«Aquí ha habido víctimas, pero también asesinos y cómplices»

Begoña Elorza, Mari Carmen Hernández, Lucía Cristóbal, Marta Buesa, Maite Araluce, Gorka Angulo, Gloria Vázquez y José A. Romero. Jesús Loza, entre Ramiro González y Gorka Urtaran. Pili Zabala, Aintzane Ezenarro y Jonan Fernández/R. Gutiérrez
Begoña Elorza, Mari Carmen Hernández, Lucía Cristóbal, Marta Buesa, Maite Araluce, Gorka Angulo, Gloria Vázquez y José A. Romero. Jesús Loza, entre Ramiro González y Gorka Urtaran. Pili Zabala, Aintzane Ezenarro y Jonan Fernández / R. Gutiérrez

El Centro por las Víctimas de Vitoria inauguró ayer los actos que acoge Euskadi con motivo del Día de la Memoria

LORENA GIL

«Me gustaría poder recordar cómo andaba. Su timbre de voz, Su olor. Todo eso lo he olvidado. Lo que sí tengo grabado en la retina es cómo el 4 de octubre de 1976 a las dos y cuarto de la tarde mis hermanos y yo estábamos comiendo en nuestra casa cuando el ruido de una ametralladora hizo que nos levantáramos de la mesa y nos asomáramos a la ventana». Son palabras de Maite Araluce, hija del que fuera presidente de la Diputación de Gipuzkoa Juan María de Araluce, asesinado por ETA. «Bajamos a la calle y lo que vimos no se puede describir con palabras. Los policías estaban acribillados a balas y los coches destrozados. Mi padre estaba todavía tumbado dentro. Recuerdo que nos miró, nos sonrió. Se veía en su cara mucha paz (...). Mi madre volvió relativamente pronto a casa y nos dijo algo que se me ha quedado grabado: 'Papá ya está en el cielo, rezad por él, rezad por los que han muerto con él. Pero os voy a pedir que también recéis por las personas que le han matado, es a los que más falta les hace».

El testimonio de Maite Araluce fue el primero que se escuchó ayer en el salón de actos de la Subdelegación del Gobierno en Álava. Fue uno de los seis relatos desgarradores que protagonizaron el homenaje que el Centro por las Víctimas del Terrorismo de Vitoria organizó con motivo del Día de la Memoria. Pese a que esta efeméride se celebra cada 10 de noviembre, la entidad que dirige Florencio Domínguez prefirió realizar su homenaje la víspera. De esta forma evitaron coincidir con el evento que hoy, y con el mismo motivo, organizará el Ejecutivo vasco en el Palacio Miramar de San Sebastián.

«Una vez que te mata ETA, te conviertes en el enemigo público número uno», prosigue Maite, actual presidenta de la AVT. Ella y su familia se acabaron marchando de Euskadi. «Un cerdo menos», llegaron a escribir unas niñas del colegio que consideraba mis amigas. «Y ahora vivimos tiempos complicados. Humilladas por quienes jalean a los terroristas e instituciones que miran hacia otro lado», lamentó. Ella no fue la única que ayer quiso compartir esa doble victimización de quienes sufrieron en azote del terrorismo. «Insultos, escaleras empapeladas con dianas y paquetes que te llegaban a casa», enumeró Mari Carmen Hernández, viuda del que fuera concejal del PP en Durango Jesús Mari Pedrosa, asesinado por ETA.

«Tenía una vida de una niña de 15 años, pero a raíz del asesinato muchas amigas dejaron de hablarme» Maite Araluce

«Hay que defender la memoria de quienes no están porque nuestra voz debe ser la de los ausentes» Lucía Cristóbal

«A mi marido decidieron darle un tiro en la nuca (...) y me prometí ser fuerte por mis hijas» Mari Carmen Hernández

«Algunos amigos me reprocharon que asumiera un cargo que implicara escolta teniendo hijos» Gloria Vázquez

«Nunca hablábamos de lo ocurrido (...), y al final me hice ertzaina para tratar de esclarecer el atentado» IÑAKI ARANA

«Volvimos la vista y ya no estaban (...). 'Tuvisteis suerte', nos dijeron. Hay que llevar pistola» JOSÉ ALFONSO ROMERO

El Día de la Memoria nació en 2010 con el objetivo de recordar a las víctimas del terrorismo. En su segunda edición el Ejecutivo de Patxi López decidió incluir a aquellas personas que sufrieron abusos policiales. Todos los partidos, salvo PP y UPyD, aplaudieron ese cambio. Desde entonces, la cita ha estado marcada por la división política.

En la lista de invitados al acto del Memorial figuraban las principales instituciones vascas, partidos y personalidades de diferentes ámbitos, como el judicial, policial y asociativo. El lehendakari, Iñigo Urkullu, así como el portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, y las consejeras de Seguridad y Justicia, Estefanía Beltrán de Heredia y María Jesús San José, excusaron su ausencia en el pleno de control al Gobierno que acogió el Parlamento. Sí estuvieron en el homenaje el secretario de Convivencia, Jonan Fernández, y al directora de Gogora, Aintzane Ezenarro.

Acudieron todos los partidos, salvo de EH Bildu, pese a que había sido invitado. Por el PNV se sumaron al acto cargos institucionales como el diputado general de Álava, Ramiro González; el presidente de las Juntas de Álava, Pedro Elosegui; y el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran. Asistió el portavoz parlamentario del PSE, José Antonio Pastor, así como diferentes concejales y junteros. Mientras que el PP envió a su 'número dos', Amaya Fernández, y a su secretario general en Álava, Iñaki Oyarzábal. Por parte de Elkarrekin Podemos estuvo Pili Zabala, hermana de Joxi Zabala, asesinado por los GAL. El salón de actos de la Subdelegación alavesa se quedó excesivamente pequeño.

Visita guiada

No hubo discursos políticos. El eje vertebrador del acto fueron los testimonios de las víctimas. Las intervenciones estuvieron conducidas por Marta Buesa, hija del exdirigente del PSE asesinado por ETA Fernando Buesa y actual asesora de la Delegación del Gobierno en Euskadi, cuyo máximo representante, Jesús Loza, también estuvo presente. «La memoria nunca es un objetivo logrado», remarcó Buesa. «En la sociedad vasca ha habido víctimas, pero también asesinos y cómplices», prosiguió. «No puede quedar ninguna justificación retrospectiva de ETA ni de ningún otro grupo».

Junto a Maite Araluce y Mari Carmen Hernández también tomaron la palabra Gloria Vázquez, edil socialista en Zarautz que sabe lo que es vivir con escolta por la amenaza de ETA; José Alfonso Romero, guardia civil destinado en Gipuzkoa en los años duros del terrorismo; así como Lucía Cristóbal, exmiembro de Gesto por la Paz. «Hay que mirar a las víctimas a los ojos y decirlas 'estamos con vosotras'. Nuestra voz debe ser la de los ausentes», dedicó Cristóbal. Todos ellos compartieron un pequeño fragmento de los relatos personales que se recogen en el libro 'Memorias del Terrorismo en España', impulsado por el Centro de Vitoria. Una persona del Memorial se encargó de compartir el relato de Iñaki Arana, hijo de Liborio Arana, asesinado por terroristas de extrema derecha en el atentado contra el bar Aldana de Alonsotegi.

Begoña Elorza, madre de Jorge Díez, escolta asesinado junto a Fernando Buesa, leyó varios poemas de Víctor Urrutia, cuando se cumple un año de su fallecimiento. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología y alto cargo del Gobierno de Patxi López, supo de primera mano lo que era sufrir la amenaza de ETA.

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