Donostia saborea los productos malagueños

Los tres cocineros posan con los responsables de la Diputación de Málaga, antes del banquete. / USOZ
Los tres cocineros posan con los responsables de la Diputación de Málaga, antes del banquete. / USOZ

La Diputación de Málaga promociona su marca con una cata en la que se degustan platos elaborados por sus mejores chefs |

IRAITZ VÁZQUEZ

Un trocito de Málaga aterrizó ayer en una de las últimas catas de San Sebastian Gastronomika. Los responsables de la Diputación promocionaron la marca 'Sabor a Málaga' con una fórmula que casi nunca falla: mostrar las bondades de los mejores productos de la región. Y no defraudaron en su intento de trasladar a los asistentes al restaurante Nineu hasta tierras andaluzas. Sabores y aromas de gran calidad entre los que destacan su aceite de oliva virgen extra, su fruta y verdura, pescados, carnes, embutidos, vinos o cervezas.

Tres grandes cocineros de la provincia de Málaga fueron los encargados de que ese trocito del sur quedara en la memoria de los comensales. Diego Gallego, chef del restaurante Sollo de Benalmádena, fue el encargado de abrir fuego. Este brasileño que lleva más de diez años residiendo en Málaga, elaboró una muestra de la cocina que realizan en su casa. Una fusión entre Sudámerica y España. «En nuestro restaurante tenemos una gran diversidad de sabores sobre todo del otro lado del charco porque desde allí procenden mis raíces», argumentó el cocinero que cuenta con una estrella Michelin.

En cuanto se puso manos a la obra, elaboró una «típica causa de Perú» a su estilo. Se trata de un plato cocinado a base de patatas cocidas. Pero que en esta ocasión tuvieron su toque de la costa malagueña. El chef peruano embulsionó el plato con una mayosena realizada a partir del aceite de unas gambas de Estepona que cocinó al ajillo.

El chef urnietarra Aitor Perurena del restaurante 1870, de San Pedro de Alcántara, fusionó como solo pocos lo pueden conseguir las cocinas vasca y mañagueña. A pesar de que lleva casi tres décadas residiendo en Málaga no ha perdido la influencia que le contagiaronsu madre y su padre, pastor durante muchos años. Y esas raícez guipuzcoanas se percibieron en su plato. Cocinó un mondeju en directo con chivo de Málaga. «Es uno de los productos que más tirón tiene en tierras mañagueñas, se exporta a Asia o Dubai. Por eso he querido unirlo con una elaboración tan propia de aquí», explicó mientras realizó una 'master class' de cómo se debe construir un buen mondeju.

Un salto sin paracaídas. Nadie antes lo había intentado y Perurena se atrevió. Los comensales quedaron satisfechos. Pero entre todos ellos habá una persona con un paladar superior: su madre, quien desde pequeño le inculcó el gusto por los mondejus. Se atrevió a decir que le habían quedado «un poco sosos». Un punto al que Perurena no pudo más que asentir. Y es que a una madre no se le engaña tan facilmente.

El chef Sergio Garrido echó el telón al festín. Primero cocinó un plato con un producto tradicional que «durante años estuvo prohibido», el salchichón de Málaga. Eso sí, con un toque muy vanguardista que siempre aporta el cocinero. Mientras que el broche final lo puso con un postre elaborado a partir de la torta de aceite de Algarrobo y galleta de dulce de leche.

 

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