...». No obstante, «invitamos a muchos de los usuarios del comedor social a que recurran a este dispositivo, que es un gran desconocido», explica Nadia Fabo.

Lucas Quintana, de la Federación de AAVV Oiasso 2000, fue uno de los ciudadanos que participó en el recuento: «mi grupo estuvo por el barrio de Ventas», donde no encontraron a ninguna persona durmiendo en la calle. Lucas Quintana ya participó en el recuento que se realizó hace dos años: entonces, recorrió la zona de Artia, donde localizaron a «una persona» pernoctando en la calle. «Estaba durmiendo», por lo que no pudieron hablar con él. Una de las normas que deben seguir quienes participan en el proyecto es, si la persona está dormida, no despertarla y simplemente contabilizarla.

«Conocer la realidad»

En el recuento colaboraron también dos voluntarios de la asociación Adiskidetuak, los abogados Rocío Calderón y José Manuel Errazkin. «A nuestro grupo nos correspondieron las zonas de Dunboa y Artia», donde tampoco localizaron a ninguna persona pernoctando aunque «realizamos un doble recorrido», explicó Rocío Calderón. La abogada destacó el valor de «tener esa vivencia a pie de calle y conocer la realidad». Para las entidades que trabajan en el ámbito de lo social y el riesgo de exclusión, este conocimiento «nos sirve a la hora de realizar proyectos» y es una herramienta más para realizar su labor.

El delegado de Bienestar social afirmó que las personas a las que se acercaron los voluntarios aquella noche «tienen, a priori, buena reacción. Son gente que necesita hablar y ser escuchada». Sergio Corchón quiso agradecer su trabajo «a los 53 voluntarios y voluntarias» que colaboraron en esta iniciativa.

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