La ropa donada por los guipuzcoanos abriga ya a los refugiados en Grecia

El primer tráiler llega a los almacenes de la localidad de Lesbos. / DAVID JULIÁ
El primer tráiler llega a los almacenes de la localidad de Lesbos. / DAVID JULIÁ

El primer camión con las prendas recogidas por Zaporeak ha llegado ya a los almacenes de Lesbos para unos migrantes que sufren fuertes lluvias

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO SAN SEBASTIÁN.

El primer tráiler con la ropa donada por los guipuzcoanos y recogida por Zaporeak para los refugiados que sobreviven en Lesbos ya ha llegado a su destino. Aún falta mucha mercancía por arribar a destino y para vestir el invierno de quienes habitan en precario en Grecia con ropa de los guipuzcoanos, de los vascos. Dos camiones más están a punto de llegar, otros dos más salieron ayer y aún quedan al menos ocho o nueve más para hacer el largo camino hasta la localidad de Lesbos en Grecia.

En un principio, según señalan desde esta ONG y ante el volumen del material recogido, se buscó otras organizaciones para repartir la ropa, más allá de la que colaboraba con ellos. Incluso se pensó en llevar pantalones o ropa de bebé hasta Siria.

Por fin se ha decidido repartir la ropa entre los distintos campos de refugiados de esta ciudad porque, tal y como reconoce uno de los miembros de Zaporeak, Oraitz García, la respuesta ciudadana a la llamada fue tan grande que las prendas ni siquiera caben en un solo almacén.

«Hemos tenido que buscar nuevos lugares porque la campaña fue tan impresionante que vamos a tener ropa para mucha gente. Todavía nos sigue llegando hasta nuestro almacén del polígono 27 de Astigarraga. Hay que decir también que va a ser más necesaria que nunca, porque más allá del frío, la semana pasada hubo numerosas tormentas que han dañado los campamentos y que han estropeado la ropa, así que se necesitan prendas de abrigo que se repartan lo antes posible. No queremos txamarras en los almacenes, sino que la gente tenga sus botas y sus chubasqueros a mano para protegerse del duro invierno que les espera». La ropa, poco a poco, se va repartiendo en los distintos almacenes. Un modelo de reparto que convence de forma especial a Zaporeak es aquel en la que cada familia presenta sus peticiones de ropa. Puede que uno de los niños necesite calcetines o un jersey. O una sudadera Así se ajusta la distribución con las necesidades de las personas que viven en los campos de refugiados.

Los fogones

Pero no solo hay ropa en el envío solidario a Lesbos. Tres voluntarios de Zaporeak ya han comenzado a montar la nueva cocina en la que elaborarán las raciones de comida que repartirán en Lesbos.

Porque Zaporeak surgió con la idea de dar de comer a aquellos socorristas que se enfrentaban cada día a las costas mediterráneas para poder rescatar a quienes llegaban a Grecia, sobre todo desde Siria. Pronto se dieron cuenta de que no solo estos rescatadores del mar necesitaban los alimentos, sino que eran los refugiados quienes pasaban hambre, quienes no tenían apenas comida. Y la que había no era demasiado higiénica ni saludable y era más bien escasa.

Su periplo solidario comenzó en la isla de Chíos, con una cocina noruega. Ahora están en Lesbos y siguen contando con la solidaridad de los guipuzcoanos, ya sea con comidas solidarias en las sociedades, con el apoyo de empresas o, como ocurrió con la recogida de ropa invernal, con el apoyo de particulares de numerosos pueblos.

«El apoyo recibido ha sido tremendo y seguimos mandando trailers llenos de ropa que permitirá que el invierno de esta gente sea menos duro que si las personas no hubieran colaborado», dijo ayer Oraitz García. Siempre hay alguien de Zaporeak cerca de los campamentos de refugiados que llegan a Grecia.

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