El juez de Florida rechaza una solicitud de absolución de la defensa de Pablo Ibar

Pablo Ibar, durante el juicio./EFE
Pablo Ibar, durante el juicio. / EFE

El letrado Benjamin Waxman defendió que la Fiscalía no había logrado destruir la presunción de inocencia de su cliente

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

Llega la hora de la verdad para la defensa de Pablo Ibar. El momento de darlo todo, de desvelar la batería de pruebas que durante todos estos años han acumulado y con las que pretenden convencer al jurado que Ibar no es culpable de los asesinatos de Casimir Sucharski, Sharon Anderson y Marie Rogers, cometidos en 1994 en Florida. Tras el paréntesis navideño, los abogados empezaron el lunes a desgranar sus argumentos. Lo hicieron con un experto en fiabilidad de testimonios oculares que cuestionó el reconocimiento fotográfico que llevó a un testigo a identificar a Pablo como una de las personas que el día de autos iba dentro del vehículo de una de las víctimas. El experto señaló que su testimonio no era fiable.

Pero antes de que la defensa llamase a este perito al estrado, el abogado Benjamin Waxman lanzó un órdago al juez Dennis Bayle. Waxman, el letrado que ha llevado todo el proceso apelatorio y que desembocó en que el Tribunal Supremo de Florida anulara la condena a muerte al estimar que las pruebas eran «escasas» y «débiles», pidió sin tapujos la absolución de su cliente. Su tesis, sin embargo, no prosperó.

El abogado argumentó que en ninguna de las catorce sesiones celebradas antes del parón navideño, la Fiscalía había conseguido desvirtuar la presunción de inocencia. Waxmam sostuvo que las pruebas presentas por el ministerio publico contra su cliente eran todas circunstanciales. Argumentó que el vídeo de videovigilancia que recogió el momento de los asesinatos y muestra el rostro de uno de los autores, que de acuerdo a la tesis del fiscal sería Pablo, «no reúne las características de calidad mínimas exigibles para servir como prueba de identificación».

«Testigo no fiable»

De igual manera restó valor al testimonio de Gary Foy, la persona que dijo haber visto a Ibar el día de los hechos salir del escenario de los crímenes en el coche de una de las víctimas, «no es fiable». Alegó que no era un testimonio espontáneo «sino aleccionado por el ofrecimiento de una recompensa que cobró».

Recordó que este testigo difícilmente pudo ver que Ibar era la persona que ocupaba el asiento del copiloto del coche, ya que tanto el automóvil del propio Foy como el que viajaban los autores del triple asesinato tenían las lunas tintadas. Más sorprendente era incluso que el testigo llevase a cabo la incriminación con solo haber mirado por el retrovisor durante no más de diecisiete segundos, que es lo que duraba el semáforo en que coincidieron.

Pero Waxman sostuvo que si todo lo anterior no fuera suficiente para demostrar la endeblez de la prueba, el reconocimiento fotográfico y físico que realizó este mismo testigos «adolecieron de graves defectos que hicieron que tal identificación fuera dirigida», tal y como quedó patente en el contrainterrogatorio realizado al detective Manzella, que compareció como testigo de la Fiscalía asimismo el pasado mes de diciembre, antes del parón navideño.

Waxman puso fin a su alegato añadiendo que la mayor parte del ADN hallado en la camiseta localizada en el jardín del chalet donde se produjo el triple asesinato excluía rotundamente a Ibar, y que la mínima traza de ADN encontrada en el último análisis, que no tiene una coincidencia total con el de Ibar, tiene todas las características científicamente de ser fruto de una contaminación. «El perpetrador de los asesinatos es alguien que no conocemos y dejó su ADN por todas partes», dijo Waxman en un momento de su exposición, según recoge la agencia Efe.

En esta fase de la sesión también intervino Joe Nascimiento, abogado asimismo de Ibar, para señalar que las imágenes de un vídeo grabado en el club nocturno del que era propietario Sucharski, el Nickleodeon, que también estaba entre el material probatorio de los sucesivos juicios, fueron borradas estando bajo custodia policial. En dicho vídeo se veía a dos individuos amenazar gravemente a Casimir Sucharski.

Nascimiento afirmó que si Ibar estuviera en esas cintas la Policía las utilizaría como prueba, pero que habían sido borradas estando bajo custodia policial y que nadie ha aclarado por qué y en qué circunstancias esas pruebas han desaparecido.

Reconocimiento imparcial

Pese a estos razonamientos, el juez Bayle denegó la solicitud de la defensa, por lo que la vista continuó con la comparecencia de Gary L. Wells, el primero de los peritos propuesto por los abogados de Ibar. Wells es un psicólogo y académico estadounidense internacionalmente reconocido en la investigación de sobre la memoria de testigos oculares. Es profesor en la Universidad Estatal de Iowa, donde investiga sobre la integración de la psicología cognitiva y la psicología social y su relación con la praxis judicial. Ha realizado multitud de trabajos de investigación sobre procedimientos en ruedas de identificación física y sobre la fiabilidad y precisión de la identificación de testigos oculares. Su trabajo es extensamente reconocido tanto en el campo de la psicología como en el sistema de justicia penal estadounidense. Wells ha sido galardonado en numerosas ocasiones con premios y títulos honoríficos y es ampliamente reconocido por su trabajo y sus contribuciones a la psicología, así como por las implicaciones que su investigación ha tenido para el sistema judicial estadounidense, en parte porque parte de sus investigaciones han llevado a reformular pautas preconcebidas el campo de la memoria de testigos, así como en procedimientos policiales.

Interrogatorio limitado

A pesar de que el experto podía haber aclarado algunas de las cuestiones que durante el proceso han centrado el debate, el juez limitó su interrogatorio. De esta manera, le impidió pronunciarse sobre por qué el testigo Gary Foy había descrito al sospechoso como «desaliñado y sin afeitar», y, sin embargo, en la rueda de reconocimiento fotográfico solo dos de las fotos se correspondían con personas que reunían estas características. Tampoco le autorizó realizar comentarios sobre las condiciones en las que este mismo testigo pudo observar el rostro de Ibar en el otro automóvil ni sobre el tiempo que dispuso para ello.

A pesar de ello, el experto afirmó que la rueda de identificación física a la que Ibar fue sometido no fue concebida de forma imparcial y que iba «innecesariamente dirigida». Sostuvo también que la identificación de Foy no era fiable. Wells afirmó asimismo que, en su opinión, en un caso de estas características él no habría hecho ninguna rueda de identificación física, pero que de haberla hecho, se habría asegurado de que todos los presentes en la rueda de identificación fotográfica hubieran estado también presentes en la de identificación física.