José García Montalvo: «Sería absurdo impedir que alguien alquile una casa que va a estar vacía»

José García Montalvo, en su despacho de Barcelona./
José García Montalvo, en su despacho de Barcelona.

«Hay un vacío legal que es el que provoca que se confunda lo que es el urbanismo, en manos de los ayuntamientos, con la ley de arrendamientos urbanos, los alquileres»

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANOSAN SEBASTIÁN.

El currículum de José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, experto en vivienda y asesor de organismos como el Banco Mundial, es impresionante. Como todos los que hablan de lo que saben es claro en sus respuestas y asume que hay un vacío legal que ahonda la polémica entre los ayuntamientos y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la CNMC, a la hora de regular los pisos turísticos.

- Usted es el experto. ¿La Comisión de la Competencia puede anular normativas municipales que, según defienden los ayuntamientos, son su forma de regular el urbanismo de sus ciudades?

- El urbanismo tiene que ver con los usos del suelo, no con si un piso turístico que no esté en la primera planta deba tener o no una entrada independiente. Este tipo de criterios tienen que ver con la Ley de Arrendamientos Urbanos, a la que pocas veces se alude. La Comisión de la Competencia siempre va a fallar a favor de que se produzca la máxima posible porque esa es su misión y habrá que ver cómo se soluciona toda esta cuestión de los pisos de uso turístico. Los ayuntamientos no deben confundir algunas decisiones con argumentos urbanísticos.

- San Sebastián y Bilbao establecen que solo pueden alquilarse a turistas las primeras plantas. Donostia ha añadido, como Madrid, la zonificación, es decir, dónde se pueden arrendar pisos.

- Una norma que establezca en qué piso sí y en qué piso no no tiene carácter urbanístico. La zonificación sí que es una competencia municipal. Insisto, el vacío legal provoca malos entendidos. Por ejemplo, un consistorio puede decidir que en determinada zona no se pueden construir más hoteles, pero no decirle a un particular qué debe hacer con su vivienda. Si antes ya la alquilaba, ¿el ayuntamiento debe decirle que durante seis meses sí y durante seis días no? Es complicado.

- ¿Por qué este revuelo con este tipo de alojamiento? ¿Usted lo utiliza cuando viaja?

- No lo he hecho nunca, aunque sé que tiene una demanda social importante. ¿El revuelo? Lo habitual en los arrendamientos urbanos es que las viviendas se alquilen para plazos de tiempo largos. Los vecinos conocen a los inquilinos, les caen mejor o peor, pero de repente el dueño decide pasar a un régimen vacacional. Esto supone cambios continuos de personas que viven en la puerta de enfrente, la comunidad no sabe quién llegará la semana siguiente, si se va a encontrar con problemas...

- ¿Provocan tantos problemas?

- La mayor parte no genera ninguno, pero también es verdad que en zonas muy saturadas en las que un municipio quiere controlar esa congestión, lo lógico es que las comunidades se asusten más. Respecto a la demanda social, sería absurdo impedir que alguien que tiene un piso vacío durante un mes y medio no lo saque al mercado. Otra cosa es que cotice a Hacienda y que cumpla requisitos para que el lugar tenga todas las garantías para quienes lo usan y para los vecinos.

«Los ayuntamientos pueden decidir que no haya más hoteles, no lo que hace un particular»

«Vivimos en una sociedad en la que la cultura de la queja se extiende, como ya ocurrió en Estados Unidos»

- Más pegas... Los centros históricos pueden despoblarse de sus vecinos de toda la vida.

- No hay ningún derecho que garantice a alguien que toda su descendencia vivirá siempre en el centro de la ciudad, ni en la avenida de San Sebastián ni en el paseo de Gracia. Cada uno va a vivir donde elija según sus posibilidades y ninguna administración tiene que garantizar que lo hará en determinado barrio porque es el de sus antepasados. Tampoco está comprobado que suban los precios por culpa de las viviendas turísticas.

- A la gente le molestan...

- Vivimos en la sociedad de la queja, exactamente igual que ocurrió en Estados Unidos hace treinta años y que ha terminado con la llegada de Trump al poder. Lo queremos todo de forma inmediata.

- ¿Cómo va a acabar todo esto?

- El conflicto se ha judicializado, existe un vacío legal y se producen situaciones tan extrañas como la que vivió un compañero mío peruano, que se fue a pasar mes y medio a su país, alquiló su piso y cuando volvió a Barcelona tenía una multa municipal de 30.000 euros. O como el amateurismo de quienes alquilan pisos vacacionales y no son capaces de solventar a tiempo la gotera de su vivienda que afecta al vecino de abajo. Es necesario regular muchos aspectos.

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