U n zoco puede ser un mercado lleno de oportunidades para adquirir alimentos y utensilios que contribuyan a hacer la vida de cualquier persona algo más fácil, o también puede ser el lugar idóneo en el que descubrir que esos mismos alimentos y utensilios forman parte de nuestra cotidianeidad gracias a personas llegadas de otros países. La inmigración tiene dos caras, o. ¿tal vez sólo una y nosotros nos empeñamos en cerrar nuestra mente? Jorge Sáez, coordinador de proyectos de Kaebnai (Kultur Arteko Ekintza Berria-Nueva Acción Intercultural) se esfuerza en abrírnosla.
- Lleva años metido en todo lo relacionado con la solidaridad y la interculturalidad. ¿De dónde nace esa inquietud?
- Soy licenciado en Pedagogía y siempre me ha gustado trabajar con personas y para personas. De ahí también que eligiera estudiar esa carrera. Me he dedicado al ámbito de la educación no formal, fuera del sistema reglado -muy definido, pero a la vez muy anquilosado-, desarrollando proyectos socio-educativos, sobre todo, de sensibilización.
- La mayoría de ellos, desde Kaebnai.
- Sí, realizamos un abordaje desde una metodología no formal. Nuestro trabajo se dirige principalmente a jóvenes. El contexto de aprendizaje es más amplio y rico que en otros ámbitos.
- ¿Qué es exactamente Kaebnai?
- El nombre es en realidad las siglas de Kultur Arteko Ekintza Berria-Nueva Acción Intercultural. Es una asociación de educadores que pretende ofrecer un servicio de sensibilización, mediación y formación en lo intercultural a través de seis áreas de trabajo: la orientación y el asesoramiento, la sensibilización, la formación, la mediación, la documentación y la investigación.
- Parece que con el incremento de la inmigración éste es un campo que va ganando importancia de cara a la prestación de servicios.
- El trabajo de educación en la ciudadanía es más necesario hoy que nunca.
- Trabajos como el que permite el Zoco que acaban de clausurar en Gros.
- El Zoco es un proyecto de sensibilización ciudadana incluido dentro de esa área. Surge como una exposición intercultural que se enmarca dentro de un proyecto más complejo y ambicioso que dura todo el año.
- ¿En qué ha consistido esa muestra?
- Ha sido una exposición de diez días organizada en colaboración con otras entidades, en la que han participado multitud de centros de educación Primaria y Secundaria, además de EPAS de toda Gipuzkoa. Su objetivo era intentar que la gente no remarque siempre lo que nos separa a personas de distintos países, sino en lo que nos une. Queríamos hacer ver a los visitantes que son más las similitudes que las diferencias.
- Pero elegir algo tan mundano como un zoco para algo tan serio.
- Fue algo premeditado. Partimos de que nuestra vida cotidiana está llena de mestizajes. Lo planteamos a través de un mercado con un montón de tiendas en las que se 'venden' diferentes productos, materias primas y otros elementos de nuestra cotidianeidad. En realidad, no se vende nada. Es una simulación para hacer reflexionar a los participantes.
- Cuénteme cómo.
- Por ejemplo, con una patata.
- ¡¿Una patata?!
- Con una patata, con el café. No nos damos cuenta de que hay un montón de cosas a nuestro alrededor que proceden de otros países. La patata puede ser lo más evidente, pero no caigamos en ello.
- Póngame otro ejemplo.
- Si la sociedad cierra las puertas a los inmigrantes de Senegal, también debería de cerrárselas entonces a la madera talada ilegalmente que viene de ese país y con la que están fabricados muchos de nuestros muebles. Son reflexiones que habríamos de plantearnos.
- ¿Cómo reaccionan los visitantes de su Zoco?
- La primera reacción es de asombro y sorpresa al descubrir que toda nuestra cotidianeidad es una suma de esas aportaciones; un enriquecimiento cultural que es fruto de siglos de historia. El papel y la tinta fueron inventados en China. Los números, árabes. Debemos de estar abiertos a ese mestizaje. En una sociedad como la nuestra no caben los ciudadanos de primera clase y los de segunda. Nadie tiene en su ADN, en su sangre o en su bolsillo algo que lo haga legal o ilegal. Eso lo dicen las leyes.