Dopaje

Los extraños experimentos de Salazar

Alberto Salazar, durante un entrenamientos. /AFP
Alberto Salazar, durante un entrenamientos. / AFP

El entrenador cubano-estadounidense utilizó a sus hijos como cobayas y pidió a sus atletas que ocultasen inyecciones de vitaminas

COLPISA/AFPDoha

Utilizar a sus hijos como cobayas o pedir a atletas que ocultasen inyecciones de vitaminas. El entrenador estadounidense de atletismo Alberto Salazar, suspendido cuatro años por contravenir las reglas antidopaje, realizó extraños experimentos, según determinó la Agencia Antidopaje Estadounidense (Usada).

La decisión de la Usada contra Alberto Salazar, que cuenta con seis de sus atletas participando en el Mundial de Doha, brinda un viaje a un mundo nebuloso que entremezcla deporte con química y medicina. Un cóctel que ha resultado letal para el exentrenador del británico Mo Farah.

«Cometió errores, no intencionales, que le llevaron a violar los reglamentos, motivado por la voluntad de obtener los mejores resultados posibles a través del mejor entrenamiento para sus atletas», precisa el organismo que le suspendió. «Desafortunadamente, su deseo le hizo no respetar las reglas», sentenció.

Testosterona para sus hijos

En 2009, después de los temores motivados por su atleta estadounidense Galen Rupp, futuro doble medallista olímpico, Alberto Salazar empieza a preguntarse si un masajista con malas intenciones podría contaminar a un atleta con testosterona aplicándole un gel (AndroGel).

Para saber a partir de qué dosis de gel un atleta da positivo en un control antidopaje, Salazar hizo pruebas... ¡con sus dos hijos, Alex y Tony!

El doctor Jeffrey Brown, de Texas, también fue suspendido cuatro años por la Usada. Fue él quien creó el protocolo con dosis ligeras e hizo pasar la sustancia a Salazar a través de una atleta que no sabía que la transportaba.

Tony aceptó la experiencia, pero se preocupó porque su esposa y él estaban intentando tener un niño. «Hay que tener cuidado con el AndroGel», avisó Brown, que le precisó que debía lavar bien la zona de aplicación para no tener ningún riesgo.

Después de obtener resultados, Brown dio cuentas de la experiencia al presidente de Nike, Mark Parker, que le respondió que «sería interesante determinar la cantidad mínima de hormona masculina que desencadena un resultado positivo».

Después de probar distintas dosis, los responsables del Oregon Project, en el que trabaja Alberto Salazar formando atletas de alto nivel, quedaron satisfechos. Haría falta tal cantidad de gel para «contaminar» un atleta que él se daría cuenta inmediatamente.

Entre los motivos de la suspensión de Salazar está principalmente el tráfico de testosterona.

Vitaminas y Lance Armstrong

Otro resbalón se dio en 2011. Salazar y su equipo se interesan por la vitamina L-Carnitina, «el mejor complemento de futuro para los deportes de resistencia», según explica a sus atletas.

El entrenador prueba una inyección de esta vitamina con un entrenador del Nike Oregon Project, Steve Magness, intentando asegurarse de que fuera legal en relación al Código Mundial Antidopaje. Pero la dosis era demasiado grande.

Escribe un mensaje electrónico en diciembre de 2011 al exciclista estadounidense Lance Armstrong. Ese último acaba de retirarse por segunda vez y todavía no se le han suprimido de su palmarés los siete títulos del Tour de Francia.

«Lance, ¡llámame en cuanto puedas! Lo hemos probado, es increíble (...) y cien por cien legal y natural. Van a ganar todavía 16 minutos en el Iron Man (Armostrong había pasado a competir en triatlón) si tomas esta vitamina», le dice.

Salazar comienza el tratamiento con algunos de sus atletas, usando una dosis legal. Cuando la Usada investiga y exige sus datos médicos, él les pide que no mencionen las inyecciones.

En su sanción, Salazar está suspendido también de alteración de pruebas y de administración de la vitamina L-Carnitina en dosis demasiado importantes a Magness.

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