Rubén Blades abre a lo grande el jazzaldia

El cantante panameño Rubén Blades inaugura el festival en La Zurriola, donde ha repasado una prolífica carrera que sobrepasa los 40 años

Ruben Blades en el Escenario Verde del Jazzaldia / USOZ
DV

El Jazzaldia 2018 ya está en marcha. Buena temperatura, sin lluvia, mucho público y un gran ambiente en La Zurriola nos dan la fórmula de una gran jornada inaugural, a la que le ha puesto la guinda desde las nueve de la noche un artista de excepción para protagonizar la velada: el panameño Rubén Blades.

Antes de poblar la noche playera, el Jazzaldia se abrió oficialmente con su marcha y alegría habitual a media tarde con la tradicional 'Jazz Band Ball' y música fresca en los diversos escenarios del festival, desde el Escenario Frigo al Heineken pasando por el Verde o el Coca Cola con nombres como Bruce Barth Trio, la donostiarra Ana Epelde, el grupo psicodélico norteamericano The Grateful Dead, el combo Trizak o el tremebundo Tom Ibarra.

Pero era Rubén Blades la estrella de esta apertura del Festival de Jazz de San Sebastián. Interpretó muchos de los clásicos que han brotado de su pluma durante casi medio siglo de poesía, compromiso y diversión. Lo hizo ante miles de personas -quizá algunos cientos menos de lo habitual- que vibraron y bailaron sin descanso desde 'Las calles'.

Pablo Pueblo, María Lionza, Juan Pachanga, Ligia Elena, Paula C, Madame Kalalu... En el repertorio de Rubén Blades abundan los nombres propios de personajes reales o inventados y por encima de todos, claro está, destaca 'Pedro Navaja', himno del disco 'Siembra' que vio la luz hace 40 años. Esta noche miles de personas lo escucharon y bailaron en la playa de La Zurriola junto al músico panameño, que regresa al Jazzaldia tras sus visitas de 1989 y 2004.

Blades, el poeta de la salsa intelectual, ha vuelto a san Sebastián acompañado de la docena larga de músicos que integran la orquesta de Roberto Delgado, una big band panameña con la que colabora desde 2010. Con ellos ha grabado también su más reciente disco, 'Medoro Madera' (2018), titulado, una vez más, con nombre y apellido.

En su disco Blades recupera a Medoro Madera, un personaje que ha aparecido recurrentemente en algunos temas sueltos de su discografía. Se trata de un sonero cubano octogenario, excéntrico, que bebe ron y fuma tabaco, y que adora cantar. De madre cubana, el panameño utiliza a Madera como alter ego y para transformarse en él canta con voz impostada al estilo de los soneros de la isla caribeña. «Es un homenaje a todos ellos, especialmente a los soneros que han salido de Santiago de Cuba», ha declarado.

Discografía y premios

El pasado día 16 se cumplieron 70 años desde que viniera al mundo en la Ciudad de Panamá. Rubén Blades Bellido de Luna terminó los estudios de Derecho y Ciencias Políticas en su país, pero en 1970 ya había publicado su debut discográfico, 'From Panamá to New York'. Fue precisamente en la ciudad de los rascacielos donde recaló en busca de fortuna. Primero comenzó a trabajar como mensajero en Fania Records, conocido sello dedicado a la salsa entre cuyas estrellas figuraba el percusionista Ray Barretto. Cuando éste necesitó un vocalista para su orquesta, Blades supo aprovechar la oportunidad y fue contratado.

Ello le permitió iniciar con inmejorable pulso una carrera que en sus primeros años discurrió de manera paralela a la de Willie Colón, trombonista y productor con quien publicó trabajos como 'Metiendo mano' (1977), 'Siembra' (1978) -el disco de salsa más vendido de todos los tiempos-, 'Maestra vida' (1980) o 'Canciones del solar de los aburridos' (1981). Son estos discos los que aglutinan buena parte de sus clásicos -'Pablo pueblo', 'Plástico', 'Plantación adentro', 'Pedro Navaja', 'Juan Pachanga', 'Tiburón'...-, aunque la carrera como solista iniciada con el disco 'Buscando América' (1984) también ha sido rica en éxitos.

Desde sus comienzos, Rubén Blades se ha caracterizado por mezclar los ritmos bailables con textos reivindicativos que hablan del amor, la lucha y la esperanza en Latinoamérica y el mundo. Tanto es así que ha recibido sobrenombres como 'poeta del pueblo' o 'padre de la salsa intelectual'. En una de sus recientes visitas a España aseguró que esos términos para él carecen de sentido. «Imagino que busca distinguir la salsa dirigida al escape de la salsa enfocada hacia el comentario social, político o literario», señaló, convencido de que cualquier estilo está por encima de su autor, pero no de su educación. A su juicio, «hay ignorantes que utilizan un género musical para expresar su ignorancia» y «el reguetón también puede ser utilizado para denunciar la agresión contra la mujer. Lo que está haciendo René Pérez [Residente, exmiembro de Calle 13] no tiene que ver con lo que hace Maluma», opinó un hombre para quien la música «puede actuar para denunciar males sociales y como intermediaria para producir solidaridad».

A lo largo de casi medio siglo de trayectoria, Blades ha lanzado una treintena de discos propios y ha participado en incontables colaboraciones con otros artistas. En su haber cuenta con 17 Premios Grammy.

Actor y político

Además, en 1983 debutó en el cine como el cantante metido a boxeador de 'The Last Fight' y desde entonces ha participado en una treintena larga de producciones. Entre muchas otras películas, ha trabajado en 'Los dos Jackes' (1990), secuela de 'Chinatown' dirigida y protagonizada por Jack Nicholson; en 'Depredador 2' (1990), de Stephen Hopkins; 'Abajo el telón' (1999), de Tim Robbins; 'Todos los caballos bellos' (2000), de Billy Bob Thornton; 'El mexicano' (2003), de Robert Rodríguez; y 'El consejero' (2013), de Ridley Scott.

Desde 2015 también es uno de los protagonistas de la serie 'Fear The Walking Dead', en la que interpreta a un inmigrante salvadoreño, Daniel Salazar, que trata de reencontrarse con su hija Ofelia tras el apocalipsis zombi. Según ha declarado Blades, el cine le gusta por diferentes razones: «Una es que me saca de la zona de confort que me da la música, donde yo tengo más o menos un control. Segundo, me hace trabajar con otros artistas en otra dirección. Y tercero, me proyecta a nivel mundial de una forma que no lo hace la música».

Asimismo, el cantante y actor es conocido por su faceta política desde que en 1992 fundó el partido independiente Papa Egoró, que en la lengua emberá significa Madre Tierra. Fue candidato a las elecciones presidenciales de Panamá en 1994 pero quedó en tercer lugar tras lograr el 18% de los votos. Fue ministro de Turismo de su país entre 2004 y 2009, y todo apunta a que en breve volverá a postularse como presidente en los comicios de 2019. De hecho, Blades lleva algún tiempo advirtiendo de que dejará la salsa para dedicarse a otro tipo de 'giras'. La del año pasado se supone que era la última, pero lo cierto es que de momento, el artista sigue entregado a la música y al cine. Con un marcado discurso izquierdista y beligerante con la corrupción en Panamá, sus reflexiones políticas y de otro tipo pueden seguirse en su blog 'La esquina de Rubén'.

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