Suiza, ciudades de cuento en el corazón del continente europeo

Schaffhausen./
Schaffhausen.

Entre los elevados picos de los Alpes y los grandes lagos del centro de Europa se abren paso hermosas urbes que parecen sacadas de un cuento

ÁLVARO ROMERO

Suiza se presenta ante el mundo como uno de los países más prósperos del viejo continente. Por muchos envidiado, su potencial económico, el nivel del sistema educativo y la calidad de vida que ofrece le sitúan como una de las naciones más boyantes del planeta. Conocida por su excelente chocolate y sus magníficos relojes, todo turista que tenga la suerte de visitar Suiza quedará prendado de su belleza.

Yace situada en el corazón del viejo continente, entre extensos campos verdes, espesos bosques y enormes lagos que se sitúan a la sombra de la omnipresente cordillera de los Alpes. Descubrir sus pueblos y ciudades significa adentrarse en la cultura suiza, conocer el día a día de sus gentes y descubrir sus costumbres y tradiciones. Suiza tiene la suerte de albergar urbes como estas:

Schaffhausen, perfección y belleza a orillas del Rin

Entre la bella Selva Negra y lago de Constanza se ubica una de las ciudades más bonitas y sorprendentes del país. Situada al norte del mismo, se encuentra rodeada de viñedos y alberga una de las cascadas más espectaculares del viejo continente, las de Rheinfall, un salto de agua que alcanza los 23 metros de altura y los 150 de anchura.

El río Rin acaricia el trazado urbano por la cara sur, y embellece aún más la imagen. Su casco antiguo es uno de los más pintorescos de Suiza gracias, entre otros, a sus singulares edificios de estilos gótico, renacentista y barroco. Más de 170 voladizos y valiosas pinturas adornan las fachadas con vistosos colores. Muros y suelos de piedra decoran las calles y plazoletas. Entre sus puntos de interés merece la pena mencionar la fortaleza Munot, la plaza Fronwagplatz o la Catedral, entre otros.

Lucerna, idílico enclave encajado entre montañas

Instalada a orillas del lago de los Cuatro Cantones es la urbe que más turistas recibe de Suiza, y está por muchos considerada como la más hermosa del país. Una ciudad de ensueño situada en un valle rodeado por montañas y naturaleza en pleno esplendor que hacen de este paraje un lugar idílico, moldeado a capricho.

Lucerna exhibe un espectacular y cuidado estilo medieval, aún conserva parte de su antigua muralla. En el centro histórico destaca el Ayuntamiento, con una impresionante torre y su singular reloj; la plaza del Mercado del Vino, escoltada por fachadas que aparecen espectacularmente pintadas; la Catedral de Lucerna, un edificio grandilocuente de estilo renacentista germánico, construido en el siglo XVII; y El Monumento al León de Lucerna, uno de los lugares turísticos más visitados de toda Suiza.

Friburgo, una ciudad parada en el tiempo

Friburgo era una de las urbes más grandes de Europa durante la Edad Media, a día de hoy presenta la virtud de parar el tiempo y transportar al visitante siglos atrás. Está ubicada al oeste del país, sobre un peñón rocoso y bañada por el cauce del río Sarine, que decora el entorno y le aporta personalidad.

Centenares de fachadas góticas del siglo XV aportan a su casco antiguo un encanto medieval incomparable. Aún se conserva parte del trazado de la antigua muralla y alguna de sus torres. Mención especial merece la Catedral, un edificio imponente cuya torre, con 74 metros de altura parece acariciar el cielo. Además de histórica, es una ciudad animada y joven, de carácter universitario. En los estrechos callejones se abren hueco pequeñas boutiques, tiendas de antigüedades y de suvenires, además de cafés y restaurantes con ofertas locales y para todos los gustos.

Lugano, tranquilidad y color a pie de lago

Lugano es la ciudad más grande del cantón de Tesino, se hace hueco al sur del país, entre los elevados picos de la cordillera alpina. Se caracteriza por ser uno de los enclaves más importantes de Suiza en cuanto a banca, comercio y negocios se refiere. Un centro financiero con todas las virtudes de las grandes urbes y con la comodidad de las pequeñas ciudades.

Conocida por la gran cantidad de parques que alberga, se mantiene siempre colorida, gracias a las flores que decoran sus calles y al impresionante entorno que le rodea. Se asoma a la bahía del lago homónimo cuyo azul destaca entre tanto verde de las colinas contiguas. Su centro histórico transmite paz, entre idílicas calles y plazoletas, allí se levantan edificios de estilo lombardo y gran cantidad de museos. Merece la pena visitar la Catedral de San Lorenzo, el parque Ciani, sus impresionantes villas y, por supuesto, sus miradores.